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\par 
\par }{\lang1034 Aunque tiene muchos elementos en com\'fan con }{\i\lang1034 El misterio de la cripta embrujada }{\lang1034 y con su continuaci\'f3n, }{\i\lang1034 El laberinto de las aceitunas}{\lang1034 , ambos publicados con anterioridad, }{\i\lang1034 
Sin noticias de Gurb}{\lang1034  es sin duda el libro m\'e1s exc\'e9ntrico de cuantos he escrito, probablemente porque no es en rigor un libro, o no naci\'f3 con la voluntad de serlo. Mi amigo Xavier Vidal-Folch, entonces director en Catalu\'f1
a del diario }{\i\lang1034 El Pa\'eds}{\lang1034 , sol\'eda proponerme una o dos veces al a\'f1o que le escribiera algo para su peri\'f3dico, a lo que yo sistem\'e1ticamente me negaba, porque siempre he sentido un miedo cerval ante el elemento m\'e1
s caracter\'edstico del periodismo: el inapelable plazo de entrega. Escribo con mucha lentitud y me ha sucedido m\'e1s de una vez acabar un libro y volverlo a empezar desde la primera frase porque no me gustaba el resultado, con el retraso f\'e1
cilmente imaginable. Es \'e9ste un privilegio al que siempre me he propuesto no renunciar, pero al que he renunciado en m\'e1s de una ocasi\'f3n, sin que pueda justificar qu\'e9 me impuls\'f3 a hacerlo; tal vez un insensato af\'e1
n de ponerme a prueba. Y siempre que he obrado as\'ed, en contra de mi propio parecer, las consecuencias han sido peores de lo que yo hab\'eda temido. Sea como sea, en una ocasi\'f3n como tantas otras, la incitaci\'f3n de Vidal-Folch me encontr\'f3
 mejor predispuesto, o quiz\'e1 sin nada entre manos, y le promet\'ed, como m\'ednimo, pensar en el asunto.
\par Muchos a\'f1os antes, en Nueva Cork, durante uno de esos largos per\'edodos de sequ\'eda literaria que experimentamos todos los escritores, hab\'eda empezado a escribir una obra de ciencia ficci\'f3n en tono humor\'edstico, sin prop\'f3sito alguno, m\'e1
s por la necesidad de emborronar papel que por otra raz\'f3n. No soy aficionado al g\'e9nero de la ciencia ficci\'f3n; a decir verdad, lo detesto. En cambio me gustan las pel\'edculas de la ciencia ficci\'f3
n (aunque suelen acabar, como las propias novelas, incurriendo en el esoterismo, el milenarismo y otras variantes de la frivolidad) y cuando me puse a escribir aquella f\'e1bula acababa de ver una cuyo argumento no hab\'eda entendido, pero cuyas im\'e1
genes me hab\'edan producido una gran satisfacci\'f3n. Supongo que fueron estas im\'e1genes las que me impulsaron a imaginar aquella historieta, cuyo argumento, por lo dem\'e1s es muy poco original, estaba m\'e1s emparentado con las f\'e1
bulas morales del siglo }{\scaps\lang1034 XVIII }{\lang1034 (por ejemplo con los viajes de Gulliver) que con las aut\'e9nticas novelas de ciencia ficci\'f3n: un viajero espacial, a su regreso de la Tierra, refer\'eda a sus amigos las cosas raras que hab
\'eda visto en el curso de sus viajes, ante el estupor de aqu\'e9llos, que durante la ausencia del viajero hab\'edan seguido desempe\'f1ando trabajos rutinarios y llevando una vida de lo m\'e1s mon\'f3tona y convencional. El impulso se agost\'f3
 pronto y el relato qued\'f3 interrumpido en la p\'e1gina veinte, o poco m\'e1s, que es, seg\'fan tengo experimentado, donde quedan interrumpidos casi todos los relatos, para desmoralizaci\'f3n de quien los hab\'ed
a emprendido rebosante de entusiasmo. Ahora, comprometido a escribir una historia que pudiera fraccionarse en entregas y que tuviera una estructura suficientemente maleable, desempolv\'e9 aquella antigua f\'e1bula y le di la vuelta.
\par Barcelona se encontraba entonces en una situaci\'f3n ins\'f3lita: la inminencia de los Juegos Ol\'edmpicos hab\'eda puesto la ciudad 
patas arriba, pero el talante de los ciudadanos, pese a todos los inconvenientes, era jovial y expectante. Y como siempre que algo altera la monoton\'eda, la picaresca asomaba el hocico por todos los rincones.
\par Acotado el escenario, decidido el personaje (una vez m\'e1s, sin nombre) y trazado el embri\'f3n de una leve peripecia (buscar a su compa\'f1ero, Gurb), di con una t\'e9cnica narrativa que me hab\'eda de facilitar enormemente la tarea: la divisi\'f3
n del tiempo narrativo en fracciones m\'ednimas. A partir de ah\'ed no tuve m\'e1s que ir aprovechando lo que el azar me pon\'eda delante de los ojos: una churrer\'eda pr\'f3xima a mi casa me sugiri\'f3 la desmedida afici\'f3
n del extraterrestre por los churros; las noticias que iban apareciendo en la prensa diaria, otras tantas situaciones o comentarios.
\par De este modo cumpl\'ed con mi compromiso, pero no si sufrimiento: acab\'e9 escribiendo contrarreloj y las \'faltimas entregas las fui enviando al peri\'f3dico de hoja en hoja. Al final me sent\'ed
 muy orgulloso de haber salido con bien del trance, pero apesadumbrado por haber tenido que escribir sin reflexi\'f3n y que publicar sin revisi\'f3n. M\'e1s tarde, cuando el relato apareci\'f3
 en forma de libro, introduje algunos cambios, muy pocos. La verdad es que cuando me propusieron reagrupar los distintos fragmentos del relato y publicarlo en forma de libro no mostr\'e9 el menor inter\'e9
s. Desde el punto de vista personal, consideraba terminada la aventura, como me sucede siempre que acabo un libro, y desde el punto de vista comercial, no cre\'eda que nadie fuera a comprar un relato que hab\'eda salido pocos meses antes en un peri\'f3
dico de gran tirada y que, por otra parte, trataba de cosas muy espec\'edficas de la vida local en un momento muy singular, irrepetible e intransferible. Naturalmente, me equivoqu\'e9. }{\i\lang1034 Sin noticias de Gurb}{\lang1034  es quiz\'e1 el libro m
\'edo que m\'e1s se ha vendido. Tambi\'e9n ha sido traducido a varios idiomas, cosa a\'fan m\'e1s sorprendente.
\par Visto ahora, despu\'e9s de transcurridos unos a\'f1os desde su aparici\'f3n, la raz\'f3n del \'e9xito es f\'e1cil de explicar, al menos en parte: es un libro breve y sumamente f\'e1
cil de leer. Dudo que exista en toda la historia de la literatura reciente un libro m\'e1s f\'e1cil de leer, por la sencilla raz\'f3n de que est\'e1 escrito en un lenguaje coloquial, su contenido es ligero y las partes que lo integran tienen una extensi
\'f3n de muy pocos renglones. Tambi\'e9n es un libro alegre, como lo fueron las circunstancias en que fue escrito: una primavera llena de promesas. A diferencia de lo que ocurre con los otros relatos de humor que he publicado (}{\i\lang1034 
El misterio de la cripta embrujada }{\lang1034 y}{ }{\i El laberinto de las aceitunas}{, a los que me he referido antes) en \'e9ste no hay una sola sombra de melancol\'ed
a. Es una mirada sobre el mundo asombrada, un punto desamparada, pero sin asomo de tragedia ni de censura. A esto contribuy\'f3 el hecho de haberlo escrito pensando en que tendr\'eda una vida ef\'edmera, que se ir\'eda esfumando de d\'eda en d\'ed
a, y de que por lo tanto no hab\'eda de tener m\'e1s entidad que una charla de amigotes.
\par 
\par }\pard \qr\fi709\sl360\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {
\par EDUARDO MENDOZA
\par 
\par }\pard \sl360\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\i Barcelona, febrero de 1999}{\i\lang1034 
\par }\pard \qj\sl360\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\b\lang1034 \page D\'cdA 9
\par 
\par }{\lang1034 0.01\tab \tab (hora local)\tab Aterrizaje efectuado sin dificultad. Propulsi\'f3
n convencional (ampliada). Velocidad de aterrizaje: 6.30 de la escala convencional (restringida). Velocidad en el momento del amaraje: 4 de la escala Bajo-U1 o 9 de la escala Molina-Calvo. Cubicaje: AZ-0.3.
\par }{\f22\lang1034 \tab Lugar de aterrizaje:\tab 63\'d9\tab (II\'e2) 28}{\lang1034 476394783639473937492749.
\par \tab Denominaci\'f3n local del lugar de aterrizaje:\tab Sardanyola.
\par 
\par 07.00\tab \tab Cumpliendo \'f3rdenes (m\'edas) Gurb se prepara para tomar contacto con las formas de vida (reales y potenciales) de la zona. Como viajamos bajo forma acorp\'f3rea (inteligencia pura-factor anal\'edtico 4800), dispongo que adopte cuerpo an
\'e1logo al de los habitantes de la zona. Objetivo: no llamar la atenci\'f3n de la fauna aut\'f3ctona (real y potencial). Consultado el Cat\'e1logo Astral Terrestre Indicativo de Formas Asimilables (CATIFA)
 elijo para Gurb la apariencia del ser humano denominado Marta S\'e1nchez.
\par 
\par 07.15\tab \tab Gurb abandona la nave por la escotilla 4. Tiempo despejado con ligeros vientos de componente sur; temperatura, 15 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 56 por ciento; estado de la mar, llana.
\par 
\par 07.21\tab \tab Primer contacto con habitante de la zona. Datos recibidos por Gurb: Tama\'f1o del ente individualizado, 170 cent\'edmetros; per\'edmetro craneal 57 cent\'edmetros; n\'famero de ojos, dos; longitud del rabo, 0.00 cent\'edmetros (carece de 
\'e9l). El ente se comunica mediante un lenguaje de gran simplicidad estructural, pero de muy compleja sonorizaci\'f3n, pues debe articularse }{\i\lang1034 mediante el uso de \'f3rganos internos}{\lang1034 . Conceptualizaci\'f3n escas\'edsima. Denominaci
\'f3n del ente, Lluc Puig i Roig (probable recepci\'f3n defectuosa o incompleta). Fundaci\'f3n biol\'f3gica del ente: profesor encargado de c\'e1tedra (dedicaci\'f3n exclusiva) en la Universidad Aut\'f3
noma de Bellaterra. Nivel de mansedumbre, bajo. Dispone de medio de transporte de gran simplicidad estructural, pero de muy complicado manejo denominado Ford Fiesta.
\par 
\par 07.23\tab \tab Gurb es invitado por el ente a subir a su medio de transporte. Pide instrucciones. Le ordeno que acepte el ofrecimiento. Objetivo fundamental: no llamar la atenci\'f3n de la fauna aut\'f3ctona (real y potencial).
\par 
\par 07.23\tab \tab Sin noticias de Gurb.
\par 
\par 08.00\tab \tab Sin noticias de Gurb.
\par 
\par 09.00\tab \tab Sin noticias de Gurb.
\par 
\par 12.30\tab \tab Sin noticias de Gurb.
\par 
\par 20.30\tab \tab Sin noticias de Gurb.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 10
\par 
\par }{\lang1034 07.00\tab \tab Decido salir en busca de Gurb.
\par \tab Antes de salir oculto la nave para evitar reconocimiento e inspecci\'f3n de la misma por parte de la fauna aut\'f3ctona. Consultado el Cat\'e1
logo Astral, decido transformar la nave en cuerpo terrestre denominado vivienda unifamiliar adosada, calef. 3 dorm. 2 b\'f1s. Terraza. Piscina comunit. 2 plzs. Pkng. M\'e1ximas facilidades.
\par 
\par 07.30\tab \tab Decido adoptar la apariencia de ente humano individualizado. Consultado Cat\'e1logo, elijo el conde-duque de Olivares.
\par 
\par 07.45\tab \tab En lugar de abandonar la nave por la escotilla (ahora transformada en puerta de cuarterones de gran simplicidad estructural, pero de muy dif\'edcil manejo), opto por naturalizarme all\'ed donde la concentraci\'f3
n de entes individualizados es m\'e1s densa, con objeto de no llamar la atenci\'f3n.
\par 
\par 08.00\tab \tab Me naturalizo en lugar denominado Diagonal-Paseo de Gracia. Soy arrollado por autob\'fas n\'famero 17 Barceloneta-Vall d\rquote Hebr\'f3n. Debo recuperar la cabeza, que ha salido rodando de resultas de la colisi\'f3n. Operaci\'f3
n dificultosa por la afluencia de veh\'edculos.
\par 
\par 08.01\tab \tab Arrollado por un Opel Corsa.
\par 
\par 08.02\tab \tab Arrollado por una furgoneta de reparto.
\par 
\par 08.03\tab \tab Arrollado por un taxi.
\par 
\par 08.04\tab \tab Recupero la cabeza y la lavo en una fuente p\'fablica situada a pocos metros del lugar de la colisi\'f3n. Aprovecho la oportunidad para analizar la composici\'f3n del agua de la zona: hidr\'f3geno, ox\'edgeno y caca.
\par 
\par 08.15\tab \tab Debido a la alta densidad de entes individualizados, tal vez resulte algo dif\'edcil localizar a Gurb }{\i\lang1034 a simple vista}{\lang1034 , pero me resisto a establecer contacto sensorial, porque ignoro las consecuencias que ello podr
\'eda tener para el equilibrio ecol\'f3gico de la zona y, en consecuencia, para sus habitantes.
\par \tab Los seres humanos son cosas de tama\'f1o variable. Los m\'e1s peque\'f1os de entre ellos lo son tanto, que si otros seres humanos m\'e1s altos no los llevaran en un cochecito, no tardar\'edan en ser pisados (y tal vez perder\'edan
 la cabeza) por los de mayor estatura. Los m\'e1s altos raramente sobrepasan los 200 cent\'edmetros de longitud. Un dato sorprendente es que cuando yacen estirados }{\i\lang1034 contin\'faan midiendo exactamente lo mismo}{\lang1034 
. Algunos llevan bigote; otros barba y bigote. Casi todos tienen dos ojos, que pueden estar situados en la parte anterior o posterior de la cara, seg\'fan se les mire. Al andar se desplazan de atr\'e1
s a adelante, para lo cual deben contrarrestar el movimiento de las piernas con un }{\i\lang1034 vigoroso braceo.}{\lang1034  Los m\'e1s apremiados refuerzan el braceo por mediaci\'f3n de carteras de piel o pl\'e1
stico o de unos maletines denominados Samsonite, hechos de un material procedente de otro planeta. El sistema de desplazamiento de los autom\'f3viles (cuatro ruedas pareadas rellenas de aire f\'e9tido) es m\'e1
s racional, y permite alcanzar mayores velocidades. No debo volar ni andar sobre la coronilla si no quiero ser tenido por exc\'e9ntrico. Nota: mantener siempre en contacto con el suelo un pie \endash  cualquiera de los dos sirve \endash  o el \'f3
rgano externo denominado culo.
\par 
\par 11.00\tab \tab Llevo casi tres horas esperando ver pasar a Gurb. Espera in\'fatil. El flujo de seres humanos en este punto de la ciudad no decrece. Antes al contrario. Calculo que las probabilidades de que Gurb pase por aqu\'ed
 sin que yo lo vea son del orden de setenta y tres contra una. A este c\'e1lculo, sin embargo, hay que a\'f1adir dos variables: }{\i\lang1034 a)}{\lang1034  que Gurb }{\i\lang1034 no}{\lang1034  pase por aqu\'ed, }{\i\lang1034 b)}{\lang1034 
 que Gurb pase por aqu\'ed, pero }{\i\lang1034 habiendo modificado su apariencia externa}{\lang1034 . En este caso, las probabilidades de no ser visto por m\'ed alcanzar\'edan los nueve trillones contra una.
\par 
\par 12.00\tab \tab La hora del \'e1ngelus. Me recojo unos instantes, confiando en que Gurb no vaya a pasar precisamente ahora por delante de m\'ed.
\par 
\par 13.00\tab \tab La posici\'f3n erecta a que llevo sometido el cuerpo desde hace cinco horas empieza a r
esultarme fatigosa. Al entumecimiento muscular se une el esfuerzo continuo que debo hacer para inspirar y espirar el aire. Una vez que he olvidado hacerlo por m\'e1
s de cinco minutos, la cara se me ha puesto de color morado y los ojos me han salido disparados de las \'f3rbitas, debiendo ir a recogerlos nuevamente bajo las ruedas de los coches. A este paso, acabar\'e9 por llamar la atenci\'f3
n. Parece ser que los seres humanos inspiran y espiran el aire de un modo autom\'e1tico, que ellos llaman }{\i\lang1034 respirar}{\lang1034 . Este automatismo, que repugna a cualquier ser civilizado y que consigno aqu\'ed por razonas puramente cient\'ed
ficas, lo aplican los humanos no s\'f3lo a la respiraci\'f3n, sino a muchas funciones corporales, como la circulaci\'f3n de la sangre, la digesti\'f3n, el parpadeo \endash  que a diferenc
ia de las dos funciones antes citadas, puede ser controlado a voluntad, en cuyo caso se llama }{\i\lang1034 gui\'f1o}{\lang1034  \endash , el crecimiento de las u\'f1as, etc\'e9tera. Hasta tal punto dependen los humanos del funcionamiento autom\'e1
tico de sus \'f3rganos (y organismos), que se har\'edan encima cosas feas si de ni\'f1os no se les ense\'f1ara a subordinar la naturaleza al decoro.
\par 
\par 14.00\tab \tab He llegado al l\'edmite de mi resistencia f\'edsica. Descanso apoyando ambas rodillas en el suelo y doblando la pierna izquierda hacia atr\'e1s y la pierna derecha hacia delante. Al verme en esta postura, una se\'f1
ora me da una moneda de pesetas veinticinco, que ingiero de inmediato para no parecer descort\'e9s. Temperatura, 20 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 64 por ciento; vientos flojos de componente sur; estado de la mar, llana.
\par 
\par 14.30\tab \tab La densidad del tr\'e1fico rodado y andado disminuye ligeramente. Todav\'eda sin noticias de Gurb. Aun a riesgo de alterar el precario equilibrio ecol\'f3gico del planeta, decido establecer contacto sensorial. Aprovechando que no pasa ning
\'fan autob\'fas, pongo la mente en blanco y emito ondas en frecuencia H76420ba1400009, que voy elevando hasta H76420ba1400010.
\par \tab Al segundo intento recibo una se\'f1al d\'e9bil al principio, m\'e1s clara luego. Descodifico la se\'f1al, que parece provenir de dos puntos distintos, aunque muy pr\'f3ximos entre s\'ed respecto del eje de la Tierra. Texto de la se\'f1
al (descodificado):
\par \tab \'bfDesde d\'f3nde nos llama, se\'f1ora Cargols?
\par \tab Desde Sant Joan Desp\'ed.
\par \tab \'bfDesde d\'f3nde dice?
\par \tab Desde Sant Joan Desp\'ed. Desde Sant Joan Desp\'ed. \'bfQu\'e9 no me oye?
\par \tab Parece que  tenemos  un peque\'f1o  problema  de recepci\'f3n  en la emisora,  se\'f1ora \tab \tab Cargols. \'bfNos oye usted bien?
\par \tab \'bfC\'f3mo dice?
\par \tab Digo que si nos oye bien. \'bfSe\'f1ora Cargols?
\par \tab Diga, diga. Yo le escucho muy bien.
\par \tab \'bfMe oye, se\'f1ora Cargols?
\par \tab Muy bien. Yo muy bien.
\par \tab \'bfY desde d\'f3nde nos llama, se\'f1ora Cargols?
\par \tab Desde Sant Joan Desp\'ed.
\par \tab Desde Sant Joan Desp\'ed. \'bfY nos oye bien desde Sant Joan Desp\'ed, se\'f1ora Cargols?
\par \tab Yo le escucho muy bien. Y usted, \'bfqu\'e9 me escucha?
\par \tab Yo muy bien, se\'f1ora Cargols. \'bfDesde d\'f3nde nos llama?
\par \tab Me temo que va a ser m\'e1s dif\'edcil de lo que yo supon\'eda localizar a Gurb.
\par 
\par 15.00\tab \tab Decido recorrer sistem\'e1ticamente la ciudad en lugar de permanecer en un sitio fijo. Con ello disminuyo las probabilidades de no encontrar a Gurb en un trill\'f3n, pese a lo cual, 
el resultado sigue siendo incierto. Camino siguiendo el plano heliogr\'e1fico que he incorporado a mis circuitos internos al salir de la nave. Me caigo en una zanja abierta por la Compa\'f1\'eda Catalana de gas.
\par 
\par 15.02\tab \tab Me caigo en una zanja abierta por la Compa\'f1\'eda Hidroel\'e9ctrica de Catalu\'f1a.
\par 
\par 15.03 \tab \tab Me caigo en una zanja abierta por la Compa\'f1\'eda de Aguas de Barcelona.
\par 
\par 15.04\tab \tab Me caigo en una zanja abierta por la Compa\'f1\'eda Telef\'f3nica Nacional.
\par 
\par 15.05\tab \tab Me caigo en una zanja abierta por la asociaci\'f3n de vecinos de la calle C\'f3rcega.
\par 
\par 15.06\tab \tab Decido prescindir del plano heliogr\'e1fico ideal y caminar mirando d\'f3nde piso.
\par 
\par 19.00\tab \tab Llevo cuatro horas caminando. No s\'e9 d\'f3nde estoy y las piernas no me sostienen. La ciudad es enorme; el gent\'edo, constante; el ruido, mucho. Me extra\'f1a
 no encontrar los monumentos habituales, como el Cenotafio de la Beata Madre Pilar, que podr\'edan servirme de referencia. He parado a un peat\'f3n que parec\'eda poseer un nivel de mansedumbre alto y le he preguntado d\'f3nde podr\'ed
a encontrar a una persona extraviada. Me ha preguntado qu\'e9 edad ten\'eda esa persona. Al contestarle que seis mil quinientos trece a\'f1os, me ha sugerido que la buscara en El Corte Ingl\'e9s. Lo peor es tener que respirar este aire inficionado de part
\'edculas suculentas. Es sabido que en algunas zonas urbanas la densidad del aire es tal, que sus habitantes lo introducen en fundas y lo exportan bajo la denominaci\'f3n de }{\i\lang1034 morcillas}{\lang1034 
. Tengo los ojos irritados, la nariz obstruida, la boca seca. \'a1Cu\'e1nto mejor se est\'e1 en Sardanyola!
\par 
\par 20.30\tab \tab Con la puesta del sol las condiciones atmosf\'e9ricas habr\'ed
an mejorado bastante si a los seres humanos no se les hubiera ocurrido encender las farolas. Parece que ellos las necesitan para poder seguir en la calle, porque los seres humanos, no obstante ser la mayor\'eda de fisonom\'eda 
ruda y hasta abiertamente fea, no pueden vivir sin verse los unos a los otros. Tambi\'e9n los coches han encendido sus faros y se agraden con ellos. Temperatura, 17 grados cent\'ed
grados; humedad relativa, 62 por ciento; vientos flojos del sudoeste; estado de la mar, rizada.
\par 
\par 21.30\tab \tab Basta. No puedo dar un paso m\'e1s. Mi deterioro f\'edsico es considerable. Se me ha ca\'eddo un brazo, una pierna y las dos orejas y la lengua me cuelgan tanto que he tenido que atarla al cintur\'f3
n, porque ya me llevo comidas cuatro plastas de perro y un n\'famero indeterminado de colillas. En estas condiciones, es mejor aplazar hasta ma\'f1ana las pesquisas. Me escondo debajo de un cami\'f3n aparcado, me desintegro y me naturalizo en la nave.

\par 
\par 21.45\tab \tab Recargo energ\'e9tico.
\par 
\par 21.50\tab \tab Me pongo el pijama. La ausencia de Gurb pesa en mi \'e1nimo. Despu\'e9s de pasar juntos todas las veladas desde hace ochocientos a\'f1os, no s\'e9 c\'f3mo matar las horas que preceden al sue\'f1o. Podr\'eda ver la televisi\'f3
n local o leer una entrega de las aventuras de Lolita Galaxia, pero no tengo ganas. No me explico la ausencia de Gurb, y menos a\'fan su silencio. Nunca he sido un jefe intransigente. Siempre he dejado a la tripulaci\'f3
n, es decir, a Gurb, plena libertad para entrar y salir a su antojo (en horas de permiso), pero si no va a venir o sabe que va a llegar tarde, lo menos que pod\'eda hacer, por consideraci\'f3n, era avisar.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 11
\par 
\par }{\lang1034 08.00\tab \tab Todav\'eda sin noticias de Gurb. Intento de nuevo establecer contacto sensorial. Percibo la voz col\'e9rica de un individuo que en nombre de los ciudadanos }{\i\lang1034 de a pie}{\lang1034 , cuya representaci\'f3
n ostenta, exigen plena responsabilidad a un tal Guerra. Renuncio al contacto sensorial.
\par 
\par 08.30\tab \tab Abandono la nave y convertido en somormujo echo un vistazo a la regi\'f3n desde el aire.
\par 
\par 09.30\tab \tab Doy por concluida la operaci\'f3n y regreso a la nave. Si las ciudades son tortuosas e irracionales en su concepci\'f3n, del campo que las rodea es mejor no hablar. Ah\'ed
 nada es regular ni llano, sino al contrario, como hecho adrede para obstaculizar su uso. El trazado de la costa, a vista de p\'e1jaro, se dir\'eda la obra de un demente.
\par 
\par 09.45\tab \tab Despu\'e9s de un examen detenido de l plano de la ciudad (versi\'f3n cartogr\'e1fica de doble eje el\'edptico), decido proseguir la b\'fasqueda de Gurb en una zona perif\'e9rica de la misma habitada por una variante humana denominada }{
\i\lang1034 pobres}{\lang1034 . Como el Cat\'e1logo Astral les atribuye un \'edndice de mansedumbre algo inferior al de la variante denominada }{\i\lang1034 ricos}{\lang1034  y muy inferior al de la variante denominada }{\i\lang1034 clase media}{
\lang1034 , opto por la apariencia del ente individualizado denominado Gary Cooper.
\par 
\par 10.00\tab \tab Me naturalizo en una calle aparentemente desierta del barrio de Sant Cosme. Dudo que Gurb haya venido a instalarse aqu\'ed por propia voluntad, aunque nunca ha brillado por sus luces.
\par 
\par 10.01\tab \tab Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan la cartera.
\par 
\par 10.02\tab \tab Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las pistolas y la estrella de sheriff.
\par 
\par 10.03\tab \tab Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan el chaleco, la camisa y los pantalones.
\par 
\par 10.04\tab \tab Un grupo de mozalbetes provistos de navajas me quitan las botas, las espuelas y la arm\'f3nica.
\par 
\par 10.10\tab \tab Un coche-patrulla de la polic\'eda nacional se detiene a mi lado. Desciende un miembro de la polic\'eda nacional, me informa de los derechos constitucionales que me asisten, me pone las esposas y me mete en el coche-patrulla de un cap\'f3
n. Temperatura, 21 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 75 por ciento; viento racheado de componente sur; estado de la mar, marejadilla.
\par 
\par 10.30\tab \tab Ingreso en el calabozo de una comisar\'eda. En el mismo calabozo hay un individuo de porte astroso al que me presento y pongo al corriente de las vicisitudes que han dado conmigo en aquel lugar inicuo.
\par 
\par 10.45\tab \tab Disipada la desconfianza inicial que los seres humanos sienten por todos sus cong\'e9neres sin excepci\'f3n, el individuo con quien la suerte me ha unido decide entablar di\'e1logo conmigo. Me entrega su tarjeta de visita que dice as\'ed:

\par 
\par }\pard \qc\sl360\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\lang1034 JETULIO PENCAS
\par Agente mendicante
\par Se echa el tarot, se toca el viol\'edn, se da pena
\par Servicio callejero y a domicilio
\par 
\par }\pard \qj\sl360\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\lang1034 10.50\tab \tab Mi nuevo amigo me cuenta que lo han }{\i\lang1034 trincado}{\lang1034  por error, porque \'e9
l en su vida ha abierto un coche para llevarse nada, que pidiendo se gana la vida muy bien y muy honradamente, y que los polvos que la polic\'eda le decomis\'f3 no son lo que dicen ellos que son, sino las cenizas de su difunt
o padre, que Dios tenga en su gloria, que precisamente ese d\'eda se propon\'eda aventar sobre la ciudad desde el Mirador del Alcalde. A continuaci\'f3n a\'f1ade que todo lo que acaba de contarme, sobre ser mentira, no le servir\'e1
 de nada, porque la justicia en este pa\'eds est\'e1 podrida, por lo cual, sin pruebas ni testigos, s\'f3lo por la pinta que tenemos los dos, a buen seguro nos mandan al }{\i\lang1034 talego}{\lang1034 
, de donde saldremos ambos con sida y con pulgas. Le digo que no entiendo nada y me responde que no hay nada que entender, me llama macho y a\'f1ade que la vida es }{\i\lang1034 as\'ed}{\lang1034  y que la madre de un cordero es que la riqueza en este pa
\'eds est\'e1 muy mal repartida. A modo de ejemplo cita el caso de un individuo, cuyo nombre no retengo, que se ha hecho un chalet con veintid\'f3s retretes, y agrega que ojal\'e1
 le sobrevengan cagarrinas a dicho sujeto y los encuentre todos ocupados. A continuaci\'f3n se sube encima de un catre y proclama que cuando vengan los suyos (\'bfsus retretes?) obligar\'e1
 al citado individuo a hacer sus deposiciones en el gallinero y repartir\'e1 los veintid\'f3s retretes entre otras tantas familias acogidas al subsidio de paro. De este modo, sigue diciendo, tendr\'e1n con qu\'e9
 entretenerse hasta que les den un puesto de trabajo, como prometieron hacer. A continuaci\'f3n se cae del catre y se abre la cabeza.
\par 
\par 11.30\tab \tab Un miembro de la polic\'eda nacional distinto del miembro antes citado abre la puerta del calabozo y nos ordena seguirle con el objeto aparente de comparecer ante el se\'f1
or comisario. Amedrentado por las admoniciones de mi nuevo amigo, decido adoptar una apariencia m\'e1s respetable y me transformo en don Jos\'e9 Ortega y Gasset. Por solidaridad transformo a mi nuevo amigo en don Miguel de Unamuno.
\par 
\par 11.35\tab \tab Comparecemos ante el se\'f1or comisario, el cual nos examina de arriba abajo, se rasca la cabeza, declara no querer complicarse la vida y ordena que nos pongan en la calle.
\par 
\par 11.40\tab \tab Mi nuevo amigo y yo nos despedimos a la puerta de la comisar\'eda. Antes de separarnos, mi nuevo amigo me ruega le devuelva su apariencia original, porque con esta pinta no le va a dar limosna ni Dios, aunque se ponga unas p\'fa
stulas adhesivas que le dan un aspecto realmente estomagante. Hago lo que me pide y se va.
\par 
\par 11.45\tab \tab reanudo mis pesquisas.
\par 
\par 14.30\tab \tab Todav\'eda sin noticias de Gurb. A imitaci\'f3n de las personas que me rodean, decido comer. Como todos los establecimientos est\'e1n cerrados, menos unos que se denominan }{\i\lang1034 restaurantes}{\lang1034 , deduzco que es ah\'ed
 donde se sirven comidas. Olisqueo las basuras que rodean la entrada de varios }{\i\lang1034 restaurantes}{\lang1034  hasta dar con una que despierta mi apetito.
\par 
\par 14.45\tab \tab Entro en el }{\i\lang1034 restaurante}{\lang1034  y un caballero vestido de negro me pregunta con displicencia si por ventura tengo hecha reserva. Le respondo que no, pero que me estoy haciendo un chalet con veintid\'f3
s retretes. Soy conducido en volandas a una mesa engalanada con un ramo de flores, que ingiero para no parecer descort\'e9s. Me dan la carta (sin codificar), la leo y pido jam\'f3n, mel\'f3n con jam\'f3n y mel\'f3n. Me preguntan qu\'e9
 voy a beber. Para no llamar la atenci\'f3n, pido el l\'edquido m\'e1s com\'fan entre los seres humanos: orines.
\par 
\par 16.15\tab \tab Me tomo un caf\'e9. La casa me obsequia con una copa de licor de }{\i\lang1034 pera}{\lang1034 . A continuaci\'f3n me traen la cuenta, que asciende a pesetas seis mil ochocientas treinta y cuatro. No tengo un duro.
\par 
\par 16.35\tab \tab Me fumo un Montecristo del n\'famero dos (2) mientras pienso c\'f3mo salir de este aprieto. Podr\'eda desintegrarme, pero rechazo la idea porque }{\i\lang1034 a) }{\lang1034 eso podr\'eda llamar la atenci\'f3n de camareros y comensales y }{
\i\lang1034 b)}{\lang1034  no ser\'eda justo que sufriese la consecuencias de mi imprevisi\'f3n una gente tan amable, que me ha invitado a una copa de licor de }{\i\lang1034 pera}{\lang1034 .
\par 
\par 16.40\tab \tab Pretextando haber olvidado algo en el coche, salgo a la calle, entro en un estanco y adquiero boletos y cupones de los m\'faltiples sistemas de loter\'eda que all\'ed se expenden.
\par 
\par 16.45\tab \tab Manipulando las cifras por medio de f\'f3rmulas elementales, obtengo la suma de pesetas ciento veintid\'f3s millones. Regreso al }{\i\lang1034 restaurante}{\lang1034 , abono la cuenta y dejo cien millones de propina.
\par 
\par 16.55\tab \tab Reanudo la b\'fasqueda de Gurb por el \'fanico m\'e9todo que conozco: patearme las calles.
\par 
\par 20.00\tab \tab De tanto caminar, los zapatos echan humo. De uno de ellos se ha desprendido el tac\'f3n, lo que imprime a mi paso un contoneo tan rid\'edculo como fatigoso. Los arrojo de m\'ed, entro en una tienda y con el dinero que me ha sobrado del }{
\i\lang1034 restaurante}{\lang1034  me compro un nuevo par de zapatos menos c\'f3modos que los anteriores, pero hechos de un material muy resistente. Provisto de esos nuevos zapatos, denominados esqu\'eds, inicio el recorrido del barrio de Pedralbes.

\par 
\par 21.00\tab \tab Concluyo el recorrido del barrio de Pedralbes sin haber encontrado a Gurb, pero muy gratamente impresionado por lo elegante de sus casas, lo recoleto de sus calles, lo lozano de su c\'e9sped y lo lleno de sus piscinas. No s\'e9 por qu\'e9
 algunas personas prefieren habitar en barrios como San Cosme, de triste recuerdo, pudiendo hacerlo en barrios como Pedralbes. Es posible que no se trate tanto de una cuesti\'f3n de preferencias como de dinero.
\par \tab Seg\'fan parece, los seres humanos se dividen, entre otras categor\'edas, en ricos y pobres. Es \'e9sta una divisi\'f3n a la que ellos conceden gran importancia, sin que se sepa por qu\'e9
. La diferencia fundamental entre los ricos y los pobres parece ser \'e9sta: que los ricos, all\'ed donde van, no pagan, por m\'e1s que adquieran o consuman lo que se les antoje. Los pobres, en cambio, pagan hasta por sudar. La exenci\'f3
n de que gozan los ricos puede venirles de antiguo o haber sido obtenida recientemente, o ser transitoria, o ser fingida; en resumidas cuentas, lo mismo da. Desde el punto de vista estad\'edstico, parece demostrado que los ricos viven m\'e1
s y mejor que los pobres, que son m\'e1s altos, m\'e1s sanos y m\'e1s guapos, que se divierten m\'e1s, viajan a lugares m\'e1s ex\'f3ticos, reciben mejor educaci\'f3n, trabajan menos, se rodean de mayores comodidades, tienen m\'e1s rop
a, sobre todo de entretiempo, son mejor atendidos en la enfermedad, son enterrados con m\'e1s boato y son recordados por m\'e1s tiempo. Tambi\'e9n tienen m\'e1s probabilidades de salir retratados en peri\'f3dicos, revistas y almanaques.
\par 
\par 21.30\tab \tab Decido regresar a la nave. Me desintegro ante la puerta del Monasterio de Pedralbes, con gran sorpresa de la reverenda madre que en aquel preciso momento sal\'eda a sacar la basura.
\par 
\par 22.00\tab \tab Recarga de energ\'eda. Me dispongo a pasar otra velada en solitario. Leo una entrega de Lolita Galaxia, pero esta lectura, tantas veces hecha en compa\'f1\'eda de Gurb, a quien siempre deb\'eda explicar los pasajes m\'e1
s picantes, porque a bobalic\'f3n no hab\'eda quien le ganara, en lugar de distraerme, me entristece.
\par 
\par 22.30\tab \tab Harto de dar vueltas por la nave, decido retirarme. Hoy ha sido un d\'eda cansado. Me pongo el pijama, rezo mis oraciones y me acuesto.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 12
\par 
\par }{\lang1034 08.00\tab \tab Todav\'eda sin noticias de Gurb. Llueve a c\'e1ntaros. En Barcelona llueve como su Ayuntamiento act\'faa: pocas veces, pero a lo bestia. Decido no salir y aprovechar la ma\'f1ana para asear un poco la nave.
\par 
\par 09.00\tab \tab Llevo una hora haciendo s\'e1bado y no puedo m\'e1s. Siempre se hab\'eda encargado Gurb de estos quehaceres, que ahora me pillan desentrenado. Quiera Dios que vuelva pronto.
\par 
\par 09.10\tab \tab Para matar el tiempo veo un rato la televisi\'f3n. Salen varios individuos, todos ellos pertenecientes al g\'e9nero humano. Al cabo de un rato de presenciar su actuaci\'f3n colijo estar viendo un concurso bastante si
milar a los que tanto gustan en mi planeta, pero mucho m\'e1s tosco de contenido. A una pareja de sexo biol\'f3gicamente diferenciado (aunque no visible, por el momento) le preguntan c\'f3mo se llamaba de apellido Napole\'f3
n. Cuchicheos. La mujer contesta en tono dubitativo. \'bfBenavente? La respuesta no es correcta. Ahora le toca el turno al matrimonio rival, que ocupa un podio situado en el extremo opuesto del estudio. \'bf
Bombita? Tampoco es correcta la respuesta. El presentador aplaude e informa a las parejas concursantes que han perdido o ganado medio mill\'f3
n de pesetas. Zapatiestas de los concursantes en sus podios respectivos. Entra en liza una concursante nueva, que lleva viniendo al concurso veintid\'f3s meses seguidos. Le preguntan cu\'e1l era el nombre de soltero de Alb
erto Alcocer. Decido interrumpir la recepci\'f3n. Temperatura, 16 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 90 por ciento; vientos fuertes del nordeste; estado de la mar, marejada.
\par 
\par 09.55\tab \tab Bajo la apariencia de Julio Romero de Torres (en su versi\'f3n }{\i\lang1034 con}{\lang1034  paraguas),
 me naturalizo en el bar del pueblo, me arreo un par de huevos fritos con bacon y hojeo la prensa matutina. Los humanos tienen un sistema conceptual tan primitivo, que para enterarse de lo que sucede han de leer los peri\'f3
dicos. No saben que un simple huevo de gallina contiene mucha m\'e1s informaci\'f3n que toda la prensa que se edita en el pa\'eds. Y m\'e1s fidedigna. En los que acaban de servirme, y a pesar del aceitazo que los empa\'f1
a, leo las cotizaciones de bolsa, y un sondeo de opini\'f3n sobre la honradez de los pol\'edticos (un 70 % de las gallinas cree que los pol\'edticos son honrados) y el resultado de los partidos de baloncesto que se disputar\'e1n ma\'f1ana. \'a1Oh, cu\'e1
n f\'e1cil les ser\'eda la vida a los humanos si alguien les hubiera ense\'f1ado a descodificar!
\par 
\par 10.30\tab \tab El carajillo me ha sentado como un tiro. Regreso a la nave, me pongo el pijama y me acuesto. Decido dedicar el resto de la jornada a descansar. Para aprovechar el tiempo, inicio la lectura sistem\'e1tica de la llamada narrativa espa\'f1
ola contempor\'e1nea, muy reputada dentro y fuera de este planeta.
\par 
\par 13.30\tab \tab Concluyo la lectura de }{\i\lang1034 Bertoldo, Bertoldino y Cascaseno}{\lang1034 . El d\'eda sigue nublado, pero ha parado de llover. Decido bajar a la ciudad. Quiero resolver de una vez por todas el dichoso asunto del dinero. A\'fa
n me queda algo de lo que gan\'e9 ayer en la bonoloto, pero preferir\'eda asegurarme una posici\'f3n desahogada mientras dure mi estancia en la Tierra.
\par 
\par 13.50\tab \tab Cuando s\'f3lo faltan diez minutos para el cierre, me persono en una sucursal de la Caja de Ahorros de Sierra Morena y manifiesto mi deseo de abrir una cuenta. Para inspirar confianza he adoptado la apariencia de S. S. P\'ed
o XII, de feliz memoria.
\par 
\par 13.52\tab \tab El empleado de ventanilla me entrega un formulario, que cumplimento.
\par 
\par 13.55\tab \tab El empleado de ventanilla sonr\'ede y me informa de que la entidad dispone de diversas modalidades de cuenta (cuenta-dep\'f3sito, cuenta-de-perdidos-al-r\'edo, cuenta-burro-el-que-lo-lea. Etc\'e9tera). Si mi aportaci\'f3n en met\'e1
lico es de cierta envergadura, una modalidad u otra me producir\'e1n mayor rentabilidad, mejor disponibilidad, m\'e1s ventajas fiscales, dice. Respondo que deseo abrir una cuenta con pesetas veinticinco.
\par 
\par 13.57\tab \tab El empleado de ventanilla deja de sonre\'edr, deja de informarme y, si mi o\'eddo no me enga\'f1a, expele unas ventosidades. A continuaci\'f3n teclea un rato en un ordenador.
\par 
\par 13.59\tab \tab La apertura de la cuenta corriente ha concluido. Cuando falta un segundo para el cierre de las operaciones del d\'eda, transmito instrucciones al ordenador para que a\'f1ada catorce ceros al saldo de mi cuenta. Ya est\'e1
. Salgo del banco. Parece que quiere salir el sol.
\par 
\par 14.30\tab \tab Me detengo ante una marisquer\'eda. S\'e9 que es costumbre entre los humanos celebrar el buen fin de sus transacciones mercantiles en este tipo de sitios y yo, con id\'e9ntico motivo, quisiera imitarles. Las marisquer\'edas son u
na variedad o categor\'eda de }{\i\lang1034 restaurantes}{\lang1034  que se caracterizan }{\i\lang1034 a)}{\lang1034  por estar decorados con aparejos de pesca (esto es lo m\'e1s importante) y }{\i\lang1034 b)}{\lang1034 
 porque en ellos se ingieren una especie de tel\'e9fonos con patas y otros animales que hieren por el igual el gusto, la vista y el olfato.
\par 
\par 14.45\tab \tab Despu\'e9s de vacilar un rato (15 minutos) y como sea que aborrezco comer solo, decido postergar la ceremonia de la marisquer\'ed
a hasta dar con Gurb. Entonces, y antes de aplicarle las medidas disciplinarias que le correspondan, celebraremos el reencuentro con una cuchipanda.
\par 
\par 15.00\tab \tab Ahora que dispongo de dinero, decido recorrer la zona c\'e9ntrica de la ciudad y visitar sus afamados comercios. Ha vuelto a nublarse, pero por el momento parece que el tiempo aguanta.
\par 
\par 16.00\tab \tab Entro en una boutique. Me compro una }{\i\lang1034 corbata}{\lang1034 . Me la pruebo. Considero que me favorece y me compro noventa y cuatro }{\i\lang1034 corbatas}{\lang1034  iguales.
\par 
\par 16.30\tab \tab Entro en una tienda de art\'edculos deportivos. Me compro una linterna, una cantimplora, un camping buta-gas, una camiseta del Bar\'e7
a, una raqueta de tenis, un equipo completo de wind-surf (de color rosa fosforescente) y treinta pares de zapatillas de jogging.
\par 
\par 17.00\tab \tab Entro en una charcuter\'eda y me compro setecientos jamones de pata negra.
\par 
\par 17.10\tab \tab Entro en una fruter\'eda y me compro medio kilo de zanahorias.
\par 
\par 17.20\tab \tab Entro en una tienda de autom\'f3viles y me compro un Maseratti.
\par 
\par 17.45\tab \tab Entro en una tienda de electrodom\'e9sticos y lo compro todo.
\par 
\par 18.00\tab \tab Entro en una jugueter\'eda y me compro un disfraz de indio, ciento doce braguitas de Barbie y un trompo.
\par 
\par 18.30\tab \tab Entro en una bodega y me compro cinco botellas de }{\i\lang1034 Baron Mouchoir Moqu\'e9}{\lang1034  del 52 y una garrafa de ocho litros de vino de mesa }{\i\lang1034 El Pentateuco}{\lang1034 .
\par 
\par 19.00\tab \tab Entro en una joyer\'eda, me compro un Rolex de oro autom\'e1tico, sumergible, antimagn\'e9tico y antichoque y lo rompo in situ.
\par 
\par 19.30\tab \tab Entro en una perfumer\'eda y me compro quince frascos de }{\i\lang1034 Eau de Ferum}{\lang1034 , que acaba de salir.
\par 
\par 20.00\tab \tab Decido que el dinero no da la felicidad, desintegro todo lo que he comprado y contin\'fao caminando con las manos en los bolsillos y el \'e1nimo ligero.
\par 
\par 20.40\tab \tab Mientras paseo por las Ramblas, el cielo se cubre de nubarrones y retumban unos truenos: es evidente que se aproxima una perturbaci\'f3n acompa\'f1ada de aparato el\'e9ctrico.
\par 
\par 20.42\tab \tab Por culpa de mi pu\'f1etera radiactividad, me caen tres rayos encima. Se me funde la hebilla del cintur\'f3n y la cremallera de la bragueta. Se me ponen todos los pelos de punta y no hay quien los dome\'f1e: parezco un puerco esp\'edn.

\par 
\par 20.50\tab \tab Todav\'eda cargado de electricidad est\'e1tica, al tratar de comprar la }{\i\lang1034 Gu\'eda del ocio}{\lang1034  pego fuego al quiosco.
\par 
\par 21.03\tab \tab Caen cuatro gotas y cuando parece que la cosa no va a ir a m\'e1s, descarga una tromba de agua tan salvaje que las ratas salen de las alcantarillas y se suben a Col\'f3n, por si acaso. Corro a refugiarme en un tascorro.
\par 
\par 21.04\tab \tab Ya estoy en el tascorro. Salchichones, longanizas, chistorras y otras estalactitas riegan de grasa a la parroquia, compuesta por siete u ocho individuos de sexo biol\'f3
gicamente diferenciado, aunque no visible, salvo en el caso de un caballero que al salir del excusado olvid\'f3 guardarse la pirulina. Detr\'e1s de la barra escancia vino lo que al principio tomo por un hombre. Un examen m\'e1
s detenido me revela que en realidad se trata de dos enanos encaramados el uno sobre el otro. Cuando se abre la puerta se forma un remolino de aire, que ahuyenta las moscas. Entonces puede verse en una de las paredes un espejo, en cuyo \'e1
ngulo superior izquierdo se leen, escritos en tiza, los resultados de la jornada de liga correspondientes al 6 de marzo de 1958.
\par 
\par 21.10\tab \tab Como el aguacero me ha calado hasta los huesos, pido un vaso de tinto. Para entrar en calor. Con un palillo intento pinchar una tapa, pero, ante mi asombro, las tapas salen corriendo por el mostrador.
\par 
\par 21.30\tab \tab Me entretengo escuchando la conversaci\'f3n de los parroquianos. El lenguaje de los seres humanos, sin descodificar, es trabajoso y pueril. Para ellos, una oraci\'f3n elemental como \'e9sta
\par 109328745108y34-19\'abpoe8vhqa9enf087qjnrf-09aqsdnf\'f19q8w3r4v21dfkf=q3wy oiqwe=q3u lo9=853491926rnlnfp2485lir09348413k8449f385j9t830t82 = 34 ut t2egu-34851mfkfg-231lfgklwhgq0i2ui34756=l3ir2487-2349r20i45u62-4852ut-34582-9238v43 597 
46 82 = 3t984589672394ut945467 = 2-3tugywoit = 238tej 96 46 7523fiwuy6-23f3yt-238984rohg-2343ijn87b8b7ytgyt654376687by79
\par }\pard \qc\sl360\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\lang1034 (d\'e9me nueve kilos de nabos)
\par }\pard \qj\sl360\slmult1\nowidctlpar\widctlpar\adjustright {\lang1034 resulta ininteligible. Hablan, en consecuencia, largamente y a gritos, con acompa\'f1amiento de ademanes y muecas horribles. Aun as\'ed, su capacidad de expresi\'f3n es limitad\'ed
sima, salvo en el terreno de la blasfemia y la palabra soez, y en sus alocuciones abundan las anfibolog\'edas, los anacolutos y las polisemias.
\par 
\par 21.50\tab \tab Mientras reflexiono sobre este punto, el camarero me va llenando el vaso y cuando me doy cuenta, ya llevo medio litro de clarete en el cuerpo. Empiezo a analizar la composici\'f3n qu\'ed
mica del vino (ciento seis elementos, ninguno de ellos derivado de la uva), pero al llegar a trinitrotolueno decido abandonar la investigaci\'f3n. El camarero me rellena el vaso.
\par 
\par 22.00\tab \tab Me r\'edo sin causa y el parroquiano que est\'e1 a mi lado me pregunta si tiene }{\i\lang1034 monos}{\lang1034  en la cara o qu\'e9. Le aclaro que no me r\'edo de \'e9l, sino de una bobada que me ha venido a la cabeza de repente, sin s
aber c\'f3mo ni por qu\'e9. Como mi parlamento resulta algo confuso, sobre todo porque algunas frases las he dicho sin descodificar, las miradas de los dem\'e1s parroquianos convergen en m\'ed.
\par 
\par 22.05\tab \tab Un parroquiano (no el que tiene }{\i\lang1034 monos}{\lang1034  en la cara, sino otro) me se\'f1ala colocando el dedo \'ed
ndice de su mano derecha en la punta de mi nariz y dice que mi cara le suena. El que me haya reconocido bajo la apariencia (y sustancia) del Santo Padre me indica que debe de ser persona devota y, por lo tanto, digna de toda confian
za. Le respondo que sin duda se confunde y para desviar su atenci\'f3n y la de los dem\'e1s en mi persona invito a una ronda. Vi\'e9ndome dispuesto al gasto, el camarero dice que acaban de salir de la cocina unos callos que est\'e1
n de rechupete. Pongo sobre el mostrador algunos billetes (cinco millones de pesetas) y digo que vengan aqu\'ed esos callos, que por dinero no ha de quedar.
\par 
\par 22.12\tab \tab El parroquiano devoto dice que ni hablar, que yo ya he pagado los vinos y que los callos corren de su cuenta. A continuaci\'f3n a\'f1ade que no faltar\'eda m\'e1s. Insisto en que lo de los callos ha sido idea m\'ed
a y que, por consiguiente, es justo que los pague yo.
\par 
\par 22.17\tab \tab Una mujer (tambi\'e9n parroquiana), que acaba de tumbar la segunda botella de an\'eds, interviene para proponer que no sigamos discu
tiendo. Se mete la mano en el escote y la saca llena de unos billetes sucios y arrugados., que arroja sobre el mostrador. Otro parroquiano, creyendo que aquellos billetes son los callos, se come cuatro de un bocado. La mujer afirma que ella invita. El par
roquiano piadoso replica que a \'e9l no le invita ninguna mujer. Explica que los tiene muy bien puestos.
\par 
\par 22.24\tab \tab Como a todas \'e9stas los callos no aparecen, los reclamo golpeando el mostrador con un cenicero. Rompo el cenicero y desportillo el m\'e1rmol del mostra
dor. El camarero sirve vino. Un parroquiano que hasta entonces ha permanecido mudo dice que va a obsequiarnos con unas soleares. Canta con mucho sentimiento la canci\'f3n titulada 1092387nqfp983j41093 (}{\i\lang1034 g\'fcerve a mi lao, sorra}{\lang1034 
) y todos damos palmas y jaleamos diciendo }{\i\lang1034 ele, ele}{\lang1034  (7v5, 7v5). El p\'edo parroquiano dice que por fin ha hecho memoria y que ya sabe qui\'e9n soy: Jorge Sep\'falveda.
\par 
\par 22.41 (aproximadamente)\tab El parroquiano cantaor abre tanto la boca par expresar su penita, que se le cae la dentadura postiza en la fuente de las alb\'f3
ndigas. Cuando mete la mano para recuperarla, el camarero le golpea la cabeza con un queso de bola y le dice que ya est\'e1 bien, que en lo que va de semana ya se lleva comidas ocho alb\'f3ndigas con el truco de la dentadura, pero que \'e9l no es 
un (ininteligible) y que las lleva contabilizadas. El cantaor amonestado replica que \'e9l no necesita robar alb\'f3ndigas de esta pocilga, que \'e9l ha sido }{\i\lang1034 el rey de la copla}{\lang1034  en Par\'ed
s y que siempre que quiere tiene mesa puesta en }{\i\lang1034 Maxim\rquote s}{\lang1034 . Por toda respuesta, el camarero sirve vino.
\par 
\par 23.00 o 24.00\tab \tab El andoba que tiene }{\i\lang1034 monos}{\lang1034  en la cara pone en nuestro conocimiento que \'e9l podr\'ed
a haber sido alguien, porque no le han faltado nunca las ideas ni los arrestos necesarios para llevarlas a cabo, pero que se han conjurado tres cosas para impedir su \'e9xito, a saber }{\i\lang1034 a)}{\lang1034  la mala suerte, }{\i\lang1034 b) }{
\lang1034 su inclinaci\'f3n por el vino, el juego y las mujeres y }{\i\lang1034 c)}{\lang1034  la inquina de algunas personas poderosas que prefiere no nombrar. La guarrona que antes se ha sacado el parn\'e9 del tetamen salta y dice que eso nada, }{
\i\lang1034 monada}{\lang1034 , que las causas verdaderas de que el t\'edo sea lo que es son en realidad \'e9stas: }{\i\lang1034 a)}{\lang1034  la vagancia, }{\i\lang1034 b) }{\lang1034 la vagancia y }{\i\lang1034 c)}{\lang1034  la vagancia, y que ya est
\'e1 harta de o\'edr tanta mentira y tanta fantas\'eda.
\par 
\par ?\tab \tab Salen finalmente de la cocina los callos andando por su propio pie. La furcia dice que ella es la \'fanica que puede vanagloriarse de algo, pues hasta hace muy poco era una hembra }{\i\lang1034 de bandera}{\lang1034 
, por lo cual en su barrio era conocida por el sobrenombre de la }{\i\lang1034 bomba de Oklahoma}{\lang1034 . A\'f1ade que si ahora la vemos un poco estropeada, no es por la edad, sino por otras causas, a saber }{\i\lang1034 a) }{\lang1034 
su inmoderada afici\'f3n a las jud\'edas secas, }{\i\lang1034 b)}{\lang1034  las palizas que le han dado los hombres y }{\i\lang1034 c)}{\lang1034  la operaci\'f3n de cirug\'eda est\'e9tica algo chapucera que le hizo cierto m\'e9
dico del seguro, cuyo nombre prefiere no mentar. A continuaci\'f3n se pone a llorar. Entonces yo voy y le digo que no llore, que para m\'ed es la mujer m\'e1s hermosa y atractiva que jam\'e1s he visto y que de buena gana contraer\'ed
a matrimonio con ella, pero que me lo impide el hecho de ser extraterrestre y estar s\'f3lo de paso, camino de otras galaxias, a lo que ella responde que esto es lo que le dicen todos. El gach\'f3 de los }{\i\lang1034 monos}{\lang1034 
 le dice que deje ya de dar el (ininteligible) y que se calle, a lo que replica ella (muy bien replicado), que a ella no la hace callar ni la (ininteligible) que la pari\'f3 y que ella dice lo que le sale de la alcachofa y que qu\'e9 pasa. Y
 entonces voy yo y le arreo una (ininteligible) en toda la boca al t\'edo que la ha faltao o quiz\'e1 se la arreo a otro, pero me da igual, y les digo a todos que a mi novia no la falta nadie.
\par 
\par Negra noche.\tab \tab El que ha recibido se levanta del suelo, me coge por las orejas y me hace dar vueltas en el aire como un ventilador. Aprovechando el incidente, el cantaor se mete un pu\'f1ado de alb\'f3
ndigas en la boca. El camarero le da con una sart\'e9n en el est\'f3mago y le obliga a devolver las alb\'f3ndigas (o una materia similar) a su lugar de origen. Entra la polic\'ed
a nacional blandiendo porras. Consigo arrancarle la porra de las manos a un polic\'eda nacional y golpear con ella al otro polic\'eda nacional o al mismo polic\'eda nacional. Las cosas parecen complicarse. Decido desintegrarme, pero confundo la f\'f3
rmula y desintegro dos chiringuitos del Moll de la Fusta. Somos conducidos a la comisar\'eda.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 13
\par 
\par }{\lang1034 08.00\tab \tab Soy conducido a presencia del se\'f1or comisario. El se\'f1or comisario me notifica que mis compa\'f1eros de farra han prestado declaraci\'f3n mientras yo dorm\'eda la }{\i\lang1034 mona}{\lang1034 
 y que todos han coincidido en se\'f1alarme a m\'ed como \'fanico elemento perturbador. Demostrada de este modo su inocencia, han sido puestos en libertad. A estas horas ya deben de estar nuevamente en la tasca, olvidados de m\'ed. Experimento una sensaci
\'f3n de desamparo tan grande que sin que intervenga en ello el deseo ni la voluntad me transformo en Paquirr\'edn. El se\'f1or comisario me amonesta y luego ordena que me pongan en la calle. \'a1Qu\'e9 verg\'fcenza y qu\'e9 dolor de cabeza!
\par 
\par 08.45\tab \tab De regreso en la nave. No hay ning\'fan recado en el contestador. Recarga energ\'e9tica, pijama.
\par 
\par 13.00\tab \tab Acabo de despertarme, muy aliviado. Desayuno frugal. Hoy no como. Leo de un tir\'f3n }{\i\lang1034 Tontolina de vacaciones, Tontolina en el internado}{\lang1034  y }{\i\lang1034 La puesta de largo de Tontolina.
\par 
\par }{\lang1034 15.00\tab \tab Apag\'f3n. Algo falla en los generadores de la nave. Me doy una vuelta por la sala de m\'e1quinas para ver si localizo la aver\'ed
a. Aprieto botones y muevo palancas por si acierto a componer la cosa por pura casualidad, porque yo de mec\'e1nica no entiendo nada.
 Gurb era el que se encargaba de hacer funcionar y, en su caso, de reparar estas mierdas. En el recorrido descubro varias goteras, que consigno en pliego aparte.
\par 
\par 16.00\tab \tab He debido de tocar algo que no hab\'eda de tocar, porque se extiende por la nave un hedor insoportable. Salgo al exterior y advierto que por error he invertido el funcionamiento de una de las turbinas. Ahora, en lugar de expulsar la energ
\'eda resultante de la desintegraci\'f3n del cadmio y el plutonio, la turbina est\'e1 succionando el alcantarillado del pueblo.
\par 
\par 16.10\tab \tab Adopto la apariencia (y virtudes) del almirante Yamamoto e intento achicar la nave con un cubo.
\par 
\par 16.15\tab \tab Renuncio.
\par 
\par 16.17\tab \tab Abandono la nave. Por si a Gurb se le ocurre volver durante mi ausencia, dejo esta nota enganchada en la puerta: Gurb, he tenido que abandonar la nave (con honor); si vienes, deja dicho d\'f3
nde se te puede localizar en el bar del pueblo (se\'f1or Joaqu\'edn o se\'f1ora Mercedes).
\par 
\par 16.40\tab \tab Me persono en el bar del pueblo. Le digo a la se\'f1ora Mercedes (el se\'f1or Joaqu\'edn se est\'e1 echando una siesta) que si viene un ser }{\i\lang1034 de la apariencia que sea}{\lang1034 
, o incluso un ser sin apariencia alguna, preguntando por m\'ed, que tome el recado. Yo ir\'e9 viniendo. M\'e1s no puedo hacer.
\par 
\par 17.23\tab \tab Me traslado a la ciudad en un transporte p\'fablico denominado Ferrocarr
il de la Generalitat. A diferencia de otros seres vivos (por ejemplo, el escarabajo de la col), que siempre se desplazan del mismo modo, los seres humanos utilizan gran variedad de medios de locomoci\'f3n, todos los cuales rivalizan entre s\'ed
 en lentitud, incomodidad y peste, aunque en este \'faltimo apartado suelen resultar vencedores los pies y algunos taxis. El mal llamado metro es el medio que m\'e1s utilizan los fumadores; el autob\'fa
s, aquellas personas, por lo general de avanzada edad, que gustan de dar volteretas. Para distancias m\'e1s largas existen los llamados }{\i\lang1034 aviones}{\lang1034 , una especie de autobuses que se propalen expulsando el aire de los neum\'e1
ticos. De esta forma alcanzan las capas bajas de la atm\'f3sfera, donde se sostienen por le mediaci\'f3n del santo cuyo nombre figura en el fuselaje (Santa Teresa de \'c1vila, San Ignacio de Loyola, etc\'e9
tera). En los viajes prolongados, los pasajeros del }{\i\lang1034 avi\'f3n}{\lang1034  se entretienen mostr\'e1ndose los calcetines.
\par 
\par 18.30\tab \tab Debo buscar un sitio para pasar la noche, porque nada me garantiza que no va
yan a caer chubascos tormentosos como el de ayer. O pedrisco. Por otra parte, aunque el cielo se mantenga despejado, mi experiencia de las calles de la ciudad me indica ser de todo punto desaconsejable permanecer en ellas m\'e1
s tiempo del estrictamente necesario.
\par 
\par 19.30\tab \tab Llevo una hora recorriendo hoteles. No hay una habitaci\'f3n libre en toda la ciudad, porque, seg\'fan me informan, se est\'e1
 celebrando un Simposio sobre Nuevas Formas de Rellenar los Pimientos del Piquillo, y han acudido expertos de todos los pa\'edses.
\par 
\par 20.30\tab \tab Otra hora de b\'fasqueda y cierta pr\'e1ctica en el arte de dar propinas me proporcionan habitaci\'f3n con ba\'f1o y vistas a una obra p\'fablica de cierta envergadura. Con ayuda de un meg\'e1
fono, el recepcionista me asegura que por la noche se interrumpir\'e1n los trabajos de perforaci\'f3n y derribo.
\par 
\par 21.30\tab \tab En un local cercano al hotel pido e ingiero una hamburguesa. Es un conglomerado de fragmentos procedentes de varios animales. Un an\'e1lisis somero me permite reconocer el buey, el asno, el dromedario, el elefante (asi\'e1
tico y africano), el mandril, el \'f1u y el megaterio. Tambi\'e9n encuentro, en un porcentaje m\'ednimo, moscardones y lib\'e9lulas, media raqueta de badminton, dos tuercas, corcho y algo de grava. Acompa\'f1o la cena con una botella grande de Zumifot.

\par 
\par 22.20\tab \tab Regreso al hotel dando un paseo. La noche es tibia y perfumada. Temperatura, 21 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 63 por ciento; brisa suave; estado de la mar, llana. Me meto en el bar del hotel en busca de compa\'f1\'ed
a. En el bar est\'e1 s\'f3lo el barman haciendo buches en la coctelera. Pido la llave y me recojo.
\par 
\par 22.30\tab \tab Me pongo el pijama. Veo un rato la televisi\'f3n auton\'f3mica.
\par 
\par 22.50\tab \tab Me meto en la cama. Leo las memorias de don Soponcio Velludo, }{\i\lang1034 Cuarenta a\'f1os en el catastro de Albacete.}{\lang1034 
\par 
\par 24.00\tab \tab Cesan los trabajos en la v\'eda p\'fablica. Rezo mis oraciones y apago la luz. Todav\'eda sin noticias de Gurb.
\par 
\par 02.27\tab \tab Sin causa aparente revienta el minibar. Dedico media hora a recoger botellines.
\par 
\par 03.01\tab \tab De resultas de los trabajos efectuados en la v\'eda p\'fablica se ha producido un escape de gas. Los clientes del hotel somos evacuados por la escalera de incendios.
\par 
\par 04.00\tab \tab Reparada la aver\'eda, los clientes del hotel regresamos a nuestras habitaciones respectivas.
\par 
\par 04.53\tab \tab Se produce un incendio en las cocinas del hotel. Los clientes del hotel somos evacuados por la escalera principal, pues la escalera de incendios est\'e1 envuelta en llamas.
\par 
\par 05.19\tab \tab Hace su aparici\'f3n el cuerpo de bomberos. En un santiam\'e9n sofocan el incendio. Los clientes del hotel regresamos a nuestras habitaciones respectivas.
\par 
\par 06.00\tab \tab Las m\'e1quinas excavadoras entran en funcionamiento.
\par 
\par 06.05\tab \tab Liquido la cuenta del hotel y dejo libre la habitaci\'f3n. La ocupa un viajante de productos alimenticios que ha pasado la noche al raso. Me cuenta que la empresa a la que \'e9l representa ha conseguido criar pollos }{\i\lang1034 sin huesos
}{\lang1034 , lo que los hace muy apreciados en la mesa, pero algo desgarbados cuando a\'fan est\'e1n vivos.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 14
\par 
\par }{\lang1034 07.00\tab \tab Me persono en el bar de la se\'f1ora Mercedes y el se\'f1or Joaqu\'edn cuando la se\'f1ora Mercedes est\'e1 subiendo la persiana met\'e1lica. La ayudo a bajar las sillas que el se\'f1or Joaqu\'ed
n ha subido la noche anterior sobre las mesas para facilitar el barrido del establecimiento. Me dice que nadie le ha preguntado por m\'ed. Le encarezco que se mantenga ojo avizor. 
Me hace una tortilla de berenjenas (mi favorita) y me la tomo con dos rebanadas de pan con tomate y una ca\'f1a de cerveza, mientras ojeo la prensa matutina. Parece que ya est\'e1 decidida la selecci\'f3n que jugar\'e1
 en Italia: Zubizarreta, Chendo, Alkorta, Sanchis, Rafa Paz, Villarroya, Michel, Mart\'edn V\'e1zquez, Roberto Salinas, Butrague\'f1o, Bakero, \'a1menudo equipazo! Leo atentamente los anuncios para ver si puedo alquilar un piso. La cosa est\'e1
 peluda. Mejor comprar.
\par 
\par 09.30\tab \tab Me persono en una agencia inmobiliaria. Para causar una impresi\'f3n favorable he adoptado la apariencia del duque y la duquesa de Kent. Soy conducido a una sala donde guardan turno varias personas.
\par 
\par 09.50\tab \tab Leo en un }{\i\lang1034 \'a1Hola!}{\lang1034  Un amplio reportaje sobre la boda de un tal Balduino y una tal Fabiola. Compruebo que se trata de un n\'famero atrasado.
\par 
\par 10.00\tab \tab Entra en la sala una se\'f1orita y nos hace formar en tres grupos: }{\i\lang1034 a) }{\lang1034 el de los que quieren comprar un piso para }{\i\lang1034 habitarlo}{\lang1034 , }{\i\lang1034 b) }{\lang1034 
el de los que quieren comprar un piso para blanquear dinero negro y }{\i\lang1034 c) }{\lang1034 el de lo que quieren comprar un piso en la Villa Ol\'edmpica. Una pareja con lactante y yo formamos el grupo }{\i\lang1034 a}{\lang1034 .
\par 
\par 10.15\tab \tab Los integrantes del grupo }{\i\lang1034 a}{\lang1034  somos conducidos a un despacho sobrio. A la mesa se sienta un caballero de barba blanca, cuyo aspecto rezuma probidad. Nos explica que la coyuntura es dif\'edcil, que hay m\'e1
s demanda que oferta y viceversa, que no debemos hacernos ilusiones. Nos insta a renunciar al enga\'f1oso binomio calidad-precio. Nos recuerda que esta vida no es m\'e1s que un valle de l\'e1grimas de alto standing. A medio serm\'f3
n se le desprende la barba postiza, que arroja a la papelera.
\par 
\par 11.25\tab \tab Visito el piso que acabo de comprar. No est\'e1 mal. Hay que hacer cocina y ba\'f1os, pero esto no me inquieta porque no s\'e9 cocinar y no me ba\'f1o }{\i\lang1034 jam\'e1s}{\lang1034 . Advierto con alegr\'ed
a que el dormitorio dispone de un amplio armario empotrado. Entro en el armario empotrado y \'e9ste se pone en movimiento. Desilusi\'f3n: era el ascensor del inmueble.
\par 
\par 14.50\tab \tab Obtengo la c\'e9dula de habitabilidad, me doy de alta de agua, gas, electricidad y tel\'e9fono, suscribo un seguro contra incendio y robo, pago la contribuci\'f3n territorial.
\par 
\par 16.30\tab \tab Compro una cama, un plegat\'edn (para invitados), un tresillo, aparador, mesa y sillas. Temperatura, 21 grados; humedad relativa, 60 por ciento; vientos flojos; estado de la mar, rizada.
\par 
\par 17.58\tab \tab Compro cuberter\'eda y vajilla.
\par 
\par 18.20\tab \tab Compro ropa de casa, visillos.
\par 
\par 19.00\tab \tab Compro aspirador, horno microondas, plancha de vapor, tostadora, freidora, secador de cabello.
\par 
\par 19.30\tab \tab Compro detergente, suavizante, abrillantador, limpiacristales, escoba, bayeta, estropajo, gamuza.
\par 
\par 20.30\tab \tab Me instalo en casa. Me hago subir una pizza y una botella familiar de Zumifot. Me pongo el pijama.
\par 
\par 21.30\tab \tab Decido prescindir (s\'f3lo por hoy) de mi lista de lecturas y me meto en la cama con una novela 
de misterio de una escritora inglesa que goza de gran predicamento entre los seres humanos. El argumento de la novela es harto simple. Un individuo, al que, para simplificar llamaremos A, aparece muerto en la biblioteca. Otro individuo, B, intenta adivina
r qui\'e9n mat\'f3 a A y por qu\'e9. Despu\'e9s de una serie de operaciones carentes de toda l\'f3gica (habr\'eda bastado aplicar la f\'f3rmula 3(x2-r)n\'b10 para solucionar el caso de entrada), B afirma (err\'f3
neamente) que el asesino es C. Con esto el libro concluye a satisfacci\'f3n de todos, incluido C. no s\'e9 lo que es un }{\i\lang1034 mayordomo.}{\lang1034 
\par 
\par 01.30\tab \tab Rezo mis oraciones y me dispongo a dormir. Todav\'eda sin noticias de Gurb.
\par 
\par 04.17\tab \tab Me despierto y no logro volver a conciliar el sue\'f1o. Me levanto y recorro mi nuevo piso. Falta algo, pero no s\'e9 lo que es.
\par 
\par 05.40\tab \tab Vencido por el cansancio, vuelvo a dormirme sin haber despejado la inc\'f3gnita que me atormenta.
\par 
\par 06.11\tab \tab Me despierto repentinamente. Ya s\'e9 lo que falta para que el piso sea un verdadero hogar. Pero \'bfencontrar\'e9 alguna chica dispuesta a compartir mi vida?
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 15
\par 
\par }{\lang1034 07.00\tab \tab Ayudo a la se\'f1ora Mercedes a subir la persiana met\'e1lica del bar y a enchufar la cafetera. El se\'f1or Joaqu\'edn, ronca que roncar\'e1s. La se\'f1
ora Mercedes lo pone de vuelta y media. Destaca la diferencia que media entre el se\'f1or Joaqu\'edn, a quien califica de }{\i\lang1034 piernas}{\lang1034 , y un hombre como yo, madrugador, laborioso y cumplido. Le pregunto si, en su opini\'f3n, me costar
\'eda mucho echarme novia. Me pregunta si voy con intenciones serias o s\'f3lo pretendo pasar el rato. Hago protestas de seriedad. Me dice que, en tal caso, me van a sobrar las pretendientas. Asegura que hay que ver c\'f3mo est\'e1 el }{\i\lang1034 patio}
{\lang1034 . Le pregunto, para cambiar de tema, si ha llegado alguna comunicaci\'f3n para m\'ed y responde en sentido afirmativo. Me da un vuelco el coraz\'f3n. \'bfSer\'e1n noticias de Gurb?
\par 
\par 09.15\tab \tab La se\'f1ora Mercedes me trae mi tortilla de berenjenas y mi ca\'f1a y un mensaje cifrado. Decepci\'f3n: no es de Gurb, sino de la Junta Suprema de Investigaci\'f3n Espacial, desde la Estaci\'f3n de Enlace AF, en la constelaci\'f3
n de Antares. Decido dejar el mensaje para m\'e1s tarde y me como la tortilla y me bebo la cerveza.
\par 
\par 09.30\tab \tab Un eructito.
\par 
\par 09.35\tab \tab Me encierro en el aseo de caballeros para descifrar el mensaje con toda tranquilidad.
\par 
\par 09.55\tab \tab La descodificaci\'f3n del mensaje reviste ciertas dificultades. Un parroquiano en apuros aporrea la puerta.
\par 
\par 10.40\tab \tab Mensaje descifrado. La Junta Suprema quiere saber por qu\'e9 Luisito Su\'e1rez no ha seleccionado a Luis Milla. Imposible responder sin el instrumental, que se ha quedado en la nave.
\par 
\par 11.00\tab \tab Regreso a casa en metro. Durante el trayecto voy mirando a las chicas que suben y bajan. Elegir una entre tantas no resulta f\'e1cil, porque ello implica renunciar a las dem\'e1s, y mis preferencias est\'e1n muy repartidas.
\par 
\par 13.00\tab \tab Decido dedicar la tarde a estudiar el tema.
\par 
\par 15.00\tab \tab A efectos metodol\'f3gicos, decido agrupar las dificultades en tres grupos o apartados }{\i\lang1034 a) }{\lang1034 dificultades biol\'f3gicas, }{\i\lang1034 b)}{\lang1034  dificultades psicol\'f3gicas, }{\i\lang1034 c)}{\lang1034 
 dificultades pr\'e1cticas. Todas se me antojan insalvables.
\par 
\par 15.30\tab \tab Algunas precisiones \'fatiles: el \'f3rgano reproductor de los seres humanos se divide en dos partes, denominadas, respectivamente la c\'e1mara alta y la c\'e1mara baja. Esta \'faltima posee un ap\'e9ndice o ped\'fanculo denominado Pons.

\par 
\par 17.05\tab \tab Bajo al quiosco y adquiero el calendario Playboy. Subo corriendo a casa con el calendario Playboy escondido bajo la americana.
\par 
\par 17.15\tab \tab Me pregunto si la peculiar anatom\'eda de las se\'f1oritas que aparecen fotografiadas en el calendario Playboy les permitir\'eda soportar una presi\'f3n de noventa mil atm\'f3sferas.
\par 
\par 19.00\tab \tab Dedico buena parte de la tarde a documentarme sobre algunos asuntos pertinentes al tema. Pregunta: \'bfCu\'e1ndo debe un caballero respetar a una dama? Respuesta: cuando a ella la hagan acreedora sus cualidades morales, su condici\'f3
n social, su decoro en el vestir y su higiene personal. En los dem\'e1s casos, el recurso a la violencia es opcional. Otros detalles que debo memorizar: \'bfCu\'e1ndo deben enviarse y cu\'e1ndo }{\i\lang1034 no}{\lang1034 
 deben enviarse flores a un entierro? \'bfEs l\'edcito el tuteo? El sombrero, los guantes y el bast\'f3n. Ante la pila de agua bendita: un momento delicado. Bocadillos, canap\'e9s y petifurs. \'a1Esas posturitas!
\par 
\par 20.00\tab \tab Ensayo ante el espejo algunas posibles apariencias. A las mujeres hay que }{\i\lang1034 entrarles por los ojos}{\lang1034  y la primera impresi\'f3n cuenta much\'edsimo. Manuel Orantes, Viriato, Giorgio Arman, Eisenhower.
\par 
\par 20.30\tab \tab Decido dar una vuelta para despejarme. Temperatura, 18 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 65 por ciento; brisa moderada; estado de la mar, llana.
\par 
\par 20.55\tab \tab Pocas ciudades en la Tierra pueden ufanarse de tener una oferta cultural tan variada como la de Barcelona. Por desgracia, el horario de los espect\'e1
culos no siempre coincide con la conveniencia de los ciudadanos. Por ejemplo, la orca Ulises s\'f3lo act\'faa a determinadas horas de la ma\'f1ana; y as\'ed sucesivamente. Por suerte, mis pasos me han conducido a las Ramblas cuando est\'e1
 a punto de empezar la representaci\'f3n del Liceo.
\par 
\par 23.30\tab \tab El Liceo es sin duda el }{\i\lang1034 primer}{\lang1034  coliseo de Espa\'f1a y uno de los mejores de Europa. Padece, sin embargo, una crisis financiera end\'e9mica de la que a menudo se resiente la calidad de los eventos musicales que en 
\'e9l se celebran. Esta noche, seg\'fan informaba cabalmente el programa de mano, la orquesta y coros no han podido actuar por falta de n\'f3mina. La tuna de ingenieros, que los reemplazaba, ha hecho lo humanamente posible, pero el }{\i\lang1034 
Boris Godunov}{\lang1034  ha quedado algo deslucido.
\par 
\par 24.00\tab \tab Regreso a casa. Todav\'eda sin noticias de Gurb. Pijama, dientes, Jesusito de mi vida y a dormir.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 16
\par 
\par }{\lang1034 07.00\tab \tab Ayudo al se\'f1or Joaqu\'edn a subir la persiana met\'e1lica y a pone
r bien las sillas. Distribuyo por la barra las cajas de servilletas de papel y unos cilindros semitransparentes llenos de pajitas, que pueden extraerse, no sin esfuerzo, a trav\'e9
s de un orificio practicado en el extremo superior del aparato. Mientras trabajo, me intereso por la se\'f1ora Mercedes, a la que me extra\'f1a no ver en su puesto. El se\'f1or Joaqu\'edn me informa de que su esposa, tambi\'e9n llamada la se\'f1
ora Mercedes, ha pasado la noche del }{\i\lang1034 loro}{\lang1034  y se ha ido temprano al dispensario. Teme que haya hecho otra vez alguna }{\i\lang1034 piedra}{\lang1034 
. Hago votos por su pronto y total restablecimiento. Hoy, en vez de tortilla de berenjena, pan con tomate y fuet. Pregunto: \'bfhay alg\'fan  mensaje para m\'ed? No, no hay ning\'fan mensaje para m\'ed.
\par 
\par 09.00\tab \tab Hojeo la prensa y la comento con la clientela que ha ido llegando. Preocupaci\'f3n general por el asunto de Salou-Vilaseca. Un cliente de cierta edad recuerda el tristemente c\'e9lebre corredor de Danzing y lo que de \'e9l se sigui\'f3
. Otro se\'f1ala que la misma existencia de armas nucleares hace impensable una conflagraci\'f3n, pese a que la actitud de ambos municipios parece harto enconada. Otra opini\'f3n: la gente es muy bestia. Otra: las armas las carga el diablo. Algunos t\'e9
rminos \'fatiles: yunque de platero, tas; son de las islas Canarias, isa.
\par 
\par 09.10\tab \tab Llega la se\'f1ora Mercedes en un taxi, p\'e1lida, pero sonriente. A la espera de lo que digan las radiograf\'edas que se ha de ir a hacer ma\'f1ana, el diagn\'f3stico es optimista: quiz\'e1 se trate s\'f3
lo de una arenilla. Quiere ponerse a fregar los platos, pero se lo prohibimos. Lo que le conviene es reposo, reposo y reposo. Me pongo el delantal y friego los platos, tazas y vasos. Rompo dos.
\par 
\par 10.00\tab \tab Regreso a Barcelona. Realmente, las chicas que van en el metro est\'e1n m\'e1s buenas que el }{\i\lang1034 pan}{\lang1034 . Estoy por dirigir la palabra a varias, pero me abstengo. No quiero que me tomen por un }{\i\lang1034 frescales.}{
\lang1034 
\par 
\par 11.00\tab \tab Visito las obras del Anillo Ol\'edmpico, del Palacio Nacional, del Segundo Cintur\'f3n. Detecto cierto malestar en algunos sectores de opini\'f3n, porque, seg\'fan dicen, el gasto superar\'e1 lo previsto en los pre
supuestos iniciales. Con los ingresos no suceder\'e1 otro tanto. Los seres humanos no han aprendido a introducir el factor tiempo en sus operaciones aritm\'e9ticas, con lo cual \'e9stas, por m\'e1s que digan, no sirven para nada. Bien poco les costar\'ed
a corregir el error, si fuesen conscientes de \'e9l. Por ahora, no obstante, son incapaces de entender un problema elemental como \'e9ste. Si una pera vale 3 pesetas, \'bfcu\'e1nto valdr\'e1n 3 peras el a\'f1o 3628? Soluci\'f3
n: 987365409587635294736489 pesetas. De todas formas, la discusi\'f3n, en el caso de las obras Ol\'edmpicas carece de inter\'e9s, porque antes de a\'f1o 2000 los Bancos centrales habr\'e1n abandonado el patr\'f3n oro y lo habr\'e1
n sustituido por el chocolate Elgorriaga en sus tres modalidades: con leche, sin leche y con avellanas.
\par 
\par 15.00\tab \tab Pescadito frito en la Barcelonesa. Tarta al whisky, caf\'e9, copa y Farias. Luego, a casa. Alka-Seltzer.
\par 
\par 19.30\tab \tab Me despierto de la siesta a tiempo para ver la semifinal de baloncesto en TV2. el Bar\'e7a juega mal, con muchos nervios, pero acaba ganando por los pelos en el \'faltimo minuto. Acci\'f3n de gracias. Temperatura, 22 grados cent\'ed
grados; cielos despejados; humedad relativa, 75 por ciento; vientos suaves de componente sur; estado de la mar, llana.
\par 
\par 23.00\tab \tab Salgo de bares, a tantear el terreno. Si se presenta la ocasi\'f3n, no la dejar\'e9 escapar. Antes de salir adopto la apariencia de Frascuelo Segundo. Si lo que quieren es }{\i\lang1034 marcha}{\lang1034 , la tendr\'e1n.
\par 
\par 23.30\tab \tab Cubata en bar de moda, Bonanova; premio FAD de interiorismo. Pocas chicas y acompa\'f1adas.
\par 
\par 00.00\tab \tab Cubata en bar de moda, Ensanche; premio FAD de interiorismo. Bastantes chicas; todas acompa\'f1adas.
\par 
\par 00.30\tab \tab Cubata en bar de moda, Raval; premio FAD de interiorismo (ex aequo). Muchas chicas; todas acompa\'f1adas.
\par 
\par 01.00\tab \tab Cubata en bar de moda, Pueblo Nuevo; premio FAD de restauraci\'f3n de espacios urbanos. Ninguna chica: creo que me he equivocado de local.
\par 
\par 01.30\tab \tab Cubata en bar de moda, Sants; finalista premio FAD de interiorismo. Chicas sueltas, pero de las que pegan.
\par 
\par 02.00\tab \tab Cubata en bar de moda, Hospitalet; sin premio. Mucha chica suelta. Ambiente guay. M\'fasica en vivo. Subo al estrado, me hago con el micro y canto. La letra de la canci\'f3n es m\'ed. La he compuesto para la ocasi\'f3n. Dice as\'ed:
\par 
\par \tab \tab \tab Enr\'f3llate, t\'edo
\par \tab \tab \tab Enr\'f3llate, t\'edo
\par \tab \tab \tab Enr\'f3llate, t\'edo
\par \tab \tab \tab Enr\'f3llate, t\'edo
\par \tab \tab \tab Enr\'f3llate, t\'edo
\par \tab \tab \tab Si te quieres enrollar
\par \tab \tab \tab Enr\'f3llate, t\'edo
\par \tab \tab \tab (al refr\'e1n)
\par \tab \tab \tab Enr\'f3llate, t\'edo
\par \tab \tab \tab Enr\'f3llate, t\'edo (etc.)
\par 
\par Como intuyo que gusta, repito la canci\'f3n varias veces. Suben al estrado unos individuos fornidos y me invitan a abandonar el local. En la \'faltima semana ya he tenido dos encuentros con la poli, as\'ed que opto por aceptar su invitaci\'f3n.
\par 
\par 04.21\tab \tab Vomito en un parterre de la plaza Urquinaona.
\par 
\par 04.26\tab \tab Vomito en un parterre de la plaza Catalu\'f1a.
\par 
\par 04.32\tab \tab Vomito en un parterre de la plaza Universidad.
\par 
\par 04.40\tab \tab Vomito en el paso de peatones del cruce Muntaner-Arag\'f3n.
\par 
\par 04.50\tab \tab Paro un taxi; le digo que me lleve a casa; vomito en el taxi.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 17
\par 
\par }{\lang1034 11.30\tab \tab Me despierto en mi cama. No s\'e9 c\'f3mo he llegado hasta aqu\'ed. Todav\'eda llevo puesto el traje de luces, aunque he perdido la montera, el estoque y una oreja que me hab\'ed
an concedido, si no recuerdo mal. Trato de levantarme, pero no puedo. De la cabeza, mejor no hablar. Decido quedarme en la cama }{\i\lang1034 remoloneando}{\lang1034 . De todas formas, hoy es domingo y el bar de la se\'f1ora Mercedes y el se\'f1or Joaqu
\'edn estar\'e1 cerrado. Todav\'eda sin noticias de Gurb.
\par 
\par 14.00\tab \tab Me visto y salgo a dar un paseo. El tiempo es c\'e1lido y hay poca gente en la calle. Muchas familias se han ido a pasar el fin de semana en el campo en su }{\i\lang1034 segunda residencia}{\lang1034 . Todo est\'e1
 cerrado a cal y canto: las tiendas, por supuesto, y tambi\'e9n los bares y los }{\i\lang1034 restaurantes}{\lang1034 . A m\'ed, plim. Tal como tengo el est\'f3mago, soy incapaz de comer nada.
\par 
\par 14.20\tab \tab Encuentro abierta una tiendecita de art\'edculos deportivos que durante los d\'edas laborables no vende una escoba. Quiz\'e1 por esta raz\'f3
n abre los domingos y alquila bicicletas. Alquilo una bicicleta. Es un aparato muy simple de concepci\'f3n, pero sumamente complicado de manejo, pues requiere el uso simult\'e1neo de }{\i\lang1034 las dos}{\lang1034 
 piernas, a diferencia del andar, que permite dejar una pierna muerta mientras se avanza la otra. A este gesto o fracci\'f3n de gesto (seg\'fan se mire) se da el nombre de }{\i\lang1034 pisar}{\lang1034 
. Si al andar se va colocando el pie izquierdo a la derecha del pie derecho y luego, en el gesto o fracci\'f3
n de gesto siguiente, se procede del modo inverso, esto es, colocando el pie derecho a la izquierda del pie izquierdo, la resultante se llama pisar }{\i\lang1034 con garbo}{\lang1034 .
\par 
\par 15.00\tab \tab Como la calle dispone de una pendiente pronunciada, el paseo en bicicleta se subdivide en dos partes bien distintas entre s\'ed, a saber }{\i\lang1034 a)}{\lang1034  bajar, }{\i\lang1034 b)}{\lang1034 
 subir. La primera parte (bajar) es una gozada; la segunda (subir), una tortura. Por suerte, la bicicleta lleva adosados a ambos lados del manillar sendos fre
nos. Los frenos, al ser accionados, impiden que la bicicleta adquiera una velocidad creciente o acelerada en la bajada. En la subida, los frenos impiden que la bicicleta se vaya hacia atr\'e1s.
\par 
\par 17.30\tab \tab Devuelvo la bicicleta. El ejercicio me ha abierto el apetito. Encuentro abierta una churrer\'eda y me como un kilogramo de churros, un kilogramo y medio de bu\'f1uelos y tres kilogramos de pesti\'f1os.
\par 
\par 18.00\tab \tab Me siento en un banco de la calle a hacer la digesti\'f3n. El tr\'e1fico, que hasta ahora era pr\'e1cticamente inexistente, se va densificando por momentos. Esto sucede porque todo el mundo est\'e1
 volviendo a la ciudad. En los accesos a la ciudad se producen }{\i\lang1034 retenciones}{\lang1034 , que a menudo alcanzan el grado de }{\i\lang1034 importantes retenciones}{\lang1034 . Algunas de estas retenciones, sobre todo las denominadas }{
\i\lang1034 importantes retenciones}{\lang1034 , duran hasta el pr\'f3ximo fin de semana, de modo que hay personas desafortunadas (y familias enteras) que se pasan la vida yendo del campo a la retenci\'f3n y de la retenci\'f3
n al campo, sin llegar a pisar nunca la ciudad en la que viven, con el consiguiente menoscabo de la econom\'eda familiar y la educaci\'f3n de los ni\'f1os.
\par \tab La densidad del tr\'e1fico es uno de los problemas m\'e1s graves de esta ciudad y una de las cosas que m\'e1s preocupado tiene a su alcalde, tambi\'e9n llamado Maragall. \'c9ste 
ha recomendado en varias ocasiones el uso sustitutivo de la bicicleta y ha aparecido en los peri\'f3dicos montado precisamente en una bicicleta, aunque, la verdad sea dicha, nunca lleva trazas de ir muy lejos. Quiz\'e1 la gente har\'eda m\'e1
s uso de la bicicleta si la ciudad fuera m\'e1s llana, pero esto tiene mal arreglo, porque ya est\'e1 casi toda edificada. Otra soluci\'f3n ser\'eda que el Ayuntamiento pusiera bicicletas a disposici\'f3n de los transe\'fa
ntes en la parte alta de la ciudad, con la cuales \'e9stos podr\'edan ira al centro muy deprisa y casi sin pedalear. Una vez en el centro, el propio Ayuntamiento (o, en su lugar, una empresa concesionaria) se encargar\'ed
a de meter las bicis en camiones y volverlas a llevar a la parte alta. Este sistema resultar\'eda relativamente barato. A lo sumo, habr\'eda que colocar una red o colchoneta en la parte baja de la ciudad para impedir que los menos expertos o los m\'e1
s alocados se cayeran al mar una vez efectuado el trayecto descendente. Quedar\'eda pendiente, claro est\'e1, la forma en que la gente que hub
iera bajado al centro en bicicleta volviera a la parte alta, pero esto no es cosa que deba preocupar al Ayuntamiento, porque no es funci\'f3n de esta instituci\'f3
n (ni de ninguna otra) coartar la iniciativa de los ciudadanos. Otro invento: un preparado qu\'edmico y un dispositivo de ignici\'f3n que permita encender los puros pulsando la vitola. Temperatura, 21 grados cent\'ed
grados; humedad relativa 75 por ciento; brisas moderadas; estado de la mar, llana.
\par 
\par 19.10\tab \tab Regreso a casa. En el portal encuentro a la vecina del tercero primera y a su hijo. Han dejado el coche en doble fila mientras ella descarga bolsas y paquetes. Su hijo, demasiado peque\'f1
o para ayudar a su madre en este menester, aguarda en la acera en la hurg\'e1ndose la varicita. La vecina viste pantal\'f3n corto y camiseta ce\'f1ida, dos prendas que solazan a quien las ve.
\par 
\par 19.15\tab \tab Despu\'e9s de mirar un rato a la vecina escondido detr\'e1s de un \'e1rbol, me averg\'fcenzo de m\'ed mismo y me ofrezco a ayudarla en la descarga y transporte de bolsas y paquetes. Reh\'fasa mi ayuda. Me inform
a que cada fin de semana es la misma }{\i\lang1034 tabarra}{\lang1034  y de que ya est\'e1 acostumbrada. Insisto y me permite cargar una bolsa de pl\'e1
stico llena de embutidos. Le pregunto si los ha fabricado ella misma. Respuesta: no; los he comprado en un pueblecito pr\'f3ximo a La Bisbal, donde tengo casa. Pregunta: \'bfy por qu\'e9 se los viene a comer aqu\'ed? Respuesta: no entiendo la pregunta.

\par 
\par 19.25\tab \tab Finalizada la descarga y transporte de bolsas y paquetes  del coche }{\i\lang1034 al}{\lang1034  ascensor, subimos }{\i\lang1034 en el}{\lang1034  ascensor. Aprovecho la proximidad para calibrar 
las medidas corporales de mi vecina. Estatura de mi vecina (de pie), 173 cent\'edmetros; longitud del pelo m\'e1s largo (zona occipital), 47 cent\'edmetros; del m\'e1s corto (zona supralabial), 0,002 cent\'edmetros; distancia del codo a la u\'f1
a (dedo pulgar), 40 cent\'edmetros; distancia del codo izquierdo al codo derecho, 36 cent\'edmetros (en posici\'f3n de firmes), 126 cent\'edmetros (con los brazos en jarras).
\par 
\par 16.26\tab \tab Sacamos bolsas y paquetes }{\i\lang1034 del }{\lang1034 ascensor y los depositamos en el descansillo o rellano del tercer piso. Mi vecina me agradece la ayuda prestada y a\'f1ade que me invitar\'eda a pasar, pero que el ni\'f1o est\'e1
 agotado. Se ha de ba\'f1ar, cenar y meter en la cama pitando, porque ma\'f1ana hay cole. Le digo que no quiero causarles ninguna molestia y que, de todos modos, ya tendremos ocasi\'f3
n de volvernos a ver, puesto que vivo en el mismo inmueble. Mi vecina responde que ya lo sab\'eda, pues la portera le ha hablado de m\'ed. \'bfLa habr\'e1 puesto al corriente de mis costumbres licenciosas?
\par 
\par 20.00\tab \tab Entretenido con la vecina, llego por los pelos a misa de ocho. Serm\'f3n largo, pero muy interesante. No confi\'e9is en aquellos que os enga\'f1an; confiad m\'e1s bien en aquellos que }{\i\lang1034 no}{\lang1034  os enga\'f1an.
\par 
\par 21.30\tab \tab Llego a la churrer\'eda cuando ya est\'e1n echando el cierre. Me llevo todas las existencias.
\par 
\par 22.00\tab \tab Me como todo lo que he tra\'eddo mirando la televisi\'f3n. Decididamente, me gusta mi vecina. A veces uno busca lejos lo que tiene bien cerca. Es una cosa que nos sucede a menudo a los astronautas.
\par 
\par 23.00\tab \tab Pijama, dientes. \'bfY si me comprara una moto?
\par 
\par 23.15\tab \tab Leo }{\i\lang1034 Medio siglo de peluquer\'eda en Espa\'f1a}{\lang1034 , tomo I (La Rep\'fablica y la Guerra Civil).
\par 
\par 00.30\tab \tab Oraciones. Todav\'eda sin noticias de Gurb.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 18}{\lang1034 
\par 
\par 07.00\tab \tab Me persono en el bar de la se\'f1ora Mercedes y el se\'f1or Joaqu\'edn y encuentro a ambos, es decir a la se\'f1ora Mercedes y al se\'f1or Joaqu\'edn, }{\i\lang1034 cerrando}{\lang1034  la persiana met\'e1lica. \'bfA qu\'e9
 obedece esta inversi\'f3n de las costumbres? Mejor dicho, \'bfa qu\'e9 obedece esta alteraci\'f3n de las costumbres? Explicaci\'f3n: la se\'f1ora Mercedes ha vuelto a pasar la noche con un loro y ahora el se\'f1or Joaqu\'edn la acompa\'f1
a al dispensario para que la reconozcan. Por esta causa han de cerrar el establecimiento al p\'fablico, cosa que induce al se\'f1or Joaqu\'edn a }{\i\lang1034 fruncir el ce\'f1o}{\lang1034 . Les propongo hacerme cargo del local hasta su regreso. El se\'f1
or Joaqu\'edn y la se\'f1ora Mercedes se niegan. No quieren ocasionarme ninguna molestia. Le convenzo de que no es ninguna molestia; antes al contrario.
\par 
\par 07.12\tab \tab Despu\'e9s de mostrarme de un modo somero el funcionamiento de los aparatos de uso m\'e1s frecuente en el bar, el se\'f1or Joaqu\'edn y la se\'f1ora Mercedes suben a bordo de un Seat Ibiza, el cual parte.
\par 
\par 07.19\tab \tab Recorro el establecimiento, pasando revista al instrumental. Creo que sabr\'e9 hacer funcionar todos los aparatos, salvo uno muy complicado denominado grifo.
\par 
\par 07.21\tab \tab Pongo a punto la cafetera para que los clientes no tengan que esperar a que se caliente el agua.
\par 
\par 07.40\tab \tab Voy preparando bocatas con id\'e9ntica finalidad, pero a medida que los hago, me los zampo.
\par 
\par 07.56\tab \tab Descubro una cucaracha sobre el mostrador. Intento aplastarla con una loncha de jam\'f3n de York, pero huye y se oculta en un intersticio, entre el mostrador y el fregadero. Desde all\'ed me hace burla con las antenas. Ahora vas a ver t\'fa
. Cucal en dosis masivas.
\par 
\par 08.05\tab \tab No encuentro por ninguna parte las jarritas de cerveza. Bebo aplicando los labios al ca\'f1o. Me sale espuma por todos los poros. Parezco un borreguito.
\par 
\par 08.20\tab \tab Entra el primer cliente. Quiera Dios que pida algo f\'e1cil.
\par 
\par 08.21\tab \tab El primer cliente se dirige a m\'ed y me da los buenos d\'edas. Respondo en id\'e9nticos t\'e9rminos. Mentalmente doy instrucciones a la cafetera, a la nevera y a los croissants para que tambi\'e9n le den los buenos d\'ed
as. El primer cliente parece quedar gratamente sorprendido de esta cort\'e9s salutaci\'f3n.
\par 
\par 08.24\tab \tab El primer cliente pide un caf\'e9 con leche. Compruebo con horror que la cafetera no se ha calentado. Quiz\'e1 adolece de un defecto de fabricaci\'f3n o quiz\'e1 yo olvid\'e9 accionar alg\'fan bot\'f3
n o clavija. Ante la perspectiva de que el primer cliente se vaya sin haber hecho su correspondiente consumici\'f3n, opto por meterme el enchufe de la cafetera en las fosas nasales y transmitirle parte de mi carga energ\'e9
tica por este conducto. La cafetera se funde, pero sale un caf\'e9 riqu\'edsimo.
\par 
\par 08.35\tab \tab Sirvo el caf\'e9 con leche al primer cliente. Con los nervios se me derrama la mitad. Todav\'eda me cuelga de la nariz el cable el\'e9ctrico y me doy cuenta (demasiado tarde) de que en vez de leche he puesto Cucal en el caf\'e9
. Temperatura, 21 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 50 por ciento; vientos flojos del nordeste; estado de la mar, rizada.
\par 
\par 11.25\tab \tab Mientras intento despegar del techo una tortilla de veintid\'f3s huevos, regresa al bar el se\'f1or Joaqu\'edn. Antes de que pueda percatarse de los desperfectos, le digo que yo repondr\'e9
, de mi propio bolsillo, la cafetera, la nevera, el lavaplatos, el televisor, las l\'e1mparas y las sillas. Para animarle, le informo de que esta ma\'f1ana la clientela ha sido numerosa. La caja, que \'e9l dej\'f3 vac\'ed
a al irse, contiene ahora ocho pesetas. Quiz\'e1 no di bien las vueltas. Pese a mis temores, el se\'f1or Joaqu\'edn reacciona con indiferencia, como si todo lo que le cuento no le interesara. Ni siquiera le sorprende encontrarme en el techo }{\i\lang1034 
sin}{\lang1034  escalera. Entonces me doy cuenta de que ha vuelto al bar solo, esto es, sin la se\'f1ora Mercedes. Me intereso por lo ocurrido.
\par 
\par 11.35\tab \tab El se\'f1or Joaqu\'edn }{\i\lang1034 frunce el ce\'f1o}{\lang1034  y me dice que han internado a la se\'f1ora Mercedes en un hospital y que habr\'e1n de operarla ma\'f1
ana sin falta. Al parecer, se han presentado algunas complicaciones que exigen una intervenci\'f3n r\'e1pida. Mientras me refiere lo antedicho, vamos cerrando el bar.
\par 
\par 11.55\tab \tab Regreso a la ciudad en metro. Aunque todas las chicas que viajan en el metro est\'e1n buen\'edsimas, yo no me fijo en ellas, porque tengo el coraz\'f3n en un pu\'f1o.
\par 
\par 12.20\tab \tab Hasta la hora de comer, hago tiempo inspeccionando algunas obras que se llevan a cabo en solares c\'e9ntricos. Parece ser que est\'e1 de moda construir hacia abajo m\'e1
s que hacia arriba. Edificios de cinco o seis plantas sobre el nivel de la calle, cuentan con diez o quince plantas subterr\'e1neas, destinadas, casi siempre, a parking o pupilaje. De ambas modalidades, esta \'fa
ltima, la denominada pupilaje, es de largo la m\'e1s cara. Muchas familias acomodadas han de enfrentarse a una terrible disyuntiva: o enviar a los hijos a estudiar a los Estados Unidos o tener el coche a pupilaje. Esto no suced\'eda hace a\'f1
os, cuando no exist\'edan los autom\'f3viles, y menos a\'fan cuando no exist\'edan los autom\'f3viles ni los Estados Unidos. En aquella \'e9poca antigua, los edificios apenas si contaban con una planta subterr\'e1nea, llamada s\'f3tano y destina
da a bodega, despensa y mazmorra.
\par \tab Sin embargo, las cosas no fueron siempre as\'ed. En una \'e9poca anterior, de la cual no queda memoria en los archivos de la Tierra, todas las casas eran subterr\'e1neas. Los hombres primitivos que las construyeron imitaban en est
o a los animales constructores, como los topos, los conejos, los tejones y los patos (de entonces), y como ning\'fan animal de los mencionados sab\'eda poner un ladrillo sobre otro, a los hombres, que no ten\'edan m\'e1
s maestro que la Naturaleza, tampoco se les ocurr\'eda hacerlo. En aquella \'e9poca hab\'eda ciudades enteras que no afloraban ni un palmo sobre el nivel del suelo. Debajo estaban las calles, las plazas, los teatros y los templos. La celeb\'e9
rrima Babilonia (no la que aparece en las cr\'f3nicas y los libros de historia, sino otra anterior, situada cerca de donde hoy se encuentra Zurich) era totalmente subterr\'e1
nea, inclusive sus reputados jardines colgantes, concebidos y realizados por un arquitecto y horticultor llamado Abundio Greenthumb (m\'e1s tarde deificado), que consigui\'f3 que los \'e1rboles y las plantas crecieran }{\i\lang1034 hacia abajo.}{
\lang1034 
\par 
\par 14.00\tab \tab Llego al lugar donde ayer estaba la churrer\'eda y veo que ya no est\'e1. Desconcierto. Preguntando a unos y a otros doy con ella. Resulta que la churrer\'eda es, en realidad, un remolque habilitado como churrer\'ed
a. Una de las paredes laterales del remolque se abate por medio de unas bisagras y se transforma en mostrador. Tras el panel, dentro del remolque, figura la churrer\'eda propiamente dicha. Este sistema permite a su due\'f1o instalar la churrer\'eda (
con el debido permiso municipal) all\'ed donde las expectativas de negocio son o parecen ser m\'e1s halag\'fce\'f1as. As\'ed, los d\'edas laborales, a primera hora de la ma\'f1ana, suele encontr\'e1
rsele en la parte alta de la Bonanova, donde la concentraci\'f3n de colegios es mayor y donde cuenta con una clientela fiel entre los alumnos, los acompa\'f1
antes de los alumnos y el profesorado; a otras horas acude a otros lugares, como, por ejemplo, la puerta de la c\'e1rcel Modelo, donde le compran los abogados que visitan a sus clientes, los
 familiares de estos clientes, los guardias que vigilan a estos mismos clientes y algunos clientes que han logrado fugarse, o frente a la puerta de urgencias del Hospital Cl\'ednico (personal sanitario, heridos leves y enfermos de }{\i\lang1034 poca }{
\lang1034 gravedad que desean acceder a la categor\'eda de enfermos de }{\i\lang1034 mucha}{\lang1034  gravedad), o frente a la Plaza de Toros Monumental (turistas y banderilleros locos), o frente al Palau de la M\'fa
sica Catalana (miembros de la Orquesta Ciutat de Barcelona, secci\'f3n vientos), y as\'ed sucesivamente.
\par 
\par 15.00\tab \tab Regreso a casa. En la puerta del ascensor hay un letrero que dice: NO FUNCIONA. Se refiere sin duda al ascensor. Decido subir a pie.
\par 
\par 15.02\tab \tab Al pasar frente a la puerta del piso de mi vecina me detengo. En el interior suenan voces. Desmonto el timbre, me introduzco el cable el\'e9ctrico en las orejas y escucho. \'a1
Es ella! Al parecer, su hijo se muestra remiso a ingerir un plato de verdura. Ella le insta a comer dici\'e9ndole que si no come no crecer\'e1 ni ser\'e1 fuerte como Superm\'e1n; por si estos argumentos no bastan, a\'f1
ade que si no se traga toda la coliflor en menos de cinco minutos le partir\'e1 los dientes con el taburete de la cocina. Me averg\'fcenzo de hollar de este modo la intimidad de su hogar, dejo los cables colgando de la caja y contin\'fa
o subiendo las escaleras.
\par 
\par 15.15\tab \tab Me como los diez kilogramos de churros que he comprado. Me gustan tanto que, acabado el \'faltimo, me como tambi\'e9n el papel aceitado que los envolv\'eda.
\par 
\par 16.00\tab \tab Tendido en la cama y con la vista clavada en el techo, del que cuelgan varias ara\'f1as grandes como melones, pienso en mi vecina. Por m\'e1s que me devano los sesos (que no tengo), no doy con la forma id\'f3
nea de abordarla. Llamar a su puerta e invitarla a cenar no me parece prudente ni oportuno. Tal vez la invitaci\'f3n deber\'eda ir precedida de un obsequio. En ning\'fan caso debo enviarle dinero, pero, si a pesar de todo decidiera envi\'e1
rselo, mejor en billetes de banco que en monedas. Las joyas presuponen una relaci\'f3n m\'e1s formal. Un perfume es un regalo delicado, pero muy personal; se corre el riesgo de no 
acertar el gusto de la persona a la que se desea obsequiar. Laxantes, emulsivos, ap\'f3sitos, vermicidas, antirreum\'e1ticos y dem\'e1s productos farmac\'e9uticos, excluidos. Es muy probable que le gusten las flores y los animales dom\'e9sticos. Podr\'ed
a enviarle una rosa y dos docenas de dobermans.
\par 
\par 17.20\tab \tab Me asalta el temor de que mi vecina tome cualquier regalo procedente de m\'ed como un }{\i\lang1034 atrevimiento}{\lang1034 . Intento exterminar las ara\'f1as con Cucal.
\par 
\par 17.45\tab \tab Necesito ropa. Salgo a la calle. Me compro unas bermudas. Me dar\'ed
an un aspecto desenfadado si no salieran por debajo las perneras de los calzoncillos de felpa, pero la verdad es que no puedo prescindir de ellos, pues, aunque el clima es casi veraniego (y con tendencia a un ligero aumento de las temperaturas), mi metabo
lismo se adapta mal al cuerpo humano. Tengo siempre los pies helados, al igual que las pantorrillas y los muslos; las rodillas, en cambio, me bullen, y lo mismo me sucede con uno de los gl\'fateos (con el otro, no); y as\'ed
 sucesivamente. Lo peor es la cabeza, quiz\'e1 debido a su intensa actividad intelectual a que la someto de continuo. Su temperatura sobrepasa a veces los 150 grados cent\'ed
grados. Para paliar este calor llevo siempre un sombrero de copa, cuyo interior voy rellenando con cubitos de hielo que compro 
en las gasolineras, pero el remedio, por desgracia, es pasajero. En seguida el hielo se licua, el agua hierve y la chistera sale despedida con tal potencia que las primeras que tuve a\'fa
n siguen en el aire (ahora he mejorado el sistema sujetando el ala de la chistera al cuello de la camisa con una goma resistente). Tambi\'e9n me he comprado tres camisas de manga corta (azul cobalto, amarilla, granate), unos mocasines de ante para llevar 
}{\i\lang1034 sin}{\lang1034  calcetines y un traje de ba\'f1o floreado con el que me han asegurado que me har\'e9 el }{\i\lang1034 amo}{\lang1034  de todas las piscinas. Que Dios les oiga.
\par 
\par 19.00 \tab \tab De vuelta a casa, me quedo pensando frente a la televisi\'f3n. Urdo un plan para trabar contacto con mi vecina sin despertar }{\i\lang1034 sus }{\lang1034 sospechas respecto de }{\i\lang1034 mis}{\lang1034 
 intenciones. Ensayo frente al espejo.
\par 
\par 20.30\tab \tab Voy a casa de mi vecina, llamo quedamente a su puerta con los nudillos, me abre mi vecina en persona. Me disculpo por importunarla a estas horas y le digo (pero es mentira) que a medio cocinar me he dado c
uenta de que no tengo ni un grano de }{\i\lang1034 arroz}{\lang1034 . \'bfTendr\'eda ella la amabilidad de prestarme una tacita de }{\i\lang1034 arroz}{\lang1034 , a\'f1ado, que le devolver\'e9 sin falta ma\'f1ana por la ma\'f1
ana, tan pronto abran Mercabarna (a las 5 de la ma\'f1ana)? No faltar\'eda m\'e1s. Me da la tacita de }{\i\lang1034 arroz}{\lang1034  y me dice que no hace falta que le devuelva el }{\i\lang1034 arroz}{\lang1034 , ni ma\'f1
ana, ni nunca, que para estas emergencias est\'e1n los vecinos. Le doy las gracias. Nos despedimos. Cierra la puerta. Subo corriendo a casa y tiro el }{\i\lang1034 arroz}{\lang1034  a la basura. El plan est\'e1 funcionando mejor de lo que yo mismo hab\'ed
a previsto.
\par 
\par 20.35\tab \tab Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido dos cucharadas de aceite.
\par 
\par 20.39\tab \tab Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido una cabeza de ajos.
\par 
\par 20.42\tab \tab Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido cuatro tomates pelados, sin pepitas.
\par 
\par 20.44\tab \tab Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido sal, pimienta, perejil, azafr\'e1n.
\par 
\par 20.46\tab \tab Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido doscientos gramos de alcachofas (ya hervidas), guisantes, jud\'edas tiernas.
\par 
\par 20.47\tab \tab Vuelvo a llamar a la puerta de mi vecina. Me abre ella personalmente. Le pido medio kilo de gambas pelad
as, cien gramos de rape, doscientos gramos de almejas vivas. Me da dos mil pelas y me dice que me vaya a cenar al restaurante y que la deje en paz.
\par 
\par 21.00\tab \tab Tan deprimido que ni siquiera tengo ganas de comerme los doce kilos de churros que me he hecho traer por un mensajero. Sal de fruta Eno, pijama y dientes. Antes de acostarme entono las letan\'edas a voz en cuello. Todav\'ed
a sin noticias de Gurb.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 19
\par 
\par }{\lang1034 07.00\tab \tab Hoy se cumple una semana (en el sistema decimal) de la desaparici\'f3n de Gurb y la efem\'e9ride, unida a los dem\'e1s reveses de fortuna que he sufrido \'faltimamente, acaban de abatir mi \'e1nimo. Para combatir la depresi\'f3
n me como los churros que dej\'e9 anoche y salgo de casa }{\i\lang1034 sin}{\lang1034  lavarme los dientes.
\par 
\par 08.00\tab \tab Me persono en la catedral con la intenci\'f3n de ofrecer un cirio a Santa Rita para que vuelva Gurb, pero al acercarme al altar, tropiezo y con el cirio prendo fuego al lienzo que lo cubre. El siniestro es sofocado f\'e1
cilmente, pero no antes de que resulten fritas dos ocas del claustro. Mal presagio.
\par 
\par 08.40\tab \tab Saliendo de la catedral entro en un bar y desayuno (los churros de antes no cuentan) tortilla de at\'fan, dos huevos fritos con morcilla, tasajo y berberechos. Para beber, cerveza (un tanque). Este piscolabis deber\'ed
a animarme, pero lejos de ello, su degluci\'f3n me trae el recuerdo de la se\'f1ora Mercedes, que a estas horas debe de estar siendo intervenida. Prometo ir a Montserrat a pie (sin desintegrarme) si sale con bien del trance.
\par 
\par 09.00\tab \tab Bajo paseando por las Ramblas, me meto por algunas calles laterales. En esta parte de la ciudad la gente es variopinta y bastar\'eda su sola contemplaci\'f3n para saber que Barcelona es puerto de mar aunque no lo fuera. Aqu\'ed
 confluyen razas de todo el mundo (y tambi\'e9n de otros mundos, si se me incluye a m\'ed en el censo) y aqu\'ed se cruzan y descruzan los m\'e1
s variados destinos. Es el poso de la Historia el que ha formado este barrio y el que ahora lo nutre con sus polluelos, uno de los cuales, dicho sea de paso, acaba de chorizarme la cartera.
\par 
\par 09.50\tab \tab Contin\'fao el paseo y las reflexiones a que \'e9ste me induce. Para pasar inadvertido, decido adoptar una constituci\'f3n f\'edsica de raza negra (pero con la fisonom\'ed
a y la hechura de Luciano Pavarotti), mayoritaria en la zona. De todos los seres humanos, los llamados negros (porque lo son), parecen ser los mejor dotados: m\'e1s altos, m\'e1s fuertes y m\'e1s \'e1
giles que los blancos, e igual de tontos. Los blancos, sin embargo, no los tienen en alta estima, tal vez porque perdura en el subconsciente colectivo el recuerdo de un tiempo muy remoto, en el cual los negro fu
eron la raza dominante, y los blancos, la dominada. La riqueza del imperio negro proven\'eda del cultivo de \'e1rboles frutales, cuya cosecha exportaban casi \'edntegramente al resto del mundo. Como las dem\'e1s razas se dedicaban s\'f3
lo a la caza, pues desconoc\'edan la agricultura y aun la pesca, su dieta era muy nociva y necesitaban desesperadamente de la fruta para reducir el nivel de colesterol. La opulencia y el poder del imperio negro duraron mientras dur\'f3
 el cultivo intensivo de las naranjas y las peras, los melocotones y los albaricoques. La decadencia empez\'f3 con el emperador Baltasar II, bisabuelo de aquel otro Baltasar, que viaj\'f3 a Bel\'e9n en compa\'f1\'ed
a de Melchor y Gaspar. Baltasar II, apodado el Mentecato, hizo extirpar todos los frutales del imperio y dedicar la tierra f\'e9rtil a la producci\'f3n de mirra, un art\'edculo que entonces, como ahora, ten\'eda poca salida en el mercado.
\par 
\par 11.00\tab \tab Llego a una plaza formada por el derribo de varias manzanas. En el centro se yergue una palmera tiesa y peluda como un mal bicho. Numerosos ancianitos desec\'e1
ndose al sol, a la espera de que sus familiares vengan a buscarlos. Los pobres no saben que muchos de ellos nunca ser\'e1n recogidos, pues sus familiares han partido de crucero a los fiordos noruegos. En algunos bandos todav\'eda pueden verse l
os ancianitos abandonados el verano pasado, en avanzado estado de momificaci\'f3n, y los ancianitos abandonados hace quince d\'edas, en una fase de acomodaci\'f3n al medio menos golosa. Me siento junto a uno de estos \'fa
ltimos y leo el suplemento literario de un peri\'f3dico de Madrid, que alguien, con id\'e9ntico criterio, ha dejado abandonado en el banco.
\par 
\par 12.00\tab \tab Invaden la plaza bandadas de ni\'f1os reci\'e9n salidos de los colegios. Juegan al aro, al di\'e1bolo y a la gallinita ciega. El verlos me entristece a\'fan m\'e1s. En mi planeta no existe lo que aqu\'ed
 se denomina la infancia. Al nacer, nos introducen en nuestros \'f3rganos cogitativos la dosis necesaria (y autorizada) de sabidur\'eda, inteligencia y experiencia; pagando un suplemento, nos introducen tambi\'e9n una enciclopedia, un atlas,
 un calendario perpetuo, un n\'famero indefinido de recetas de cocina de Simona Ortega y la gu\'eda Michelin (verde y roja) de nuestro amado planeta. Cuando alcanzamos la mayor\'eda de edad, y previo examen, nos introducen el c\'f3digo de la circulaci\'f3
n, las ordenanzas municipales y una selecci\'f3n de las mejores sentencias del tribunal constitucional. Pero infancia, lo que se dice infancia, no tenemos. All\'ed
 cada uno vive la vida que le corresponde (y punto) sin complicarse la suya ni complicar la de los dem\'e1s. Los seres
 humanos, en cambio, a semejanza de los insectos, atraviesan por tres fases o etapas de desarrollo, si el tiempo se lo permite. A los que est\'e1n en la primera etapa se les denomina ni\'f1
os; a los de la segunda, currantes, y a los de la tercera, jubilados. Los ni\'f1os hacen lo que se les manda; los currantes, tambi\'e9n, pero son retribuidos por ello; los jubilados tambi\'e9
n perciben unos emolumentos, pero no se les deja hacer nada, porque su pulso no es firme y suelen dejar caer las cosas de las manos, salvo el bast\'f3n y el peri\'f3dico. Los ni\'f1
os sirven para muy poca cosa. Antiguamente se los utilizaba para sacar carb\'f3n de las minas, pero el progreso ha dado al traste con esta funci\'f3n. Ahora salen por la televisi\'f3n, a media tarde, saltando, vociferando y hablando una jer
igonza absurda. Entre los seres humanos, como entre nosotros, se da tambi\'e9n una cuarta etapa o condici\'f3n, no retribuida, que es la de fiambre, y de la que m\'e1s vale no hablar.
\par 
\par 14.00\tab \tab La contemplaci\'f3n de los ni\'f1os y los viejos y la reflexi\'f3n sobre mi propia existencia me han acongojado. Vierto copiosas l\'e1grimas. Como mi naturaleza humana, seg\'fan he dicho antes, es de quita y pon, no dispongo de gl\'e1
ndulas que reemplacen lo que gasto o lo que expulso, de modo que el llanto, la transpiraci\'f3n y una caquita que se me ha escapado hace un rato han reducido considerablemente mi complexi\'f3n. Ahora mi estatura apenas rebasa los 40 cent\'ed
metros. Salto del banco al suelo y corro entre las piernas de los transe\'fantes hasta encontrar un portal seguro y discreto donde recomponerme.
\par 
\par 14.30\tab \tab Decido adoptar la apariencia de Manuel V\'e1zquez Montalb\'e1n y me voy a comer a Casa Leopoldo.
\par 
\par 16.30\tab \tab Vuelvo a casa. Llamo por tel\'e9fono al bar de la se\'f1ora Mercedes y el se\'f1or Joaqu\'edn para preguntar al se\'f1or Joaqu\'edn c\'f3mo ha ido la operaci\'f3n de la se\'f1ora Mercedes. Contesta un individuo que dice ser amigo del se\'f1
or Joaqu\'edn, a quien sustituye en el bar mientras el se\'f1or Joaqu\'edn cumple la funci\'f3n (no retribuida) de acompa\'f1ante de la se\'f1ora Mercedes en el hospital donde \'e9sta ha sido operada esta ma\'f1ana. Le agradezco la informaci\'f3
n y cuelgo.
\par 
\par 16.33\tab \tab Vuelvo a llamar al bar y pregunto al individuo que cumple las funciones del se\'f1or Joaqu\'edn (en el bar) si la operaci\'f3n ha ido bien. S\'ed. La operaci\'f3n ha ido bien y el resultado ha sido calificado de satisfactor
io por los facultativos. Le agradezco la informaci\'f3n y cuelgo.
\par 
\par 16.36\tab \tab Vuelvo a llamar al bar y pregunto al individuo que cumple las funciones del se\'f1or Joaqu\'edn (en el bar) si se puede visitar a la se\'f1ora Mercedes en el hospital donde convalece. S\'ed. A partir de ma\'f1
ana, de 10.00 a 13.00 y de 16.00 a 20.00. le agradezco la informaci\'f3n y cuelgo.
\par 
\par 16.39\tab \tab Vuelvo a llamar al bar y pregunto al individuo que cumple las funciones del se\'f1or Joaqu\'edn (en el bar) en qu\'e9 hospital se encuentra la se\'f1ora Mercedes. En el ho
spital de Santa Tecla, sito en el barrio de Horta. Le agradezco la informaci\'f3n y cuelgo.
\par 
\par 16.42\tab \tab Vuelvo a llamar al bar y pregunto al individuo que cumple las funciones del se\'f1or Joaqu\'edn (en el bar) si al hospital de Santa Tecla se puede ir en bicicleta. Me cuelga el tel\'e9
fono antes de que yo tenga tiempo de agradecerle la informaci\'f3n y \'e9l de d\'e1rmela. Temperatura, 26 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 74 por ciento; vientos flojos; estado de la mar, llana.
\par 
\par 17.00\tab \tab Me tumbo a dormir una siestecita en el sof\'e1, pero el calor aprieta y se me pega la ropa al cuerpo. Agrava la cosa el hecho de que el sof\'e1 est\'e1 tapizado de material pl\'e1stico y que el contenido de los cojines sea tambi\'e9
n de material pl\'e1stico, al igual que los muelles, las patas y todos los dem\'e1s muebles y objetos de mi casa. La alternativa, esto es, productos de origen vegetal, como la madera y el algod\'f3n, o incluso }{\i\lang1034 animal}{\lang1034 
, como la lana y la piel, me producen tal asco que s\'f3lo de pensarlo me dan arcadas. Me introduzco un zapato en la garganta y as\'ed evito devolver un condumio exquisito y ya pagado.
\par 
\par 17.10\tab \tab Como no puedo dormir por culpa del calor, decido adoptar la apariencia del Mahatma Gandhi, lo cual me proporciona un atuendo c\'f3modo y muy fresco y, de paso, un paraguas, que nunca viene mal en esta \'e9poca del a\'f1o.
\par 
\par 17.50\tab \tab Sue\'f1o agitado. Despierto convulso, balado en sudor. Siento la imperiosa necesidad de comer churros o, en su defecto, de ver a mi vecina.
\par 
\par 18.00\tab \tab Abro sigilosamente la puerta de mi piso. Oteo la escalera. Nadie. Salgo al rellano. Cierro sigilosamente la puerta de mi piso.
\par 
\par 18.01\tab \tab Subo sigilosamente la escalera. Nadie me ha visto. Me detengo sigilosamente ante la puerta del piso de mi vecina.
\par 
\par 18.02\tab \tab Aplico sigilosamente las dos orejas a la puerta del piso de mi vecina. No se oye nada.
\par 
\par 18.03\tab \tab Examino sigilosamente la cerradura de la puerta del piso de mi vecina. Por fortuna, se trata de una cerradura de las llamadas de m\'e1xima seguridad (con las normales no hay quien pueda) y la extraigo son ning\'fa
n problema. La puerta se abre sigilosamente. \'a1Qu\'e9 emoci\'f3n!
\par 
\par 18.04\tab \tab Entro sigilosamente en el piso de mi vecina. Cierro la puerta a mis espaldas y coloco de nuevo la cerradura en su lugar. El recibidor est\'e1 amueblado con sencillez, pero con buen gusto. Dejo el paraguas en el parag\'fcero.
\par 
\par 18.05\tab \tab Paso sigilosamente a la pieza contigua que, seg\'fan deduzco, hace las funciones de sala de estar. Es posible que }{\i\lang1034 sea}{\lang1034  la sala de estar. Aunque el piso es id\'e9ntico al m\'edo, la distribuci\'f3
n de las habitaciones es distinta por completo, porque tambi\'e9n lo son mis costumbres y mis necesidades. M\'e1s vale no entrar en detalles.
\par 
\par 18.07\tab \tab Examino sigilosamente el sal\'f3n. Est\'e1 amueblado con gusto exquisito. Me siento en el sof\'e1, cruzo las piernas: es elegante y c\'f3modo. Me siento en una butaca de cuero y cruzo las piernas: es elegante y c\'f3
moda. Me siento en una butaca tapizada de lana. Antes de que pueda cruzar las piernas, la butaca me muerde la pantorrilla. Error de apreciaci\'f3n: no era una butaca, sino un mast\'edn, que dorm\'eda hecho un ovillo.
\par 
\par 18.09\tab \tab Recorro el resto de la casa a gran velocidad perseguido por el mast\'edn. Decido abandonar todo sigilo.
\par 
\par 18.14\tab \tab Consigo ponerme a salvo de las fauces del mast\'edn subi\'e9ndome al techo. El mast\'edn se queda debajo de m\'ed, a la espera de que me caiga. Ladra de un modo grosero y al hacerlo muestra unos colmillos que parecen pl\'e1
tanos. Si fuera una butaca, como yo cre\'eda, ya dar\'eda miedo. \'a1Cu\'e1nto m\'e1s trat\'e1ndose de un mast\'edn!
\par 
\par 19.15\tab \tab Llevo una hora en el techo y el mast\'edn no parece cansado ni aburrido. He tratado de hipnotizarlo, pero su cerebro es ta
n simple que apenas existe diferencia entre el estado de vigilia y el de letargo. A duras penas he conseguido que se volviera bizco, con lo cual su expresi\'f3n ha dejado de ser sangrienta, pero se ha vuelto fe\'edsimo.
\par 
\par 
\par 20.15\tab \tab Llevo dos horas en el techo y este malparido no depone su actitud. A la larga acabar\'e1 hart\'e1ndose y se ir\'e1 a dormir, pero me inquieta la posibilidad de que antes de que esto suceda regrese mi vecina y se encuentre un hind\'fa
 pegado al techo.
\par 
\par 20.30\tab \tab Un an\'e1lisis fisiol\'f3gico del perro me revela ser \'e9ste animal de muy simple estructura molecular. Tal vez en ello estribe la soluci\'f3n del caso.
\par 
\par 20.32\tab \tab Ya est\'e1. Con una breve y sencilla manipulaci\'f3n convierto al mast\'edn en cuatro pequineses y a\'fan me sobra material para un h\'e1mster. Bajo del techo y me deshago de los pequineses a puntapi\'e9s.
\par 
\par 20.40\tab \tab He de apresurarme si quiero inspeccionar el piso de mi vecina antes de que ella regrese. O de que regrese su hijo. Es raro que \'e9ste a\'fan no haya vuelto del colegio. A lo mejor lo han castigado por imb\'e9cil.
\par 
\par 21.00\tab \tab Doy por concluida la inspecci\'f3n. \'c9stos son los datos que he podido reunir sobre mi vecina: nombre: Antonio Fern\'e1ndez Calvo; edad: 56 a\'f1os; sexo: var\'f3n; estado civil: viudo; profesi\'f3n: agente de seguros.
\par 
\par 21.05\tab \tab Deduzco que me he equivocado de piso. Salgo sigilosamente, coloco de nuevo la cerradura en la puerta, regreso sigilosamente a mi piso.
\par 
\par 21.30\tab \tab M\'e1s depre que nunca. Ni siquiera la perspectiva de los churros que acaba de traerme la portera me alegra. Decido jugar una partida de ajedrez en solitario. S\'f3
lo se me ocurre esta jugada: P4R. En realidad, nunca he sido muy aficionado a este tipo de juegos. Gurb, en cambio, era muy aficionado. A veces jug\'e1bamos partidas de ajedrez interminables, en las que siempre acababa haci\'e9ndome lo que \'e9
l denominaba }{\i\lang1034 el mate del pastor}{\lang1034 . Me entrego a la nostalgia mientras me como los churros de cinco en cinco.
\par 
\par 22.00\tab \tab Me pongo el pijama. Un d\'eda de \'e9stos tendr\'e9 que lavarlo. Me meto en la cama y leo }{\i\lang1034 Deliciosamente boba}{\lang1034 , una comedia sat\'ed
rica en tres actos y cinco cuadros. Una mujer siempre se sale con la suya si sabe aplicarse el colorete }{\i\lang1034 donde debe}{\lang1034 . Quiz\'e1 no he entendido bien el argumento. Estoy un poco distra\'eddo por las emociones del d\'ed
a. Rezo mis oraciones y me duermo. Todav\'eda sin noticias de Gurb.
\par 
\par 01.30\tab \tab Me despierta un ruido tremebundo. Hace millones de a\'f1os (o m\'e1s) la Tierra se form\'f3 a base de horrorosos cataclismos: los oc\'e9anos embravecidos arrasaban las costas, sepultaban islas mientras cordilleras gigantescas se ven\'ed
an abajo y volcanes en erupci\'f3n engendraban nuevas monta\'f1as; se\'edsmos desplazaban continentes. Para recordar este fen\'f3meno, el Ayuntamiento env\'eda todas las no
ches unos aparatos, denominados camiones de recogida de basuras, que reproducen bajo las ventanas de los ciudadanos aquel fragor tel\'farico. Me levanto, hago pis, bebo un vasito de agua y me vuelvo a dormir.
\par 
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 20
\par 
\par }{\lang1034 07.00\tab \tab Me peso en la b\'e1scula del cuarto de ba\'f1o. 3 kilos, 800 gramos. Si tenemos en cuenta que soy intelecto puro, es una barbaridad. Decido hacer ejercicio cada ma\'f1ana.
\par 
\par 07.30\tab \tab Salgo a la calle dispuesto a correr seis millas. Ma\'f1ana, siete; pasado, ocho, y as\'ed sucesivamente.
\par 
\par 07.32\tab \tab Paso por delante de una panader\'eda. Me compro una coca de pi\'f1ones y me la voy comiendo mientras regreso a casa. Que corra otro.
\par 
\par 07.35\tab \tab Al entrar en el edifico encuentro a la portera barriendo el portal. Inicio con la portera una conversaci\'f3n aparentemente trivial, pero cargada de mal\'e9volas intenciones de mi parte. Hablamos del tiempo. Lo encontramos un poco caluroso.

\par 
\par 07.40\tab \tab Hablamos de lo mal que est\'e1 el tr\'e1fico. Hacemos hincapi\'e9 en lo ruidosas que son las motos.
\par 
\par 07.50\tab \tab Hablamos de lo caro que est\'e1 todo. Comparamos los precios de hoy con los de anta\'f1o.
\par 
\par 08.10\tab \tab Hablamos de la juventud. Condenamos su falta de entusiasmo por las cosas.
\par 
\par 08.25\tab \tab Hablamos de la droga. Pedimos la pena de muerte para quien la vende y para quien la compra.
\par 
\par 08.50\tab \tab Hablamos de los vecinos del inmueble (\'a1caliente!, \'a1caliente!).
\par 
\par 09.00\tab \tab Hablamos de Leibniz y del nuevo sistema de la naturaleza y de la comunicaci\'f3n de las sustancias (\'a1fr\'edo!, \'a1fr\'edo!).
\par 
\par 09.30\tab \tab Hablamos de mi vecina (\'a1ya era hora, co\'f1
o!). La portera dice que ella (mi vecina) es buena  persona y que paga religiosamente a la comunidad de vecinos la cuota trimestral que le corresponde, pero que no asiste (mi vecina) a las reuniones de vecinos con la asiduidad que deber\'ed
a. Le pregunto si est\'e1 casada (mi vecina) y me responde (la portera) que no. Pregunto si debo inferir de ello que (mi vecina) tuvo el hijo fuera del v\'ednculo. No: estuvo casada (mi vecino) con un }{\i\lang1034 fulano}{\lang1034  que no serv\'ed
a para nada, seg\'fan ella (la portera), del cual se separ\'f3 (mi vecina) har\'e1 cosa de un par de a\'f1os. \'c9l (}{\i\lang1034 fulano}{\lang1034 ) se hace cargo del ni\'f1o (de mi vecina, y tambi\'e9n del }{\i\lang1034 fulano}{\lang1034 
) los fines de semana. El juez le conden\'f3 (al }{\i\lang1034 fulano}{\lang1034 ) a pasarle (a mi vecina) un dinero al mes, pero a ella (a la portera) le parece que no lo hace (el }{\i\lang1034 fulano}{\lang1034 ), al menos, no con la asiduidad que deber
\'eda. A ella (a mi vecina), a\'f1ade (la portera) no se le conocen novios, ni siquiera acompa\'f1antes ocasionales. Seguramente qued\'f3 escarmentada (mi vecina), opina ella (la portera). Aunque esto, en el fondo, le
 trae sin cuidado (a la portera), agrega (la portera). Por ella (por la portera), que cada cual se lo monte como quiera, mientras no haya esc\'e1ndalo. Eso s\'ed, dentro de su casa (de la casa de mi vecina). Y sin hacer ruido. Y no m\'e1
s tarde de las once, que es cuando elle (la portera) se va a dormir. Le quito la escoba y se la rompo en la cabeza.
\par 
\par 10.30\tab \tab Subo a mi piso. Decido adoptar la apariencia D\rquote Alembert y visitar a la se\'f1ora Mercedes en el hospital donde se repone, si Dios quiere, de la operaci\'f3n a la que fue sometida-
\par 
\par 10.50\tab \tab Me persono en el hospital. Es un edificio algo feo y muy poco acogedor. Sin embargo, la gente acude a \'e9l en muchedumbre, y algunos hasta se dan buena prisa por llegar.
\par 
\par 10.52\tab \tab En el mostrador que hay en el vest\'edbulo para informar a los visitantes pregunto en qu\'e9 habitaci\'f3n se encuentra la se\'f1ora Mercedes y su acompa\'f1ante, el se\'f1or Joaqu\'edn. Ambos se encuentran en la habitaci\'f3n 602.
\par 
\par 10.55\tab \tab Deambulo por el sexto piso en busca de la habitaci\'f3n 602.
\par 
\par 10.59\tab \tab Doy con la habitaci\'f3n 602, toco con los nudillos y la voz del se\'f1or Joaqu\'edn me autoriza a pasar. As\'ed lo hago.
\par 
\par 11.00\tab \tab La se\'f1ora Mercedes est\'e1 acostada, pero despierta y con buen aspecto. Me intereso por su salud y me informa de que se encuentra d\'e9bil, pero animada. Esta ma\'f1ana se ha tomado un taz\'f3
n de manzanilla, me dice. Le doy el regalo que le he tra\'eddo: un tren el\'e9ctrico. Le digo que si ma\'f1ana sigue con vida, le traer\'e9 el desv\'edo y el paso a nivel.
\par 
\par 11.07\tab \tab El se\'f1or Joaqu\'edn, que ha pasado mala noche, est\'e1 alica\'eddo. Afirma que tanto \'e9l como su esposa, la se\'f1ora Mercedes, est\'e1n llegando a una edad en la cual conviene tomarse las cosas }{\i\lang1034 con calma}{\lang1034 
. El arrechucho de la se\'f1ora Mercedes ha sido un aviso, dice. Durante la noche ha estado reflexionando, dice, y ha pensado que tal vez debieran dedicar los a\'f1os de vida que a\'fan les queden a descansar, a viajar y a darse algunos gustos. Tambi\'e9
n ha pensado, agrega, que tal vez haya llegado la hora de traspasar el bar. El negocio es pr\'f3spero, pero da muchos quebraderos de cabeza y necesita una persona joven al frente (del negocio), dice. Tambi\'e9n ha pensado, agrega, que tal vez a m\'ed podr
\'eda interesarme el bar. El se\'f1or Joaqu\'edn ha cre\'eddo advertir que estoy dotado para la hosteler\'eda y que el trabajo me gusta.
\par 
\par 11.10\tab \tab Pese a su debilidad, la se\'f1ora Mercedes afirma estar de acuerdo en lo que acaba de decir su marido. Ambos desean saber qu\'e9 opino yo al respecto.
\par 
\par 11.12\tab \tab Mi primera reacci\'f3n es favorable. Me considero capacitado para regentar un bar e incluso creo que podr\'eda aportar al negocio algunas ideas innovadoras y hasta audaces. Por ejemplo, creo que se podr\'ed
a ampliar el local comprando el inmueble colindante (la f\'e1brica de autom\'f3viles Volkswagen) e instalar all\'ed una churrer\'eda. El se\'f1or Joaqu\'edn me interrumpe para decir que no debo precipitarme. En realidad, dice, se trataba tan s\'f3
lo de una idea. Hay que dejarla madurar, agrega. Por ahora, a\'f1ade, lo mejor ser\'e1 que me vaya, porque la operaci\'f3n de la se\'f1ora Mercedes ha sido }{\i\lang1034 un palo}{\lang1034  para la se\'f1
ora Mercedes. Le conviene descansar. Me voy, no sin prometer a ambos que ma\'f1ana volver\'e9 para seguir perfilando el tema.
\par 
\par 11.30\tab \tab Deambulo por el hospital perdido en mis propias reflexiones y tambi\'e9n perdido, a secas. La proposici\'f3n del se\'f1or Joaqu\'edn me ha sumido en un }{\i\lang1034 mar de confusiones}{\lang1034 . Ahora, pasado el entusiasmo inicial y so
pesando el asunto con frialdad, comprendo que mi primera reacci\'f3n ha sido optimista en exceso. Es evidente que }{\i\lang1034 no puedo}{\lang1034  quedarme con el bar la posibilidad de arrendar o comprar un bar con fines de explotaci\'f3
n (lucrativa) ni siquiera figura en el pliego de \'f3rdenes que nos fue dado al inicio de nuestra misi\'f3n espacial. Cierto que tampoco hab\'eda una prohibici\'f3n taxativa al respecto. Habr\'eda que hacer una }{\i\lang1034 consulta}{\lang1034 
. Temperatura, 26 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 70 por ciento; vientos suaves del sudeste; estado de la mar, marejadilla.
\par 
\par 12.30\tab \tab Contin\'fao deambulando por el hospital sin encontrar salida a mis tribulaciones. En cambio, encuentro la cafeter\'eda del hospital. Decido hacer un alto y comer algo, aunque sea un poco temprano. Siempre se piensa mejor con el est\'f3
mago lleno, dicen los que tienen est\'f3mago.
\par 
\par 12.31\tab \tab La cafeter\'eda est\'e1 vac\'eda. Por suerte, el mostrador est\'e1 bien surtido y el sistema self-service, que impera, me encanta, porque me permite comer como a m\'ed me gusta sin tener que dar explicaciones a nadie. Si a m\'ed
 se me antoja mojar los pimientos de Padr\'f3n en el caf\'e9 con leche, \'bfqu\'e9 pasa?, \'bfeh?
\par 
\par 13.00\tab \tab Cuanto m\'e1s como y m\'e1s medito, m\'e1s descabellada encuentro la idea de establecerme en la Tierra. Ante todo, eso supondr\'eda abandonar la misi\'f3n que nos fue encomendada a Gurb (desaparecido) y a m\'ed. Ser\'eda una verdadera }{
\i\lang1034 traici\'f3n}{\lang1034 . El argumento, sin embargo, es de poco peso, porque, en definitiva, todo se reduce a una cuesti\'f3n de principios y yo me paso los principios por un lugar que los humanos denominan partes. M\'e1
s peso tiene, en cambio, el argumento fisiol\'f3gico. Ignoro cu\'e1nto tiempo puede resistir mi organismo las condiciones de vida en este planeta tan cutre. No s\'e9 qu\'e9 tipo de peligros me amenazan. Ni siquiera s\'e9 si mi presencia aqu\'ed
 constituye o no un peligro para los humanos. Est\'e1 demostrado que mi peculiar constituci\'f3n y la carga energ\'e9tica que llevo encima causan problemas all\'ed donde voy. No puede ser casual que el ascensor de mi casa est\'e9
 siempre averiado o que los programas de televisi\'f3n empiecen con retraso cuando yo quiero verlos (o grabarlos). Ahora mismo, cuando deambulaba por los pasillos del hospital, he o\'eddo una conversaci\'f3n que me ha alarmado. Un m\'e9dico le dec\'ed
a a una enfermera, con el }{\i\lang1034 ce\'f1o fruncido}{\lang1034 , que los aparatos del hospital }{\i\lang1034 parec\'edan haberse vuelto locos}{\lang1034  esta ma\'f1
ana. Al parecer, los enfermos de la UVI estaban bailando la lambada y en la pantalla del scanner sal\'eda Luis Mariano cantando }{\i\lang1034 Maitechu m\'eda.}{\lang1034 estos fen\'f3menos inexplicables, ha agregado el m\'e9dico del }{\i\lang1034 ce\'f1
o fruncido}{\lang1034 , hab\'edan empezado a producirse a las 10.50. Como si a esa hora, ha acabado diciendo, hubiese entrado }{\i\lang1034 un marciano}{\lang1034 
 en el hospital. Me ha ofendido que alguien pudiera confundirme con uno de esos cursis, que s\'f3lo saben jugar al golf y hablar mal del servicio, pero me he guardado mucho de manifestar mi enojo.
\par \tab Siempre cabe la posibilidad de modificar mi fisiolog\'eda, adapt\'e1ndola a la estructura molecular de los seres humanos. Si me decidiese a hacerlo, tendr\'eda que elegir el modelo cuidadosamente, porque el proceso ser\'eda irreversible. La decisi
\'f3n es tremenda. \'bfQu\'e9 pasar\'eda si, despu\'e9s de efectuada la mutaci\'f3n, descubriese que no soy feliz? \'bfQu\'e9 ser\'eda de m\'ed si el asunto con mi vecina acaba como el }{\i\lang1034 rosario de la aurora}{\lang1034 ? \'bfSer\'e9
 capaz de superar la nostalgia de mi antigua patria? \'bfCu\'e1l ser\'e1 la coyuntura econ\'f3mica despu\'e9s del 92? Demasiadas inc\'f3gnitas. \'a1Si al menos tuviera a alguien a quien confiar mis cuitas!
\par 
\par 13.30\tab \tab Decido marcharme de la cafeter\'eda. Cuando intento pagar la comida descubro que la cafeter\'eda no era un self-service. En realidad, el lugar donde he estado comiendo }{\i\lang1034 no era}{\lang1034  una cafeter\'eda. Salgo sin ser visto.

\par 
\par 14.15\tab \tab Me siento a reflexionar en un banco de la plaza de Catalu\'f1a. No me cabe duda de que lo \'fanico razonable ser\'eda dar por concluida la misi\'f3n y regresar. No s\'e9 si los objetivos de la misi\'f3
n se han cumplido, pero, en el fondo, lo mismo da. Al fin y al cabo, nadie va a leer el informe. El problema estriba en que no puedo regresar }{\i\lang1034 solo}{\lang1034 . La nave contin\'faa rota y no la s\'e9 arreglar. Aunque se arre
glara ella sola, tampoco la sabr\'eda poner en marcha; y menos a\'fan conducirla. Estas naves est\'e1n hechas para ser tripuladas por }{\i\lang1034 dos}{\lang1034  entes. De este modo se evita que alg\'fa
n ente vivales use las naves para sus propios fines, como ligar o hacer el taxi. Podr\'eda pedir auxilio a la Estaci\'f3n de Enlace AF, en la constelaci\'f3n de Antares, pero eso servir\'ed
a de poco. Aun cuando enviaran en mi ayuda otra nave, esa otra nave ir\'eda tripulada por dos entes y si uno de ellos se viniera conmigo, \'bfc\'f3mo har\'eda el otro para regresar?
\par 
\par 15.00\tab \tab Decido abandonar la reflexi\'f3n y la plaza Catalu\'f1a, porque las palomas me han cubierto de excremento de la cabeza a los pies y los japoneses me hacen fotos creyendo que soy un monumento nacional.
\par 
\par 15.45\tab \tab En casa. El piso es caluroso, sobre todo a esta hora. Instalar\'eda aire acondicionado, si no fuera porque los aparatos producen una vibraci\'f3
n que acaba con mis articulaciones. Lo mismo ocurre con la nevera: pasa ratos tranquila, pero de pronto, sin previo aviso, le entra un dengue que me saca de quicio. Ayer, sin ir m\'e1s lejos, con s\'f3lo poner en marcha el minipimer, me romp\'ed el f\'e9
mur en tres trozos. Menos mal que tengo piezas de repuesto. El ventilador es m\'e1s soportable, pero cuando est\'e1 en marcha me mareo, porque no puedo apartar los ojos de las aspas.
 En fin de cuentas, lo mejor es prescindir de los aparatos e irse despelotando a medida que aumenta la temperatura. Me quedo en camiseta y calcetines.
\par 
\par 17.00\tab \tab No hay en todo el Universo chapuza m\'e1s grande ni trasto peor hecho que el cuerpo humano. S\'f3lo las orejas pegadas al cr\'e1neo de cualquier modo, ya bastar\'edan para descalificarlo. Los pies son rid\'ed
culos; las tripas, asquerosas. Todas las calaveras tienen una cara de risa que no viene a cuento. De todo ello los seres humanos s\'f3lo son culpables hasta cierto punto. La verdad es que tuvieron mala suerte con la }{\i\lang1034 evoluci\'f3n}{\lang1034 .

\par 
\par 18.00\tab \tab Salgo a dar una vuelta. Las calles est\'e1n m\'e1s animadas de lo habitual, porque, con la llegada del calor, el buen ciudadano se apresura a ocupar su lugar en las terrazas que los bares habilitan entre cubos de basura. All\'ed
 el buen ciudadano se ensordece, contamina e intoxica, paga lo que debe y vuelve a casa. Animado por su ejemplo, me compro un helado de cucurucho. Como es la primera vez que veo semejante producto, me como primero la galleta. Luego no s\'e9 qu\'e9
 hacer con la bola en las manos, me armo un l\'edo, me pongo perdido y acabo tirando lo que queda de helado a una papelera.
\par 
\par 18.40\tab \tab Cuando regreso de mi paseo, veo a lo lejos a mi vecina. Un encuentro verdaderamente providencial. Evito que ella me vea por razones de buena crianza, pero tomo la firme decisi\'f3n de aclarar }{\i\lang1034 lo nuestro}{\lang1034 
 hoy mismo. En la papeler\'eda compro recado de escribir; en el estando, sellos. Temperatura, 28 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 79 por ciento; viento encalmado; estado de la mar, llana.
\par 
\par 19.00\tab \tab Me encierro en casa, me lavo los dientes y dispongo sobre la mesa lo necesario para escribir una carta: una resma de papel, falsilla, tintero, plumilla, mango, papel secante, un boli (de refuerzo), el Mar\'eda Moliner, un man
ual de correspondencia (amorosa y mercantil), el refranero, la antolog\'eda de la poes\'eda espa\'f1ola de S\'e1inz de Robles y el libro de estilo de }{\i\lang1034 El Pa\'eds}{\lang1034 .
\par 
\par 19.45\tab \tab \'abMi adorable vecina:
\par \tab Soy joven y aspecto agraciado; rom\'e1ntico y cari\'f1oso. Tengo una buena posici\'f3n econ\'f3mica y soy muy serio para las cosas serias (pero me gusta divertirme). Me encanta (adem\'e1
s de los churros) viajar en metro, lustrarme los zapatos, mirar escaparates, escupir lejos y las chicas. Aborrezco la verdura en todas sus manifestaciones, lavarme los dientes, escribir postales y o\'edr la radio. Creo que podr\'ed
a ser un buen marido (llegado el caso) y un buen padre (tengo mucha paciencia con los ni\'f1os). \'bfTe gustar\'eda conocerme mejor? Te espero a las 9.30. habr\'e1 comida (gratuita) y bebidas. Hablaremos de 
lo que te he dicho y de otros asuntos, ji, ji. R. S. V. P. Estoy por tus huesos.\'bb
\par 
\par 19.55\tab \tab Releo lo escrito. Rompo la carta.
\par 
\par 20.55\tab \tab \'abQuerida vecina:
\par \tab Ya que vivimos en el mismo edificio, he pensado que ser\'eda bueno que nos conoci\'e9ramos mejor. Ven a las 9.30. Preparar\'e9 algo de comer y comentaremos algunas cuestiones relacionadas con el inmueble (y otras no). Un cordial saludo, tu vecino.
\'bb
\par 
\par 21.05\tab \tab Releo lo escrito. Rompo la carta.
\par 
\par 21.20\tab \tab \'abEstimada vecina:
\par \tab Tengo cosas en la nevera que se est\'e1n echando a perder. \'bfPor qu\'e9 no vienes y nos las acabamos? De paso, hablaremos del inmueble y de sus reparaciones (nuevo motor en el ascensor, restauraci\'f3
n de la fachada, etc.). Te espero a las 10. Atentamente, un vecino.\'bb
\par 
\par 21.30\tab \tab Releo lo escrito. Rompo la carta.
\par 
\par 22.00\tab \tab \'abTengo la casa llena de grietas\'85\'bb
\par 
\par 22.20\tab \tab \'abTengo comida agusanada\'85\'bb
\par 
\par 23.00\tab \tab Ceno solo en el restaurante chino de la esquina. Puesto que soy el \'fanico comensal, el due\'f1o del establecimiento se sienta a mi mesa y me da conversaci\'f3n. Se llama Pilar\'edn Kao (lo bautiz\'f3
 un misionero desaprensivo) y es natural de Kiang-Si. De ni\'f1o emigr\'f3 a San Francisco, pero se equivoc\'f3 de barco y lleg\'f3 a Barcelona. Como no ha aprendido el alfabeto latino, todav\'ed
a no se ha percatado de su error, no yo hago nada por sacarle de \'e9l. Se ha casado y tiene cuatro hijos: Pilar\'edn (el primog\'e9nito), Chiang, Wong y Sergi. Trabaja de sol a sol, de lunes a s\'e1bado. El domingo es su d\'ed
a de asueto y lo dedica a buscar el Golden Gate (en vano) en compa\'f1\'eda de toda su familia. Me dice que su ilusi\'f3n es volver a China; que para eso trabaja y ahorra. Me pregunta a qu\'e9
 me dedico yo. Para no liarle, le digo que soy cantante de boleros. Ah, a \'e9l le gustan mucho los boleros, dice, porque le recuerdan a Kiang-Si, su a\'f1orada patria. Me invita a una copita de aguardiente chino, que \'e9
l mismo fabrica destilando lo que la clientela se deja en los platos. Es un l\'edquido de color marr\'f3n, algo espeso, de sabor indefinible, pero muy arom\'e1tico.
\par 
\par 00.00\tab \tab Cantamos }{\i\lang1034 B\'e9same mucho}{\lang1034 . Otra copita.
\par 
\par 00.05\tab \tab Cantamos }{\i\lang1034 Cuando estoy contigo}{\lang1034 . Otra copita.
\par 
\par 00.10\tab \tab Cantamos }{\i\lang1034 Tu me acostumbraste. }{\lang1034 Otra copita.
\par 
\par 00.15\tab \tab Nos hacemos coletas de fideos, cantamos }{\i\lang1034 Anoche habl\'e9 con la luna}{\lang1034  y salimos en busca del Golden Gate. Para animar la traves\'eda, me llevo la botella.
\par 
\par 00.30\tab \tab Bajamos por la calle Balmes cantando }{\i\lang1034 De nuevo frente a frente}{\lang1034  y preguntando a todo el mundo si alguien ha visto un puente colgante. \'a1Qu\'e9 risa!
\par 
\par 00.50\tab \tab Nos sentamos a la puerta del Banco Atl\'e1ntico y cantamos }{\i\lang1034 Cuidado con tus mentiras}{\lang1034 . Lloramos.
\par 
\par 01.20\tab \tab Nos sentamos en las escaleras de la catedral y cantamos }{\i\lang1034 Perm\'edteme aplaudir por la forma de herir mis sentimientos}{\lang1034 . Lloramos.
\par 
\par 01.40\tab \tab Nos estiramos en el suelo de la plaza de San Felipe Neri y cantamos }{\i\lang1034 M\'e1s da\'f1o me hizo tu amor}{\lang1034 . Lloramos.
\par 
\par 02.00\tab \tab Damos vueltas a la Sagrada Familia cantando a voz en cuello. En Golden Gate no aparece por ninguna parte, pero a la tercera vuelta se asoma Subirachs a un ventanuco a ver qu\'e9 pasa. Le cantamos }{\i\lang1034 
Voy a apagar la luz para pensar en ti}{\lang1034 .
\par 
\par 02.20\tab \tab Paramos un taxi, subimos y le decimos al taxista que nos lleve a China. En el taxi cantamos }{\i\lang1034 Se me olvid\'f3 que te olvid\'e9}{\lang1034 .
\par 
\par 02.30\tab \tab El taxista nos deposita en la puerta de la comisar\'eda y encima nos cobra la carrera. No le damos ni un real de propina.
\par 
\par 02.55\tab \tab Amonestado por la autoridad, regreso a casa. Subo las escaleras a cuatro patas. Quiera Dios que mi vecina no me vea en esta condici\'f3n tan degradada.
\par 
\par 03.10\tab \tab Todo me da vueltas. Mascullo unas oraciones y me meto en la cama. Todav\'eda sin noticias de Gurb.
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 21
\par 
\par }{\lang1034 09.20\tab \tab Me despierto embargado por una extra\'f1a sensaci\'f3n. Tardo un rato en recordar lo ocurrido ayer noche. La evocaci\'f3n de los hechos me permite entender el origen de la jaqueca y las n\'e1
useas, pero no el de la inquietud que me invade. Por m\'e1s que hago memoria, no recuerdo en qu\'e9 momento saqu\'e9 la cama al balc\'f3n. Tampoco recuerdo haber comprado estas s\'e1
banas con estampados salaces. Ahuyento las palomas que se arrullan sobre la colcha y me levanto.
\par 
\par 09.30\tab \tab En el botiqu\'edn no hay sal de fruta; en su lugar hay una botella de piperm\'edn. \'bfMe estar\'e9 volviendo majareta? Me lo tengo merecido por cr\'e1pula.
\par 
\par 09.40\tab \tab Llaman a la puerta. Abro. Es un mozo con un paquete. En el paquete, doce trajes de lino de Toni Mir\'f3, que, seg\'fan reza el albar\'e1n, yo mismo me hice ayer. No s\'e9 a qu\'e9
 se refiere, pero no me siento con fuerzas para discutir. Pago y se va.
\par 
\par 09.50\tab \tab Llaman a la puerta. Abro. Es un mozo con una caja. En la caja, cinco kilos de caviar beluga y doce botellas de champ\'e1n Krugg, que. Seg\'fan reza el albar\'e1n, yo mismo compr\'e9 ayer en Semon. Ni idea. Pago y se va.
\par 
\par 10.00\tab \tab Llaman a la puerta. Abro. Son unos operarios que vienen a instalar el jacuzzi que yo mismo encargu\'e9 ayer. Los dejo, soplete en mano, destruyendo tabiques.
\par 
\par 10.05\tab \tab Salgo del piso algo aturdido. Bajo las escaleras con paso inseguro. Para no sufrir un accidente, opto por bajar sentado, dej\'e1ndome resbalar de escal\'f3n en escal\'f3
n. Cuando paso frente a la puerta de mi vecina, acelero para no ser sorprendido en esta pose vejatoria.
\par 
\par 10.12\tab \tab En el portal me aguarda la portera con el }{\i\lang1034 ce\'f1o fruncido}{\lang1034 . Intento esquivarla, pero se interpone. Me dice que }{\i\lang1034 esto}{\lang1034  no puede seguir as\'ed
; que ella es muy liberal, pero con el buen nombre del edificio no transige, que a ver qu\'e9 esc\'e1ndalo es }{\i\lang1034 \'e9ste}{\lang1034 . Si quiero arruinar mi salud, dilapidar mi hacienda y pisotear mi buen nombre, es asunto m\'edo, pero }{
\i\lang1034 lo otro}{\lang1034  es algo que ata\'f1e a todo el vecindario, y }{\i\lang1034 eso}{\lang1034  s\'ed que no. Acto seguido me rompe la escoba (nueva) en la cabeza.
\par 
\par 10.23\tab \tab Subo en autob\'fas. El conductor del autob\'fas me ordena apearme. Mientras \'e9l sea conductor, declara, en su autob\'fas no suben tipejos de mi cala\'f1a.
\par 
\par 11.36\tab \tab Despu\'e9s de una caminata considerable, llego al hospital donde sigue internada la se\'f1ora Mercedes. Antes de entrar, unos enfermeros provistos de mangueras me fumigan de la cabeza a los pies. Me pregunto qu\'e9 estar\'e1 pasando aqu\'ed
.
\par 
\par 11.40\tab \tab En la habitaci\'f3n 602 encuentro a la se\'f1ora Mercedes muy mejorada de aspecto con respecto al d\'eda de ayer. El se\'f1or Joaqu\'edn parece haber recobrado el optimismo. Al verme, sin embargo, el se\'f1or Joaqu\'edn }{\i\lang1034 
frunce el ce\'f1o}{\lang1034 . Me dice que, pase lo que pase, puedo contar con \'e9l; que tanto \'e9l como su esposa, la se\'f1ora Mercedes, me profesan sincero efecto y que ambos est\'e1
n convencidos de que, en el fondo, soy buena persona, aunque a veces cometa locuras. Despu\'e9s de todo, dice, \'bfqui\'e9n no tiene algo que reprocharse? Como no s\'e9 qu\'e9 responder a sus palabras, le hago entrega del regalo que le tra\'eda a la se
\'f1ora Mercedes (una m\'e1scara mortuoria de Oliver Ard\'ed) y me dirijo a la puerta de la habitaci\'f3n con el prop\'f3sito de salir por ella. Antes de hacerlo, la se\'f1
ora Mercedes me llama. Acudo. Me arrodillo a los pies de la cama y ella me besa la frente mientras gruesas l\'e1grimas surcan sus mejilla p\'e1lidas y arrugadas. Parecemos }{\i\lang1034 Ciencia y caridad II.}{\lang1034 
\par 
\par 11.59\tab \tab Salgo de nuevo a la calle. Unos ni\'f1os me arrojan bosta de hipop\'f3tamo que han ido a buscar expresamente al zoo para la ocasi\'f3n. Y yo sin desayunar.
\par 
\par 12.30\tab \tab Como ning\'fan taxi se para por m\'e1s que haga aspavientos, llego a casa reventado de andar. No hay duda de que soy un r\'e9probo, pero todav\'eda ignoro qu\'e9
 he hecho para merecerme la repulsa general. El churrero no ha querido despacharme y hasta Prenafeta me ha negado el saludo.
\par 
\par 12.35\tab \tab Entro en mi piso. Los operarios se han ido, pero han dejado instalado el jacuzzi, una sauna, una pista de baile, una piscina climatizada, dos barras americanas, un nautilus, una sala de juego y un fumadero de opio. \'a1
Y todo en un piso de 60 metros cuadrados!
\par 
\par 12.45\tab \tab Me siento en el trampol\'edn a reflexionar sobre lo que est\'e1 pasando. O hay una conspiraci\'f3n contra m\'ed en la que participan todos los habitantes de esta distinguida ciudad, o yo act\'fa
o de una manera reprensible sin tener conciencia de ello. Puesto qu
e lo primero es inimaginable, debo inclinarme por lo segundo. En tal caso, y en vista de la rectitud con que siempre he sabido conducirme, debo inferir que existe en la Tierra un miasma que me afecta. O, por lo menos, en Barcelona. Quiz\'e1 deber\'ed
a irme a Huesca, a ver qu\'e9 tal me porto all\'ed. Tambi\'e9n es posible que se me est\'e9n apolillando los circuitos.
\par 
\par 13.30\tab \tab Un susurro me saca de mi abstracci\'f3n. Alguien ha deslizado un sobre por debajo de la puerta. El sobre no lleva remitente. Dentro hay una sola hoja impresa, cuyo contenido es el siguiente tenor literal:
\par \tab Hola, titi. \'bfQuieres pasarlo chupi guay?
\par \tab Pues, si eres solvente, ven a vernos.
\par \tab M\'e1ximo confort y discreci\'f3n.
\par \tab Ambiente selecto. Venta y alquiler de v\'eddeos.
\par \tab Carretera de Pedralbes, s/n (a 5 minutos de Up & Down).
\par 
\par 13.45\tab \tab Releo el mensaje una y otra vez. No s\'e9 qui\'e9n me lo env\'eda, pero estoy convencido de que aqu\'ed se encuentra la clave del misterio. Tampoco me cabe dudad respecto de lo que debo hacer.
\par 
\par 14.05\tab \tab Comienzo los ejercicios de preparaci\'f3n f\'edsica y espiritual a que debe someterse todo guerrero espacial antes del combate. Postura del tigre: arqueo la espalda, flexiono las piernas, hincho el t\'f3rax, doblo los brazos. \'a1M\'fa
sculos de acero!
\par 
\par 14.06\tab \tab Pinzamiento.
\par 
\par 14.24\tab \tab Bien untado de linimento Sloan, prosigo la preparaci\'f3n f\'edsica y espiritual a que debe someterse todo guerrero espacial antes del combate. Pongo la mente en blanco.
\par 
\par 15.50\tab \tab Vaya por Dios, me he dormido como un ceporro. Decido dar por concluida la preparaci\'f3n f\'edsica y espiritual a que debe someterse todo guerrero espacial antes del combate. Recaliento los churros que me sobraron anteayer y me los como mir
\'e1ndome fijamente al espejo.
\par 
\par 16.30\tab \tab Para introducirme en los ambientes a los que llevan mis pasos (y mi voluntad inquebrantable), decido adoptar la apariencia de Gilbert B\'e9caud vestido de ninja. Salgo a la calle sembrando admiraci\'f3n y espanto.
\par 
\par 17.00\tab \tab Con fines did\'e1cticos, me meto en un multicine a ver la \'faltima pel\'edcula de Arnold Schwarzenegger. Me sorprende (con agrado) advertir que la pel\'edcula ha sido financiada por la Generalitat de Catalunya y que transcurre \'ed
ntegramente en Sant Lloren\'e7 de Morunys. No excluyo la posibilidad de que me haya equivocado de sala.
\par 
\par 19.00\tab \tab Salgo del cine. Me dirijo a una tienda de autom\'f3viles. Al vendedor que me atiende le explico lo que busco, a saber, un Aston Martin blanco, dotado de un mecanismo adicional, mediante el cual el veh\'ed
culo suelta una andanada de tachuelas por la parte posterior, evitando as\'ed que los perseguidores (del veh\'edculo) le den alcance (a \'e9ste). El vendedor me responde que el modelo que busco est\'e1 pedido, pero a\'fa
n no ha llegado. Por el mismo precio me vende un SEAT 850 furgoneta, que tambi\'e9n anda echando tornillos y roscas por el tubo de escape.
\par 
\par 20.04\tab \tab En la calle Tuset me cruzo con el vi\'e1tico. Lo acompa\'f1o tres manzanas entonando el }{\i\lang1034 Punge lingua.
\par 
\par }{\lang1034 21.00\tab \tab Listo para entrar en acci\'f3n. Me siento al volante. Cintur\'f3n de seguridad. Casco. Gafas oscuras de Jean-Pierre Gaultier. Foulard de Gianfranco Ferr\'e9. Casete de Prince. Pegatinas de Marlboro. Y\'85 \'a1rumble!, \'a1
rumble!
\par 
\par 21.05\tab \tab La Diagonal cortada por obras. Desv\'edo hacia la carretera de Espulgas.
\par 
\par 21.10\tab \tab Carretera de Espulgas cortada por obras. Desv\'edo hacia Molins de Rey.
\par 
\par 21.20\tab \tab Acceso a Molins de Rey cortado por obras. Desv\'edo hacia la autopista de Tarragona.
\par 
\par 22.20\tab \tab Visito el Arco de Bar\'e1, la Torre de los Escipiones, el Museo Arqueol\'f3gico y la catedral (bello retablo de Llu\'eds Borrass\'e0).
\par 
\par 23.00\tab \tab Emprendo el regreso v\'eda Teruel y Soria.
\par 
\par 01.40\tab \tab Detengo en coche ante una discreta puerta met\'e1lica protegida por dos empleados de una agencia privada de seguridad, dos guardias civiles, dos mossos d\rquote esquadra, dos geos, dos representantes de ICONA y un destacamento de la divisi
\'f3n acorazada Brunete. Se echa de ver que el local es exclusivo (y excluyente).
\par 
\par 01.41\tab \tab Lanzo al aire las llaves del coche, que son recogidas h\'e1bilmente por el aparcador.
\par 
\par 01.42\tab \tab El portero me indica por se\'f1as que le muestre el carnet. Le muestro el DNI, el carnet de conducir, el de la Biblioteca de Catalunya, el del videoclub de la calle Vergara y el de las congregaciones marianas. Ninguno sirve.
\par 
\par 01.43\tab \tab El aparcador me devuelve las llaves del coche y se excusa diciendo que s\'f3lo les tiene tomadas las medidas a los BMW y que si aparca el m\'edo, teme abollar la acera con los faros.
\par 
\par 01.44\tab \tab En vista de los obst\'e1culos, decido abandonar la empresa. Me subo al coche y emprendo la marcha.
\par 
\par 01.46\tab \tab Me viene a la mente el recuerdo de James Bond, que m\'e1s persist\'eda cuanta m\'e1s ca\'f1a le daban. \'cddem Mar\'eda Goretti. Me averg\'fcenzo de mi laxitud. Clavo el freno. Pierdo el c\'e1rter, el cig\'fce\'f1
al, el chasis y un letrero gracios\'edsimo que dec\'eda I\u9829\'3fMI SUEGRA.
\par 
\par 01.50\tab \tab Regreso al local oculto en las sombras. Llevo entre los dientes un cuchillo del ej\'e9rcito suizo. Me doy miedo a m\'ed mismo.
\par 
\par 01.55\tab \tab Localizo sin dificultad la rejilla que cierra la instalaci\'f3n de aire acondicionado del local. La abro con la ayuda de mi cuchillo, que dispone de destornillador, abrelatas, sacacorchos, sierra y media docena de bigud\'eds de campa\'f1
a (qui\'e9n lo iba a decir, con lo serios que parecen los suizos).
\par 
\par 02.00\tab \tab Me introduzco en el conducto del aire acondicionado. \'a1Qu\'e9 aventi!
\par 
\par 02.20  \tab \tab Llevo veinte minutos reptando por estos tubos asquerosos son encontrar ninguna salida. Si encontrara al menos el boquete por el que he entrado, me iba a casa, y a James Bond que le fr\'edan un paraguas.
\par 
\par 03.00\tab \tab Sigo reptando por los tubos. Ya debo llevar hechos varios kil\'f3metros. El fr\'edo es intens\'edsimo, porque los ejecutivos de verdad siempre tienen mucho calor y exigen aire acondicionado a tope all\'ed donde est\'e9n y en todas la \'e9
pocas del a\'f1o. Tambi\'e9n reina una oscuridad absoluta, pero esto me importa menos, porque puedo ver en la oscuridad, lo que supone un ahorro importante cada mes. Esta capacidad, adem\'e1s, me permite sortear los obst\'e1
culos que voy encontrando en el camino: ratas, desperdicios industriales, pedruscos y cad\'e1veres. Los cad\'e1veres presentan s\'edntomas claros de congelaci\'f3n. Despu\'e9s de un somero examen, llego a la conclusi\'f3
n de que estos cuerpos pertenecieron en vida a ejecutivos de medio pelo que, habi\'e9ndoles sido negada la entrada al local por la puerta grande, han tratado de acceder a \'e9l por el mismo camino que yo estoy empleando ahora.
\par 
\par 03.40\tab \tab Diviso a lo lejos un leve resplandor. \'a1Es la salida! Hago un \'faltimo esfuerzo. Ya estoy. Una rejilla me corta el paso. La hago saltar de un puntapi\'e9. Me deslizo por el agujero que ha dejado la rejilla. Caigo so
bre una mesa dispuesta para veinte comensales. Por fortuna, ninguno de ellos est\'e1 presente.
\par 
\par 03.41\tab \tab Al o\'edr el estr\'e9pito acude un camarero y me ordena que deje libre la mesa de inmediato. Me informa de que esta mesa ha sido reservada por Estefan\'eda de M\'f3naco, su prometido y unos acompa\'f1antes. En realidad, a\'f1
ade, la reserva fue hecha el 9 de abril de 1978 y a\'fan no ha comparecido nadie, pero trat\'e1ndose de quien se trata, la gerencia del local no ha estimado oportuno dar por cancelada la reserva. Una vez por semana, contin\'fa
a diciendo el camarero, los manteles y servilletas son lavado, los cubiertos abrillantados, los arreglos florales, renovados, las hormigas, exterminadas, y los panecillos (de pan blanco, integral y de soja) reemplazados por otros reci\'e9n salidos
 del horno. En un rinc\'f3n hay media docena de fot\'f3grafos cubiertos de telara\'f1as.
\par 
\par 03.44\tab \tab Rehecho de la ca\'edda, el camarero me dice que, si deseo cenar, puedo hacerlo en cualquiera de las mesas libres del local, que son todas, pues la gente verdaderamente fin
a nunca cena antes de las cinco o cinco y media de la madrugada, para no ser confundida con el com\'fan, que cena antes porque tiene que levantarse pronto. Respondo que, por el momento, tomar\'e9 una copa (de cava) en el bar.
\par 
\par 03.45\tab \tab Como el cava me sienta mal, me entretengo contando las burbujas, sin ingerir el l\'edquido que la produce (inexplicablemente) y escuchando la conversaci\'f3n de tres individuos que comparten conmigo la barra del bar. La conversaci\'f3n ser
\'eda interesante si el insumo inmoderado de cava por parte de los conversantes no les provocara unos borborigmos que les hacen apenas inteligibles. No es dif\'edcil, con todo, inferir de qu\'e9 est\'e1
n hablando, porque los catalanes siempre hablan de lo mismo, es decir, de trabajo. En cuanto se re\'fanen dos catalanes o m\'e1s, cada uno cuenta su trabajo con gran lujo de detalles. Con siete u ocho t\'e9
rminos (exclusivas, comisiones, carteras de pedidos, y unos pocos m\'e1s) arman un debate de lo m\'e1s movido, que puede durar indefinidamente. No hay en toda la Tierra gente m\'e1s aficionada al trabajo que los catalanes. Si supieran hacer algo, se har
\'edan los amos del mundo.
\par 
\par 04.00\tab \tab Se me acerca una chica muy joven y atractiva. Con gran desenvoltura me pregunta si estudio o trabajo. Le respondo que, en realidad, no puede hacerse esta distinci\'f3n, porque quien estudia aplicadamente realiza el m\'e1
s importante de los trabajos (para el d\'eda de ma\'f1ana), del mismo modo que, quien pone los cinco sentidos en su trabajo, algo nuevo aprende cada d\'eda. Sin duda satisfecha con mi respuesta, la chica se aleja a buen paso.
\par 
\par 06.00\tab \tab Las horas pasan sin aportar ninguna de las pistas que he venido a buscar a este local. Empiezo a pensar que, por primera vez, me ha fallado la intuici\'f3n. La gente ha venido, ha cenado y se est\'e1 yendo. Algunos han adelgazado tanto du
rante su cena de negocios que se han esfumado antes del caf\'e9. Yo sigo aqu\'ed, viendo pasar cogotes de merluza y contando burbujas de cava. Ya me han cambiado cuatro veces la copa para que no decaiga la diversi\'f3n. Estoy por irme.
\par 
\par 06.15\tab \tab S\'f3lo quedo yo en todo el local. El sue\'f1o me vence. Incluso creo que he dado un par de cabezadas involuntariamente, porque delante de m\'ed la barra presenta varias abolladuras. Pido la cuenta con \'e1
nimo de retirarme y dar por terminadas las pesquisas.
\par 
\par 06.16\tab \tab Cuando estoy consider
ando la forma menos peligrosa de bajarme del taburete, llega un individuo solo, coloca el codo izquierdo en la barra y hace chascar los dedos pulgar y medio de la mano derecha. Acude el camarero y el individuo pide un whisky. \'bfDe qu\'e9 tipo? Malta. 
\'bfEn vaso alto? Bajo. \'bfCon hielo? S\'ed. \'bfDos cubitos? Tres. \'bfUn poco de agua? S\'ed. \'bfMineral? S\'ed. \'bfCon gas? Sin. El camarero se retira. El individuo se desmaya,
\par 
\par 06.20\tab \tab Le practico la respiraci\'f3n boca a boca y le abofeteo en\'e9rgicamente las mejillas para que reaccione. Como simultaneo ambas operaciones, la mayor\'eda de las bofetadas las recibo yo.
\par 
\par 06.25\tab \tab El individuo recobra el conocimiento en el momento en que el camarero trae lo que ha pedido. Se lo bebe de un trago. Se cae redondo. Vuelta a empezar.
\par 
\par 07.00\tab \tab El individuo y yo salimos juntos del local. \'c9l apoy\'e1ndose en m\'ed y yo, en las paredes. Fuera, los p\'e1jaros gorjean en las ramas y el sol asoma su chocarrera faz por el horizonte, lo que me indica haber entrado ya en el
\par \page }{\b\lang1034 D\'cdA 22
\par 
\par }{\lang1034 07.00\tab \tab Lo mismo que el p\'e1rrafo precedente.
\par 
\par 07.05\tab \tab Con una fuerza de la que no habr\'eda cre\'eddo capaz a un individuo tan enclenque, mi nuevo amigo (y protegido) se desprende de mis brazos. M\'e1s a\'fa
n: me desprende mis brazos. Mientras los vuelvo a colocar en su sitio, me pide disculpas. Por el amor de Dios, no tiene importancia. Mi nuevo amigo (y protegido) me explica que, en contra de lo que pudiera parecer, no est\'e1 ebrio. S\'f3
lo fatigado en extremo. Lleva varias noches sin dormir. Meses enteros sin dormir. Indago la causa.
\par 
\par 07.30\tab \tab Las tribulaciones del ejecutivo: lectura y comprensi\'f3n parcial de las cotizaciones de bolsa, mercado de divisas, mercado de futuros; caf\'e9 con leche (desnatada), biscotes con margarina, las pastillas; ducha, afeitado, violenta aplicaci
\'f3n de after-shave. El ejecutivo se pone su impedimenta: Ermenegildo Zegna por aqu\'ed, Ermenegildo Zegna por all\'e1. Los ni\'f1os lavados, vestidos y peinados suben al coche del ejecutivo. Pap\'e1 los llevar\'e1
 al cole. Anoche cenaron en casa de su madre, pero han dormido en casa de su padre. Esta noche cenar\'e1n en casa de su padre, pero dormir\'e1n en casa de su madre y ma\'f1ana los llevar\'e1 al cole su madre y los ir\'e1 a buscar \'e9
l para que cenen en su casa o en casa de su madre (telefonear\'e1). Uno de los ni\'f1os es suyo; al otro no lo ha visto en su vida, pero prefiere no preguntar. Desde que se separ\'f3
 de su mujer (amigablemente) prefiere no preguntar nada a nadie. El ejecutivo conduce el coche con las rodillas; con la mano derecha sostiene el auricular del tel\'e9fono del coche; con la mano izquierda sintoniza la radio del coc
he; con el codo izquierdo sube y baja las ventanillas del coche; con el codo derecho impide que los ni\'f1
os jueguen con el cambio de marchas del coche; con la barbilla pulsa sin pausa el claxon del coche. En la oficina: telex, fax, cartas, mensajes en el contestador; consulta la agenda. Nena, canc\'e9lame la cita de las once; nena, conci\'e9
rtame una cita a las doce; nena, res\'e9rvame una mesa para cuatro en La Dorada; nena, cancela la mesa que tengo reservada en Reno; nena, res\'e9rvame plaza en el vuelo de ma\'f1ana a Mu
nich; nena, cancela el vuelo de esta tarde a Ginebra; nena, las pastillas. El ejecutivo aprovecha breves momentos de descanso para aprender ingl\'e9s:
\par 
\par }{\i \tab \tab \tab }{\i\lang2057 My name is Pepe Rovell\'f3,
\par \tab \tab \tab In shape no bigger than an agate stone
\par \tab \tab \tab On the forefinger of an alderman,
\par \tab \tab \tab Drawn with a team of little atomies
\par \tab \tab \tab Athwart men\rquote s noses as they lie asleep.
\par 
\par }{\lang2057 \tab }{El ejecutivo baila sevillanas. La profesora le ri\'f1e, porque se nota que no ha estudiado en casa. \'a1Joss\'fa, Rovell\'f3, a ve esso brasso y essa sinturiya! El ejecutivo practica el dif\'edcil arte de las casta\'f1
uelas montado en la Kawasaki. Por culpa del accidente llega tarde al club. Juega dos partidos de squash sin quitarse el traje de faralaes. En el restaurante se limita a un plato de apio (sin sal), un poleo-menta y un Cohiba. Las
 pastillas, el jarabe para la digesti\'f3n, el complejo vitam\'ednico. Las aflicciones del ejecutivo: gastritis, sinusitis, jaqueca, problemas circulatorios, estre\'f1imiento cr\'f3
nico. Confunde el Cohiba con el supositorio. En la clase de aerobic se descoyunta los huesos; el traumat\'f3logo lo arregla; la masajista lo vuelve a estropear. Otro problema: su segunda ex mujer est\'e1 embarazada del ex marido de su primera ex mujer, }{
\i a)}{ \'bfqu\'e9 apellidos llevar\'e1 el reci\'e9n nacido?, }{\i b)}{ \'bfqui\'e9n ha de paga las ecograf\'edas? Otro problema: la tripulaci\'f3n del yate se ha amotinado y anda ejerciendo la pirater\'eda por la Costa Dorada.
\par 
\par 07.50\tab \tab El ejecutivo y yo nos despedimos. Ya ha tomado la \'faltima copa, dice, y puede empezar el d\'eda con satisfacci\'f3n del deber cumplido. Se pone el casco y los guantes. Le pregunto si cree estar en condiciones de ir en moto. \'a1C\'f3mo! 
\'a1En moto! \'bfPor qui\'e9n le he tomado? Para ir por la ciudad \'e9l s\'f3lo usa el ala delta.
\par 
\par 08.00\tab \tab Corriendo carretera Pedralbes arriba, carretera Pedralbes abajo, consigo que se eleve el artefacto. Dejo ir el sedal. Mi amigo se despide de m\'ed desde el aire azul de la ma\'f1ana: adi\'f3s, adi\'f3s, siempre nos quedar\'e1 el Ampurd\'e1
n.
\par 
\par 08.05\tab \tab Intento regresar a casa arrastrando los pies. O la expresi\'f3n (coloquial) no se ajusta a la realidad o existe un m\'e9todo p
ara avanzar arrastrando los dos pies al mismo tiempo que yo desconozco. Pruebo de arrastrar un solo pie y dar un salto con el otro (pie) hacia delante. Me doy de bruces.
\par 
\par 08.06\tab \tab Mientras reflexiono acerca del significado de la palabra bruces, veo ante mis ojos una cartera. Un an\'e1lisis somero me indica que la cartera perteneci\'f3 en sus or\'edgenes a un cocodrilo. Un an\'e1lisis m\'e1
s pormenorizado me indica asimismo que la cartera ha pasado por varias manos y ha acabado perteneciendo, hasta el instante de su p\'e9rdida,
 a mi amigo el ejecutivo. Ahora la cartera pertenece a lo que dicte mi peculiar sentido de la honradez, je, je. Temperatura, 23 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 56 por ciento; suave brisa de levante; estado de la mar, marejadilla.
\par 
\par 08.07\tab \tab Examino el contenido de la cartera del ejecutivo. Tres o cuatro mil pelas, que trasvaso a mis bolsillos sin demora. Documento nacional de identidad, permiso de conducci\'f3n, tarjetas de cr\'e9
dito y carnets acreditativos de la pertenencia de su titular al mundo de los seres activos y predominantes. Foto de un perro lobo junto a un pino. Total, nada.
\par 
\par 08.10\tab \tab Estoy por tirar la cartera y su contenido a una alcantarilla cuando descubro un compartimento cerrado por medio de una cremallera. Forcejeo. Todav\'eda no he conseguido dominar este extra\'f1o mecanismo (ni entender c\'f3
mo una cosa tan absurda goza de tanta difusi\'f3n), por lo que acabo rompi\'e9ndolo. Del compartimento extraigo una fotograf\'eda. Una moza de muy buen ver. Al dorso de la foto, una breve dedicatoria: Chato, moderno, \'bfqui\'e9n te quiere a ti? Caqui.

\par 
\par 08.11\tab \tab Vaya, vaya.
\par 
\par 08.12\tab \tab Decido regresar a casa. Pasa un taxi, lo paro, subo. Camino de casa, la radio da las noticias. Ha habido otro accidente en la central nuclear de Vandell\'f3s. Un portavoz de la central informa al p\'fablico de
 las ventajas de un ser mutante. \'a1Sorprenda cada d\'eda a su familia!, exclama. El taxista no parece convencido. Si \'e9l mandara, dice, trasladar\'eda la central nuclear al coto de Do\'f1ana. As\'ed aprender\'ed
an estas especies protegidas de mierda, dice.
\par 
\par 08.30\tab \tab 
Me meto en casa apresuradamente. La hostilidad del vecindario va en aumento. La portera se ha hecho una cerbatana con el mango de la escoba y me lanza dardos impregnados en curare. Un vecino arroja aceite hirviendo por el hueco de la escalera cuando me ve
 pasar. Otro ha metido tar\'e1ntulas en mi piso. He de emplearme a fondo con el Cucal.
\par 
\par 08.45\tab \tab Decido poner fin a este malentendido. Esta tarde reunir\'e9 a todos los vecinos, les dar\'e9 una merienda, escuchar\'e9 sus quejas (con paciencia) y me rehabilitar\'e9 ante sus ojos. Si alguno quiere darse un chapuz\'f3n en la piscina, podr
\'e1 hacerlo gratis.
\par 
\par 08.50\tab \tab Salgo a comprar lo necesario para el guateque. Adopto la apariencia de Alfonso V el Magn\'e1nimo (1396-1458) y me echo a la calle.
\par 
\par 09.00\tab \tab Compro dos docenas de brioches, una pastilla de mantequilla, cien gramos de mortadela, una gaseosa.
\par 
\par 09.10\tab \tab Compro farolillos de papel, globos, serpentinas.
\par 
\par 09.20\tab \tab Regreso a casa. Alacranes en el buz\'f3n, una cobra en el ascensor, napalm en el rellano.
\par 
\par 09.50\tab \tab Termino de preparar los bocadillos. Me han quedado un poco mal, quiz\'e1 porque, a falta de cuchillo, he tenido que usar los alicates.
\par 
\par 10.00\tab \tab Redacto las invitaciones. Tengo el honor de convidar a don\'85 y se\'f1ora a la recepci\'f3n que se celebrar\'e1, etc., etc. Se ruega traje oscuro y bla, bla, bla. Ha quedado muy bien.
\par 
\par 10.05\tab \tab Meto los tarjetones en sus sobres respectivos. Paso la lengua por la banda engomada de los sobres a fin de que \'e9stos se adhieran (a s\'ed mismos). La goma es tan sabrosa que no puedo evitar comerme tres sobres y sus correspo
ndientes tarjetones. Mientras realizo la operaci\'f3n pienso en lo feliz que podr\'eda ser si las cosas salieran a la medida de mis deseos: el bar de la se\'f1ora Mercedes, mi vecina, etc. Cuento los d\'edas que faltan para Navidad.
\par 
\par 10.15\tab \tab Un susurro me saca de mi abstracci\'f3n. Alguien ha deslizado un sobre por debajo de la puerta. El sobre no lleva remitente. Dentro hay una sola hoja impresa, cuyo contenido es el siguiente:
\par 
\par \tab \tab \tab \'bfQu\'e9, lo pasaste bien anoche?
\par \tab \tab \tab Pues hoy lo puedes pasar a\'fan mejor
\par \tab \tab \tab si vienes a verme. Soy un tocinillo
\par \tab \tab \tab de cielo con alm\'edbar y miel, aromas
\par \tab \tab \tab y conservantes (E 413, E 642), s\'f3lo
\par \tab \tab \tab para tu boquita de tigre.
\par \tab \tab \tab Calle del Turr\'f3n de yema, 5, \'e1tico 2.\'aa
\par \tab \tab \tab (esquina Travesera de las Corts).
\par \tab \tab \tab P.S. Olv\'eddate de tus vecinos, que
\par \tab \tab \tab son unos ordinarios.
\par 
\par 10.25\tab \tab En vista de que hay alguien empe\'f1ado en obstaculizar mi reinserci\'f3n social, rompo las invitaciones, me como todos los brioches y pego fuego a los farolillos. Con las serpentinas me hago una falda de hawaiana.
\par 
\par 10.40\tab \tab Bailo un rato, pero me aburro en seguida.
\par 
\par 10.45\tab \tab Telefoneo al hospital donde convalece la se\'f1ora Mercedes. Habo con el se\'f1or Joaqu\'edn. \'bfC\'f3mo van las cosas? Muy bien, muy bien. El m\'e9dico ha dicho que la se\'f1ora Mercedes puede irse a casa cuando quiera. Y \'e9l tambi\'e9
n, naturalmente. Es posible que ma\'f1ana est\'e9n los dos de nuevo en el bar. Es una buena noticia y me congratulo de ella. Colgamos.
\par 
\par 11.00\tab \tab Hace una ma\'f1ana soleada, limpia, seca y no tan calurosa como en d\'edas anteriores. Decido dar una vuelta. \'bfAd\'f3nde ir\'e9?
\par 
\par 11.05\tab \tab Decido visitar alg\'fan museo de pintura, tema en el que no estoy muy impuesto. La verdad es que en mi planeta no damos mucha importancia a las artes pl\'e1sticas, en parte porque entre nosotros y el daltonismo y la presbicia son cong\'e9
nitos y en parte porque la cosa de la est\'e9tica nos trae sin cuidado. Por este motivo, y tambi\'e9n por mi escasa inclinaci\'f3n natural al (y aptitud para el) estudio, poseo una formaci\'f3n algo deficiente en este terreno. Si alguien me preguntara qu
\'e9 pintores conozco, dir\'eda que Piero della Francesca, T\'e0pies y pare usted de contar.
\par 
\par 11.30\tab \tab Me persono en el Museo de Arte de Catalu\'f1a. Cerrado por obras.
\par 
\par 11.45\tab \tab Me persono en el Museo de Arte Contempor\'e1neo. Cerrado por obras.
\par 
\par 12.00\tab \tab Me persono en el Museo Etnol\'f3gico. Cerrado por obras.
\par 
\par 12.20\tab \tab Me persono en el Museo de Arte Moderno. Cerrado por obras. La directora me explica que la autoridad responsable ha decidido actualizar el museo y convertirlo en centro multisectorial, interdisciplinario y, si el presupuesto llega, l\'fa
dico. Para ello levantar\'e1n un edificio de quince plantas, que albergar\'e1 dos teatros, cuatro cafeter\'edas, una tienda de souvenirs, un hogar de ancianos, la actual colecci\'f3n de pintura del museo, los espejos deformantes del Tibidabo y la colecci
\'f3n Planelles de esparadrapos. Las obras, que inicialmente deb\'edan estar listas para el 92, no podr\'e1n empezar hasta el 98. Mientras duren las obras, los cuadros han sido depositados en los almacenes del puerto que otra comisi\'f3
n municipal hizo derribar el mes pasado. Debido a ello, es muy probable que a estas horas los cuadros vayan a la deriva por el Mediterr\'e1neo. No obstante, a\'f1ade, si quiero visitar el museo, no saldr\'e9 defraudado, porque esta misma ma\'f1
ana les han tra\'eddo un mamut para que lo guarden hasta que finalicen las reformas del Museo de Historia Natural, actualmente cerrado por obras.
\par 
\par 13.00\tab \tab Ya que estoy en el parque de la Ciudadela, decido pasar aqu\'ed el resto de la ma\'f1ana. En un tenderete compro una caja (tama\'f1o familiar) de polvorones de Estepa y me siento a com\'e9rmelos a la orilla 
del estanque. Como pega un sol de justicia, nadie me disputa el lugar ni la silla. Unos patos se deslizan mansamente por el agua hasta donde estoy. Les doy un polvor\'f3n, se lo comen y se van al fondo del estanque.
\par 
\par 14.00\tab \tab Comida en las Siete Puertas. Angulas, langostinos, ri\'f1ones, criadillas, estofado de morro, dos botellas de Vega Sicilia, crema catalana, caf\'e9, co\'f1ac, Montecristo del n.\'ba 2 y ah\'ed me las den todas.
\par 
\par 16.30\tab \tab Subo andando al castillo de Montjuich para digerir la comida.
\par 
\par 17.30\tab \tab Bajo andando del castillo de Montjuich para digerir la comida.
\par 
\par 18.30\tab \tab Vuelvo a subir andando al castillo de Montjuich par digerir la comida.
\par 
\par 19.00\tab \tab Meriendo en la calle Petritxol.
\par 
\par 20.00\tab \tab Me encamino al lugar de la cita, al que llego a las 20.32.
\par 
\par 20.32\tab \tab Lo dicho.
\par 
\par 20.30\tab \tab Al entrar en el hall del edificio me detiene un conserje elegantemente uniformado. \'bfAd\'f3nde me creo que estoy yendo? Al \'e1tico segunda, se\'f1or conserje. \'bfAh, s\'ed? \'bfY se puede saber a qu\'e9 voy al \'e1
tico segunda? A ver a una persona con la que he quedado. Oh, }{\i quedado}{,}{\i  quedado}{; esto se dice muy pronto. A ver, ricura, \'bfc\'f3mo se llama esta persona con la que dices que has }{\i quedado}{? Es una se\'f1
orita, pero en este momento no recuerdo su nombre. Ah, una se\'f1orita\'85 \'bftal vez la se\'f1orita Piloski? S\'ed, exactamente, esa misma. Pues est\'e1s de mala suerte, chico, porque la se\'f1orita Piloski se muri\'f3 hace cuarenta a\'f1
os, precisamente cuando yo entr\'e9 de conserje en este edificio, que tengo a gala de defender de intrusos y de embusteros. Est\'e1 bien, est\'e1 bien, quiz\'e1 no era \'e9se su nombre. \'bfNo ser\'e1 acaso la se\'f1
orita Sotillo, que Dios tenga en su santa gloria?
\par 
\par 21.30\tab \tab Cuando hemos pasado revista a cincuenta y dos se\'f1oritas y rezado una oraci\'f3n por el eterno descanso de sus almas, decido darle un billete de cinco mil pesetas al conserje.
\par 
\par 21.31\tab \tab El propio conserje sube conmigo en el ascensor, tarareando por lo bajo, para que no eche en falta el hilo musical.
\par 
\par 21.32\tab \tab El conserje me deja solo en el rellano. Llamo al timbre. Tin-tan. Silencio. Tin-tan. Nada. Por fortuna, en el rellano hay una maceta y puedo desahogar en ella mi nerviosismo.
\par 
\par 21.34\tab \tab Insisto. Tin-tan. Un susurro de pasos que se aproximan. Se abre una mirilla. Un ojo me observa. Si tuviera un palito a mano, se lo met\'eda.
\par 
\par 21.35\tab \tab La mirilla se cierra. Los pasos se alejan. Silencio.
\par 
\par 21.36\tab \tab Los pasos se acercan de nuevo. Un pestillo se desliza. Gira una llave en la cerradura. La puerta se abre lentamente. \'bfY si saliera corriendo escaleras abajo? No, no, me quedo.
\par 
\par 21.37\tab \tab La puerta se ha abierto de par en par. Una se\'f1ora en bata y zapatillas me entrega la bolsa de la basura. Acto seguido se disculpa. En la penumbra del rellano y sin gafas, me hab\'ed
a tomado por el conserje. Como siempre viene a esta hora, \'bfsabe? S\'ed, sin duda me he confundido de puerta. S\'ed, la que busco vive enfrente. No, no, ninguna molestia. S\'ed, les ocurre a muchos caballeros. Los nervios, claro. S\'ed
, todos acaban meando en la yuca; hay que ver lo lozana que se ha puesto. Y ya que estoy aqu\'ed, \'bfme importar\'eda bajar la basura? Est\'e1 a punto de empezar el programa de \'c1ngel Casas y no se lo querr\'eda perder. S\'ed, atrevidillo, pero una est
\'e1 curada de espanto. Hala, majo, no pierdas m\'e1s tiempo o tendr\'e1s que ir a llevar la bolsa al container.
\par 
\par 21.45\tab \tab Vuelvo a subir en el ascensor. Llamo a la otra puerta.
\par 
\par 21.47\tab \tab Abre la puerta un caballero. \'bfMe he vuelto a equivocar? No. La se\'f1orita me est\'e1 esperando. Si tengo la bondad, por aqu\'ed, por favor.
\par 
\par 21.48\tab \tab Avanzamos por un pasillo. Moqueta, cortinas, cuadros, flores, perfume embriagador. Seguro que salgo de aqu\'ed con una mano atr\'e1s y otra delante.
\par 
\par 21.49\tab \tab Nos detenemos ante una puerta tapizada de terciopelo carmes\'ed. El individuo que me acompa\'f1a me dice que tras esta puerta est\'e1 la se\'f1orita. Esper\'e1ndome. \'c9l, por si no lo he deducido de su porte y maneras, es el }{\i 
mayordomo}{, me dice. Pero tambi\'e9n sabe k\'e1rate, a\'f1ade. En realidad, aclara, hace mejor el k\'e1rate que lo otro. De modo que nada de tonter\'edas. Prometo no cometer ninguna. Sigo sin saber lo que significa la palabra }{\i mayordomo}{
, pero el tono de quien dice serlo no deja lugar a dudas.
\par 
\par 21.50\tab \tab La puerta se abre. Vacilo. Una voz me indica que pase: anda, hombre, pasa. \'bfSer\'e1 posible?
\par 
\par 21.51\tab \tab \'a1Es posible!
\par 
\par 02.40\tab \tab Nos dan las tantas cont\'e1ndonos nuestras respectivas aventuras. Tampoco Gurb ha tenido suerte. Primero fue el profesor universitario. Le gustaba, pero tuvo que dejarlo porque \'e9l se empe\'f1\'f3
 en que hiciera la tesis. Luego vinieron otros. \'c9l buscaba un hombre serio y fino, un tipo, dice, como Jos\'e9 Luis Doreste, pero, sin saber c\'f3mo ni por qu\'e9, siempre acaba enamor\'e1ndose de los m\'e1s mandantes. Le digo que e
sto le ha sucedido porque se ha vuelto una golfa. Gurb replica que eso no es cierto. Lo que ocurre, dice, es que yo siempre he ido de plasta por la vida. Discutimos un rato acaloradamente hasta que interviene el }{\i mayordomo}{ para recordarnos (con la m
\'e1xima discreci\'f3n) que dos extraterrestres en misi\'f3n espacial no deber\'edan perder el tiempo peleando como verduleras. Y menos, a\'f1ade, por semejantes tonter\'edas. \'c9l, si quisiera, podr\'ed
a contarnos casos realmente conmovedores. Casos, dice, que nos mover\'edan al llanto. Porque \'e9l, dice, es un hombre que ha vivido mucho. En su casa eran quince de familia. En realidad, \'e9l era hijo \'fanico, pero ten\'ed
a dos padres, cuatro abuelos y ocho bisabuelos que no cascaban ni a tiros. En su infancia pasaron tanta hambre, que se com\'edan los cupones de racionamiento antes de que llegara el d\'ed
a de canjearlos por arroz, lentejas, pan negro y leche en polvo. Al o\'edr la descripci\'f3n de tantos sinsabores, y antes de que el relato se eternice, derramamos abundantes l\'e1grimas, le pagamos los d\'edas que lleva trabajados y lo despedimos.
\par 
\par 02.45\tab \tab Gurb me ense\'f1a el piso. Ideal. Me dice que \'e9l lo ha elegido }{\i todo}{ personalmente. Comparo (para mis adentros) este piso con el m\'edo y }{\i se me cae}{ la cara de verg\'fcenza.
\par 
\par 02.50\tab \tab Gurb abre una puerta de madera de gran espesor y me muestra lo que acaba de hacerse instalar: la sauna. Por supuesto, nunca la ha usado no piensa hacerlo, pero le sirve para mantener calientes los churros.
\par 
\par 02.52\tab \tab Mientras me pongo }{\i morado}{ de churros, le pregunto si ha ido \'e9l el causante de mis recientes desgracias. Responde que s\'ed, pero que lo ha hecho con la mejor de las intenciones. La ventaja de la comunicaci\'f3n telep\'e1
tica es que se puede hablar con la boca llena. Le pregunto por qu\'e9 ha saboteado el plan de vida que yo hab\'eda trazado, convirti\'e9ndome en un cr\'e1pula a los ojos del mundo y me responde que no pod\'ed
a permitir que acabase despachando cortados en el bar del se\'f1or Joaqu\'edn y la se\'f1ora Mercedes, y mucho menos que acabara li\'e1ndome con mi vecina, aunque las probabilidades de que esto sucediera, a\'f1ade }{\i con sorna}{
, eran remotas, porque yo estaba llevando el asunto fatal. Tenemos otra agarrada, hasta que llaman a la puerta. Acudimos. Es el vecino de al lado, que viene a quejarse porque no le dejamos dormir. Dice que si queremos pelearnos, que lo hagamos 
a viva voz, como todo el mundo, que a los gritos y a los platos rotos ya est\'e1 acostumbrado. En cambio, la comunicaci\'f3n telep\'e1tica se oye a trav\'e9s de la tele, y no veas la lata que da, dice.
\par 
\par 03.00\tab \tab Como se ha hecho tard\'edsimo, decidimos irnos a dormir y continuar ma\'f1ana la conversaci\'f3n. Antes de acostarnos rezamos el santo rosario. En el segundo misterio (de gozo) he de re\'f1
ir a Gurb, porque lo descubro hojeando a hurtadillas }{\i La maison de Marie Claire.}{
\par 
\par 03.15\tab \tab Obligo a Gurb a lavarse los dientes. Sabe Dios el tiempo que hace que no se los habr\'e1 cepillado }{\i comme il faut}{.
\par 
\par 03.20\tab \tab Pregunto a Gurb si puede dejarme alguna prenda de dormir. Me muestra el armario de la lencer\'eda. Prefiero no mirar.
\par 
\par 03.30\tab \tab Gurb se acuesta en su cama; yo, en el sof\'e1 del living. Dejamos la puerta entreabierta. Buenas noches, Gurb. Hasta ma\'f1ana. Que descanses. T\'fa tambi\'e9n. Felices sue\'f1os, Gurb.
\par 
\par 03.50\tab \tab Gurb. \'bfQu\'e9? \'bfDuermes? No, \'bfy t\'fa? Tampoco. \'bfQuieres un vasito de leche? No, gracias.
\par 
\par 04.10\tab \tab Gurb. \'bfQu\'e9? \'bfEn qu\'e9 piensas? En nada, \'bfy t\'fa? En que, ahora que nos hemos encontrado, podremos volver por fin a nuestro querido planeta. Ah.
\par 
\par 04.20\tab \tab Oye. \'bfQu\'e9, Gurb? \'bfT\'fa tienes ganas de volver a nuestro querido planeta? Pues claro, \'bft\'fa no? Ay, chico, no s\'e9 qu\'e9 decirte. La verdad es que aquello es un rollo patatero. Hombre, Gurb, un poco de raz\'f3
n ya tienes, pero \'bfqu\'e9 alternativa le ves? Bueno, pues quedarnos en \'e9ste. \'bfY hacer qu\'e9? Uf, mogoll\'f3n de cosas. Como por ejemplo qu\'e9. Montamos un bar t\'fa y yo. Mira qu\'e9 bien: cuando yo quer\'eda quedarme con el bar del se\'f1
or Joaqu\'edn y la se\'f1ora Mercedes, me metes varas en las ruedas; y ahora, como la idea es tuya, ya me tiene que parecer bien. No compares; al bar del se\'f1or Joaqu\'edn y la se\'f1ora Mercedes s\'f3lo iban jubilatas; el que yo te digo ser\'ed
a otra cosa: dise\'f1o a tope, m\'fasica en directo, billar, tarot, abierto hasta la madrugada, y los s\'e1bados concurso de miss tanga. Hum. Prom\'e9teme que lo pensar\'e1s. Te lo prometo.
\par 
\par 04.45\tab \tab Oye, Gurb. \'bfQu\'e9? \'bfT\'fa crees que eso dar\'eda dinero? Bah, \'bfqui\'e9n piensa en el dinero? Yo. Est\'e1 bien; pierde cuidado: este tipo de locales siempre dan un past\'f3n. S\'ed, al principio, s\'ed
, pero a la temporada siguiente se pone de moda otro local y te tienes que meter el dise\'f1o por donde t\'fa ya sabes. \'bfY eso qu\'e9 m\'e1s da? Cuando se acabe el negocio montamos otro; esta ciudad es un fil\'f3
n por explotar; y cuando nos cansemos, nos vamos a Madrid. Chico, aquello es jauja; s\'f3lo el puente a\'e9reo ya vale la pena. No s\'e9, no s\'e9; no lo veo s\'f3lido. Mira, si lo que te preocupa es el futuro, no tienes m\'e1s que hacerte un pla
n de pensiones: con una expectativa de vida de nueve mil a\'f1os, no te digo la de disgustos que le dar\'e1s a la Caixa. Y ahora, d\'e9jame dormir. Est\'e1 bien, Gurb, no te enfades conmigo. No me enfado, pero duerme. Buenas noches, Gurb. Buenas noches.

\par \page }{\b D\'cdA 23
\par 
\par }{10.13\tab \tab Me despierta un timbrazo. \'bfD\'f3nde estoy? En un sof\'e1. \'bfY este living tan mono? Ah, ya recuerdo. \'bfD\'f3nde est\'e1 Gurb? La puerta de su alcoba est\'e1
 cerrada. Debe de estar durmiendo a pierna suelta. Siempre ha sido de mucho dormir. No como yo, que soy madrugador y diligente. El timbre sigue sonando.
\par 
\par 10.15\tab \tab Golpeo suavemente con los nudillos la puerta de la alcoba. No hay respuesta. Decido acudir personalmente a la llamada.
\par 
\par 10.16\tab \tab Abro. Es un mocito que trae un ramo de azucenas. Para la se\'f1orita, dice. Le doy dos duros de propina y me entrega el ramo. Cierro la puerta.
\par 
\par 10.18\tab \tab En la cocina. Anoto los dos duros que he puesto de mi propio bolsillo y que, en rigor, ha de pagar Gurb. Busco un jarro. Cuando lo encuentro, lo lleno de agua y dispongo las flores en el jarro como mejor s\'e9
. El resultado deja bastante que desear. Quiz\'e1 no deber\'eda haber cortado tanto los tallos. Ahora ya es tarde para arrepentirse.
\par 
\par 10.12\tab \tab Abro el sobre que acompa\'f1a el ramo. Contiene una tarjeta escrita a mano. No debo leer lo que dice, pero lo leo. A mi Caqui preciosa con un mill\'f3n de besitos shmuch shmuch shmuch shmuch shmuch shmuch shmuch shmuch shmuch shmuch Pepe.

\par 
\par 10.24\tab \tab Suena el timbre. Decido acudir personalmente a la llamada. Es un mocito que trae una caja de trufas heladas. Dos duretes.
\par 
\par 10.26\tab \tab 
Anoto el desembolso efectuado. Guardo la caja de trufas en el congelador. La vuelvo a sacar, me como diez trufas, redistribuyo el resto para que no se note y vuelvo a guardar la caja de trufas en el congelador. Leo la tarjeta. No me atrevo a repe
tir lo que dice. Temperatura, 25 grados cent\'edgrados; humedad relativa, 75 por ciento; vientos flojos del sudoeste; estado de la mar, rizada.
\par 
\par 10.29\tab \tab Suena el timbre. Decido acudir personalmente a la llamada. Es un mocito que trae un cestillo. En el cestillo, un jab\'f3n de olor, un gel de ba\'f1
o, crema hidratante, body milk, esponja, eau de toilette. Dos duros. Llevo el muestrario al cuarto de ba\'f1o. Echo la tarjeta al water (sin leerla) y tiro de la cadena. Anoto el desembolso efectuado. Suena el timbre.
\par 
\par 10.32\tab \tab Decido acudir personalmente a la llamada. Esta vez no es un mocito, sino un mocet\'f3n. Trae las manos vac\'edas y dice que quiere hablar con la due\'f1a de la casa. Respondo que la due\'f1a de la casa no est\'e1
 visible en estos instantes. Si lo desea, a\'f1ado, puede volver m\'e1s tarde o dejarme su tarjeta de visita. El mocet\'f3n me pregunta si soy por azar el marido de la due\'f1a de la casa. No, se\'f1or, ni hablar. \'bfSu novio, tal vez? No. \'bf
Su amigo? Tampoco. Entonces, \'bfqui\'e9n soy yo y qu\'e9 carajo estoy haciendo aqu\'ed? Soy el }{\i mayordomo}{, respondo, y s\'e9 k\'e1rate; de modo que nada de tonter\'edas, \'bfentendido?
\par 
\par 10.34\tab \tab El mocet\'f3n me hace una cara nueva y se va. Por lo menos, me he ahorrado los dos duros.
\par 
\par 10.36\tab \tab Cuando me dirijo a la cocina tanteando las paredes por el pasillo me topo con Gurb, a quien han despertado los golpes de mi cabeza contra el felpudo, la jamba y el dintel. Le cuento lo sucedido y, en ve de compadecerme, se echa a re\'ed
r. Al verme }{\i fruncir el ce\'f1o}{, sofoca esta risita boba que no s\'e9 de d\'f3nde ha sacado y me cuenta que el mocet\'f3n es un pretendiente celoso que le viene persiguiendo desde hace varios d\'edas. Ayer, sin ir m\'e1s lejos, le salt\'f3
 los dientes al anterior }{\i mayordomo}{ de un guantazo. Es muy violento y apasionado, dice; por eso le gusta, agrega.
\par 
\par 10.40\tab \tab Me curo las heridas con agua oxigenada. Estoy tan lleno de magulladuras que me transformo en Tutmosis II y as\'ed me ahorro el trabajo de ponerme vendas.
\par 
\par 11.00\tab \tab Al salir del cuarto de ba\'f1o oigo la voz de Gurb que me llama desde la terraza. Salgo y compruebo (con satisfacci\'f3n) que ha preparado el desayuno y lo ha servido en una mesita de m\'e1rmol, bajo el parasol. Decepci\'f3
n: medio pomelo, t\'e9 con lim\'f3n, tostadas con mantequilla y mermelada inglesa de naranja. A\'f1oro la tortilla de berenjena y la cerveza del bar de la se\'f1ora Mercedes y el se\'f1or Joaqu\'ed
n, pero me como lo que me dan y no digo nada. De las ventanas y azoteas del vecindario asoman prism\'e1ticos, catalejos y telescopios, que enfocan la bata de seda color salm\'f3n que lleva Gurb. Considero la posibilidad de enviar un rayo desintegra
dor a los curiosos, pero opto por simular que no me doy cuenta de lo que pasa.
\par 
\par 11.10\tab \tab Acabamos el desayuno en un abrir y cerrar de ojos. Gurb enciende un cigarrillo. Finjo una tos violent\'edsima para que se d\'e9 cuenta de que el humo es molesto y sumamente nocivo. Si \'e9
l quiere intoxicarse, que se intoxique, pero a los dem\'e1s, que no nos obligue a respirar un aire contaminado. El saludable mensaje que lleva impl\'edcito mi tos cae en saco roto: Gurb contin\'faa fumando y yo me pongo la garganta en carne viva.
\par 
\par 11.15\tab \tab Pregunto a Gurb si lo que dec\'eda anoche iba en serio. Gurb, a su vez, me pregunta a m\'ed a qu\'e9 me refiero. A qu\'e9 va a ser: a lo del bar de modernos. Pues claro que iba en serio. \'bfY lo de miss tanga? \'bfTambi\'e9n iba
 en serio? Por supuesto, dice. Y yo, \'bfpodr\'eda hacer de presentador? Naturalmente, dice. \'bfY ponerle la banda a la ganadora? Todo lo que me diera la gana, dice; por algo ser\'eda el due\'f1o del local.
\par 
\par 11.20\tab \tab Recojo el desayuno, lo llevo a la cocina. Gurb se queda en la terraza leyendo }{\i La Vanguardia}{. Coloco los platos, las tazas y los cubiertos en el lavavajillas.
\par 
\par 11.30\tab \tab Saco brillo a la plata.
\par 
\par 12.30\tab \tab Paso el aspirador. Cambio la bolsa.
\par 
\par 13.00\tab \tab Hago cristales. Quiera Dios que no se ponga a llover.
\par 
\par 13.30\tab \tab Pongo una lavadora. Plancho s\'e1banas. Encuentro una s\'e1bana vieja y deshilachada; hago trapos.
\par 
\par 14.00\tab \tab Pregunto a Gurb que a qu\'e9 hora se come en esta casa. Respuesta: en esta casa no se come a ninguna hora. Por lo que a \'e9l respecta (a Gurb, se entiende), le esperan dentro de media hora en el Caf\'e9 de Colombia, en la Vaquer\'ed
a y en el Dorado Petit (en el de Barcelona y en el de Sant Feliu). Siempre acepta las invitaciones de tres en tres, dice, para poder elegir en el \'faltimo minuto. En cuanto a m\'ed, puedo hacerme algo con lo que haya en la nevera, dice.
\par 
\par 14.30\tab \tab Gurb se ducha, se perfuma, se peina, se viste, se pinta. Me hace llamar por tel\'e9fono al servicio de taxis. Madre m\'eda, madre m\'eda, siempre con prisas y siempre llegando tarde a todas partes, exclama. Esto no es vida
, exclama. Intento decirle que si madrugara m\'e1s y zascandileara menos, se evitar\'eda estos sofocones, pero ya se ha ido. He de recoger la ropa que ha dejado tirada por todas partes.
\par 
\par 14.50\tab \tab En la nevera no hay m\'e1s que una botella de cava medio vac\'eda, una orqu\'eddea mustia y unas probetas cuyo contenido prefiero no analizar.
\par 
\par 15.00\tab \tab Como en la barra de Casa Vicente. Ensalada del tiempo o gazpacho, macarrones y pollo, 650 pesetas. Pan, bebidas, postre y caf\'e9, aparte. Con el IVA y la propi, me sale por 900.
\par 
\par 16.00\tab \tab De vuelta en el pisito de Gurb. Treinta y tantos recados en el contestador. Escucho los cuatro primeros. Reviso la correspondencia: facturas y m\'e1s facturas.
\par 
\par 16.40\tab \tab Dos \'e1lbumes de fotos. Recortes de prensa: Gurb en Sa Tuna, Gurb en el palacio de la Zarzuela, Gurb en los Sanfermines. Una polaroid torcida y desenfocada: Gurb con un desconocido en lo que podr\'eda ser una calle de Par\'ed
s. Gurb entrando en el Danielli; saliendo del Harry\rquote s Bar. Madrina de la promoci\'f3n de ingenieros de minas. Abrazando a Ives Saint Laurent despu\'e9
s del desfile. En una terraza de la Castellana con Mario Conde. Bailando con I. M. Pei and partners. Madrina del buque lanzatorpedos }{\i Jos\'e9 Mar\'eda Pem\'e1n}{. En una terraza de la Castellana con los dos Albertos. Entrando en Sotheby\rquote 
s. De compras con Raise en Saks Fifth Avenue: mister Saks y mister Fifth atendiendo a las ilustres clientas: }{\i Dear}{ ladies, }{\i dear}{ ladies! Madrina del primer (y \'fa
ltimo) rinoceronte nacido en el zoo de Madrid. En una terraza de la Castellana con los dos Marcelinos. Bailando con Akbar Hashemi Rafsanjani.
\par 
\par 17.08\tab \tab Me llego al supermercado de la esquina. Comida, art\'edculos de limpieza, vino, gaseosa, Kleenex, total 13.647 pesetas. Guardo el recibo para pasar cuentas. Los n\'fameros para el sorteo de un Honda Civic me los quedo yo.
\par 
\par 17.30\tab \tab De vuelta en el pisito de Gurb. Veo }{\i Los mundos de Yupi}{.
\par 
\par 18.00\tab \tab Veo}{\i  Avan\'e7 de l\rquote informatiu vespre}{.
\par 
\par 18.30\tab \tab Veo }{\i Maritrapu eta mattintrapuren abenturak}{. Luego videoclips.
\par 
\par 20.00\tab \tab Pongo a hervir agua en un cazo. Le a\'f1ado sal. Echo zanahorias, patatas, col, puerros, apio, una alita de pollo, un hueso de ternera. Miro la hora.
\par 
\par 21.30\tab \tab Apago el fuego. Voy poniendo la mesa. Riego las plantas de la terraz.
\par 
\par 22.30\tab \tab Ceno solo.
\par 
\par 23.00\tab \tab Sesi\'f3n de noche. Ciclo \'abDe tal palo tal astilla\'bb. Hoy: }{\i El hijo de Ben-Hur}{ (1931), con Ben Turpin y Olivia de Havilland. Y la pr\'f3xima semana\'85 }{\i El hijo de Balarrasa}{, con Jos\'e9 Sazatornil.
\par 
\par 24.30\tab \tab Me lavo los dientes; rezo mis oraciones y me acuesto en el sof\'e1. Sin noticias de Gurb.
\par 
\par 01.00\tab \tab No consigo pegar ojo.
\par 
\par 02.00\tab \tab No consigo pegar ojo.
\par 
\par 03.00\tab \tab No consigo pegar ojo.
\par 
\par 04.00\tab \tab Me levanto. Paseo piso arriba, piso abajo para calmar los nervios. Como no conozco la distribuci\'f3n del mobiliario, me doy con todos los cantos en las espinillas.
\par 
\par 04.20\tab \tab Me siento a la mesa. Tomo papel y rotulador.
\par \tab \'abQuerido Gurb:
\par \tab A veces sucede que dos personas conviven largo tiempo sin llegar a conocerse mutuamente. Tambi\'e9n puede darse el caso opuesto, esto es, que dos personas convivan poco tiempo y, sin embargo, parad\'f3jicamente, lleguen a conocerse mutuamente. Tambi
\'e9n puede suceder otra cosa, a saber, que dos personas convivan largo tiempo y una de ellas llegue a conocer a la otra sin que \'e9sta, por su parte, llegue a conocer a aqu\'e9lla, en cuyo caso no podr\'edamos decir que amb
as personas han llegado a conocerse mutuamente, pero tampoco podr\'edamos decir que ambas personas se desconocen mutuamente. Todo esto, por supuesto, no tiene nada que ver con nosotros, y si me he permitido traerlo a colaci\'f3
n ha sido porque no quiero que pienses que trato de introducir elementos ajenos al tema o que no le son propios. Es m\'e1s, voy a empezar de nuevo la carta, en parte por lo que te acabo de decir, y en parte porque hace rato que me he perdido.\'bb
\par 
\par 04.35\tab \tab \'abQuerido Gurb:
\par \tab Ante todo, quiero establecer una clara distinci\'f3n entre dos conceptos fundamentales, a saber, los principios y los preceptos.\'bb
\par 
\par 04.50\tab \tab \'abQuerido Gurb:
\par \tab Ahora que se acerca el verano, creo que ha llegado el momento de partir.\'bb
\par 
\par 04.51\tab \tab Engancho la carta en el espejo del boudoir con una gota de pega. Releo lo escrito. Decido adoptar la apariencia de Yves Montand y cantar con mucha expresividad
\par 
\par }{\i \tab \tab \tab }{\i\lang1036 Si vous avez peur
\par \tab \tab \tab des chagrins d\rquote amour,
\par \tab \tab \tab }{\i evitez les belles...
\par 
\par }{\tab La interpretaci\'f3n me queda un poco deslucida, porque debido a un error mec\'e1nico, me he convertido en Jacques-Yves Cousteau, y con la escafandra no hay quien entone.
\par 
\par 05.05\tab \tab Con las tijeras de las u\'f1as reduzco el guardarropa de Gurb a microorganismos.
\par 
\par 05.12\tab \tab Vac\'edo los frascos de perfumes en el fregadero y los relleno de \'e1cido sulfh\'eddrico: pinto bigotes en los cuadros; lleno la nevera de sabandijas; pego mocos en las cortinas; grabo pedos en el contestador, meto un cerdo en la ba\'f1
era. Me largo del piso dando un portazo.
\par 
\par 05.35\tab \tab Me meto en el \'fanico bar del barrio que a\'fan est\'e1 abierto. La clientela es numerosa, pero como yace mayoritariamente en el suelo, consigo amplio lugar en la barra. Pido seis whiskies. Dobles.
\par 
\par 06.35\tab \tab Llego a }{\i mi}{ piso. Me tumbo en }{\i mi}{ cama y me quedo dormido antes de tener tiempo de cerrar los p\'e1rpados.
\par \page }{\b D\'cdA 24
\par 
\par }{09.12\tab \tab Me despierto con una resaca de caballo, pero satisfecho con la decisi\'f3n que he tomado. Desayuno churros con whisky. Temperatura, 22 grados cent\'ed
grados; humedad relativa, 69 por ciento; nubosidad abundante con mala visibilidad en la costa; estado de la mar, marejadilla con olas inferiores a un metro. Tiempo perfecto para mis planes.
\par 
\par 09.30\tab \tab Salgo de mi piso. Bajo la escalera con paso firme. Si la escalera se mueve, no es culpa m\'eda. Encuentro a la portera tendiendo la colada en los cables del ascensor. Le digo que quiero hablar con ella de un asunto personal. \'bf
Me permite pasar a su habit\'e1culo?
\par 
\par 09.31\tab \tab La portera me conduce a su habit\'e1culo, sito en el subsuelo del edificio. Me lo muestra y me cuenta que en verano la vivienda es un horno y en invierno, una nevera. Como no tiene cocina, ha de fre\'ed
r los arenques en la estufa de butano, dice. Luego la humareda le impide ver la tele. No tiene cuarto de ba\'f1o, dice. Por fortuna, las tuber\'edas del edificio pasan por su dormitorio y aprovecha los reventones para ducharse. Pero todo esto, a\'f1ade, 
\'bfa m\'ed qu\'e9 m\'e1s me da?
\par 
\par 09.47\tab \tab Le respondo que he decidido ausentarme de la ciudad y, con tal motivo, regalarle a ella (la portera) mi piso. Le hago entrega de la escritura notarial y de las llaves. La portera me confiesa que siempre ha sabido que yo era un verdadero se
\'f1or y no como }{\i otros}{, que aparentan y aparentan, pero a la hora de la verdad, nada de nada. Para sellar nuestra amistad echamos sendos tragos de la botella de whisky que traigo conmigo.
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\par 10.00\tab \tab Me persono en el piso del presidente de la comunidad de propietarios. Pese a la importancia de su cargo, me recibe en pijama. Le informo que es mi intenci\'f3n hacerle provisi\'f3n de fondos para que haga reemplazar la porquer\'ed
a de ascensor que tenemos por otro nuevo, pintar la escalera, restaurar la escalera, restaurar la fachada, cambiar las tuber\'edas, arreglar el interfono, tapar las grietas de la azotea, instalar una antena parab\'f3
lica y alfombrar la entrada. A cambio de todo esto, agrego, s\'f3lo pido ser recordado con cari\'f1o, pues me dispongo a emprender un largo viaje. El presidente me dice que si todos los vecinos fueran como yo, no har\'eda falta tanto socialismo 
y tanta jodienda. Echamos un trago de whisky.
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\par 10.20\tab \tab Me persono en el piso de mi vecina. Me abre ella misma. Me dice que en este preciso instante se dispon\'eda a salir, que si no me importa volver m\'e1s tarde. Le respondo que no habr\'e1 m\'e1s tarde, pues yo tambi\'e9
n estoy a punto de marchar, y por tiempo indefinido. \'bfMe permite pasar? Ser\'e1 s\'f3lo un minuto. Accede con cierta reserva, porque a estas alturas ya debo apestar a whisky una cosa mala.
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\par 10.30\tab \tab Con la m\'e1xima circunspecci\'f3n digo a mi vecina que he tenido el atrevimiento de informarme respecto de su situaci\'f3n personal, tanto en el terreno afectivo como en el econ\'f3mico. Que en ambos terrenos la situaci\'f3
n puede calificarse de desastrosa. A\'f1ado que en el terreno afectivo no puedo ofrecerle nada, pues por no tener, no tengo ni tiempo. En cuanto al terreno econ\'f3mico\'85
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\par 10.35\tab \tab Carraspeo. Me animo d\'e1ndole unos tientos al whisky. Prosigo.
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\par 10.36\tab \tab \'85 en cuanto al terreno econ\'f3mico, digo, y puesto que soy soltero, hacendado y dadivoso de natural, he decidido, si a ella no l
e molesta, depositar en un banco (suizo) una suma de dinero suficiente para sufragar los estudios de su hijo, hoy aqu\'ed y, llegado el d\'eda, en la Harvard School of Business Administratios. Por lo que a ella respecta, a\'f1
ado con un hilo de voz, le ruego se sirva aceptar, como recuerdo de nuestra breve vecindad, este modesto collar de esmeraldas.
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\par 10.39\tab \tab Hago entrega del collar a mi vecina, me acabo la botella de whisky, salgo precipitadamente del piso de mi vecina, me caigo rodando por las escaleras.
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\par 12.00\tab \tab Voy caminando desde la estaci\'f3n del metro hasta la nave. Cuando llego se me cae el alma a los pies. La hiedra obstruye las escotillas, en varios lugares ha saltado el esmalte, alguien ha arrancado de la puerta la imagen del Sagrado Coraz
\'f3n. As\'ed no puedo presentarme en mi planeta.
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\par 12.02\tab \tab En el pueblo compro un estropajo, Vim Limpiahogar y un par de guantes de goma. Regreso a la nave y dale que te pego.
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\par 13.30\tab \tab Entro en la nave. Aparte algunas humedades, el interior no parece haber sufrido desperfectos serios. Reviso los man\'f3metros, el combustible. Todo normal. Me siento frente al tablero de mandos. Acciono la palanca de encendido. Ron\'85 ron
\'85 ron\'85
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\par 13.45\tab \tab Ron\'85 ron\'85 ron\'85
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\par 14.00\tab \tab Ron\'85 ron\'85 ron\'85
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\par 14.20\tab \tab \'a1RRRROOOOOONNNNN!
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\par 14.21\tab \tab Hosti, qu\'e9 susto.
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\par 14.22\tab \tab Apago el motor. Regreso al pueblo a proveerme de vituallas.
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\par 15.00\tab \tab Cargo en la nave lo necesario para amenizar la traves\'eda: pasta de dientes, novedades editoriales, una bicicleta, un resumen cifrado del asunto del metro de Montjuich y poca cosa m\'e1s.
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\par 16.00\tab \tab Cuando ya tengo la bodega repleta de mercanc\'edas descubro que est\'e1 invadida de cucarachas. \'bfQu\'e9 hacer? Puedo proveerme de aerosoles de Cucal, pero una vez reconvertido en intelecto puro, \'bfcon qu\'e9 apretar\'e9 el pitorro?

\par 
\par 16.20\tab \tab Despu\'e9s de varios intentos, logro establecer contacto con la Estaci\'f3n de Enlace AF, en la constelaci\'f3n de Antares. Les informo de que doy por concluida la misi\'f3
n en la Tierra y me dispongo a regresar aprovechando el mal estado atmosf\'e9rico (\'f3ptimo para la navegaci\'f3n). Asimismo les informo de que regreso solo, porque mi compa\'f1ero de expedici\'f3
n, de nombre Gurb, ha desaparecido en acto de servicio. Eludo decir la verdad para evitarles un disgusto a sus ancianos padres.
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\par 16.30\tab \tab La Estaci\'f3n de Enlace AF, en la constelaci\'f3n de Antares, me pide que repita el mensaje. Al parecer, la recepci\'f3n es dificultosa.
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\par 16.40\tab \tab Repito el mensaje. Los de la Estaci\'f3n de Enlace AF, en la constelaci\'f3n de Antares, me dicen que en realidad hab\'edan recibido el mensaje bien la primera vez, y que me lo han hecho repetir
 porque les hace gracia que se me haya pegado el acento catal\'e1n.
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\par 17.00\tab \tab Me persono en el bar de la se\'f1ora Mercedes y el se\'f1or Joaqu\'edn. La se\'f1ora Mercedes, detr\'e1s de la barra, como si tal cosa. El se\'f1or Joaqu\'edn, jugando al domin\'f3 con tres parroquianos de s
u misma quinta. Efusiones, tortilla de berenjena, cervecita. Les digo que vengo a despedirme. Regreso a mi tierra. \'bfLo ves, Joaqu\'edn? Ya te lo dec\'eda yo, que el se\'f1or no era de aqu\'ed
. Les doy el regalo que les he comprado: una casita y once acres de tierra en Florida, para que vayan a descansar. Hombre, no hac\'eda falta que se molestase. Le habr\'e1 costado un pico. Calle, calle, se\'f1ora Mercedes; usted se merece esto y m\'e1
s. Adi\'f3s, adi\'f3s. Env\'edenos una postal.
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\par 19.00\tab \tab Todo listo para el despegue. Compuertas cerradas. Empiezo la cuenta atr\'e1s. 100, 99, 98, 97.
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\par 19.01\tab \tab Un ruido a mis espaldas. \'bfLas malditas cucarachas? Voy a ver.
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\par 19.02\tab \tab \'a1Gurb! \'bfQu\'e9 demonios haces t\'fa aqu\'ed? \'a1Y con estos tacones de un palmo! \'bfT\'fa te crees que \'e9sta es forma de viajar por el espacio (o el tie
mpo)? Gurb me muestra un mensaje cifrado en la pantalla del cuadro de transmisiones.
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\par 19.05\tab \tab Descifro el mensaje. Es de la Junta Suprema. En vista del \'e9xito de nuestra misi\'f3n en la Tierra (por el que se nos felicita), debemos variar el rumbo y dirigirnos, con id\'e9
ntica finalidad, al planeta BWR 143, que gira (como un idiota) alrededor de Alfa Centauro. Una vez all\'ed, deberemos adoptar, igual que hemos hecho aqu\'ed, la forma de los habitantes del planeta. Tienen cuarenta y nueve patas, de las cuales, s\'f3
lo dos le llegan al suelo; tambi\'e9n tienen un ojo, seis orejas, ocho narices y once dientecitos. Se alimentan de limo y de unas orugas peludas que atrapan con los tent\'e1culos anteroposteriores.
\par 
\par 19.07\tab \tab De los mohines de Gurb deduzco que la misi\'f3n que nos ha sido encomendada no le llena de merecido orgullo. Antes de que pueda exteriorizar su falta de entusiasmo de alg\'fan modo que requiera la adopci\'f3
n (por mi parte) de medidas disciplinarias, le hago varios razonamientos que podr\'edamos agrupar en tres (o menos) categor\'edas, a saber: }{\i a)}{ que las autoridades competentes }{\i siempre}{ saben lo que nos conviene mejor que nosotros mismos; }{\i 
b)}{ que frecuentar otros ambientes y conocer otras culturas }{\i siempre}{ resulta formativo, y }{\i c)}{ que el que paga }{\i siempre}{ manda. A t\'edtulo personal a\'f1ado que, en su caso particular, el cambio le sentar\'e1 de miedo, porque \'fa
ltimamente se ha vuelto un rato gili y que ya es hora de que deje de ser joven, guapa, rica y fresca y se convierta en un gusano asqueroso, a lo que responde Gurb diciendo que no sabe qu\'e9 admirar m\'e1s, si mi clarividencia o lo bien que me explico.

\par 
\par 19.50\tab \tab Despegue de la nave efectuado sin dificultad a la hora prevista (983674856739 horas del astrolabio c\'f3smico). Velocidad de despegue: 0.12 de la escala convencional (restringida). \'c1ngulo de incid
encia con respecto al perihelio, 54 grados. Duraci\'f3n prevista de la traves\'eda: 784 a\'f1os. Destino: ALFA CENTAURO.
\par 
\par 19.55\tab \tab Gurb y yo salimos de detr\'e1s del cartel del MOPU, un poco chamuscados por el rebufo de las turbinas. Vemos perderse la nave entre las nubes. Hemos de apresurarnos si no queremos que se nos ponga a llover antes de llegar al metro.
\par 
\par 20.00\tab \tab Gurb expresa la opini\'f3n (a mi juicio equivocada) de que soy un imb\'e9cil. Si no me hubiera gastado la \'faltima peseta en hacer regalos a todo quisque para fardar, dice, ahora podr\'edamos llamar un taxi y ahorrarnos la caminata. A\'f1
ade que \'e9l con la falda de tubo anda fatal. En el futuro, agrega, de los asuntos del dinero se ocupar\'e1 \'e9l. Antes de que pueda recordarle que aunque estemos fuera de la nave (y de la ley) sigo siendo su superior jer\'e1
rquico, pasa un coche por nuestro lado, Gurb hace se\'f1as y el coche se detiene. Gurb se arremanga la falda y corre hacia el coche. Sin atender mis \'f3rdenes imperiosas, sube al coche. El coche arranca.
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\par 02.00\tab \tab Sin noticias de Gurb.
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\par }}